Gran Bretaña amenaza con cerrar sus fronteras a Europa

La crisis europea se sigue acentuando.

El Reino Unido envió un mensaje contundente a las naciones de la Unión Europea. El primer ministro, David Cameron, compareció ante la Cámara de los Comunes para sacar del entredicho a las declaraciones de dos de sus altos funcionarios acerca de un tema sensible: un eventual cierre de fronteras a ciertas naciones europeas en caso de que la crisis económica aumente .

El entrevero lo habían desatado la ministra del Interior Teresa May y el primer ministro adjunto, Nick Clegg. El tema llegó a la agenda pública cuando en una entrevista concedida a The Daily Telegraph, la ministra aseguró que deberían tomar serias medidas migratorias en caso de que la zona euro colapsara. Por supuesto que los principales aludidos por el anuncio fueron los gobiernos europeos que más se encuentra en aprietos, como Grecia por ejemplo, lo que originó crítica a la falta de tacto de May, por lo que podría significar algún riesgo para los turistas británicos en estas naciones o una simple provocación diplomática.

El revuelo involucró a Clegg, quien optó por decir que el gobierno apenas está estudiando la situación, dando a entender que la ministra May quizá había tenido mucha prisa al entregar el anuncio. Sin embargo, la asistencia de Cameron ante los Comunes sirvió para delinear una enfoque mucho más preciso, que de acuerdo con sus palabras, parece estar mucho más cercano que al discurso hasta ahora manejado por la ministra del Interior.

Davis Cameron aceptó que su gobierno tiene planes de contingencia para hacer frente a una eventual caída de euro y defendió la capacidad previsora de su gabinete al hacerlo. “La posición legal es que si hay presiones y tensiones extraordinarias es posible tomar medidas para restringir los flujos de inmigración, pero obviamente esperamos que esto no ocurra”.

En una apuesta política que los analistas tildaron de complaciente con los sectores fuertes de la derecha británica, el primer ministro argumentó la posición de su gobierno asegurando que su deber es mantener el país a salvo y que esto implica tomar decisiones incómodas pero necesarias en determinados contextos.

No obstante, a ojos del Denis MacShane, citado por el diario El País de España y quien en su momento ocupara el cargo de exministro laborista para Europa, el pronunciamiento de la ministra May fue innecesario: Todo departamento ministerial tiene planes de contingencia. Lo que preocupa es que Theresa May está provocando tensiones. Y por supuesto, si prohibimos a los griegos venir a Gran Bretaña, Grecia prohibiría la entrada de británicos a Grecia. Una gran manera de empezar la temporada de vacaciones”, señaló con sorna.

A pesar de todo, Cameron también destacó el papel importante que llevan al cabo los socios europeos con el Reino Unido, pero las posturas de su Theresa May no resultan producto de este momento en particular. La ministra, ante la crisis que comenzaba a hacer estragos, propuso en 2010 limitar el número de puestos de trabajos para extranjeros en su territorio.