Grecia comienza lucha por austeridad

La división política que gobierna a Atenas tiene entre la espada y la pared a los poderosos del bloque económico que conforman la Eurozona. ¿Qué se viene?

Las celebraciones no se hicieron esperar tras el triunfo de Alexis Tsipras en Grecia. / EFE

El domingo en Atenas, cuando Alexis Tsipras, el líder del partido radical de izquierda Syriza, hizo su juramento para posesionarse como nuevo primer ministro, Grecia y sus acreedores internacionales halaron hacia lados opuestos de la lucha europea en torno a la deuda, la austeridad y las reformas económicas.

Tsipras alarmó a los gobiernos de la Unión Europea (UE) que se oponen a un alivio amplio con respecto a la deuda de Grecia, al moverse rápidamente para crear una coalición con Griegos Independientes, un pequeño partido de derecha que está tan fieramente opuesto como Syriza a las estrictas condiciones que impuso el rescate de 245.000 millones de euros.

Tsipras condujo a Syriza hacia una victoria avasalladora en las elecciones parlamentarias del domingo, pero quedó a dos puestos de una mayoría absoluta dentro de un Parlamento de 300 miembros. La nueva coalición de gobierno controlará 162 puestos, con 149 para Syriza y 13 para Griegos Independientes.

El líder de Syriza se posesionó ante el presidente Karolos Papoulias, asumiendo un juramento civil en lugar de sostener una biblia, por haberse declarado ateo. Se le dio tres días para formar su gobierno.

Los analistas políticos y los economistas dijeron que la inusual elección de compañero de coalición hecha por Tsipras probablemente molestaría a Berlín, menos de una semana después de que el Banco Central Europeo (BCE) fastidiara a muchos en el establecimiento político y financiero de Alemania, por comprometerse con un enorme programa de compra de bonos gubernamentales.

“La creación en Grecia de un gobierno liderado por Syriza, opuesto a la austeridad y de línea nacionalista, es un trapo rojo para el toro alemán”, dijo Nicholas Spiro, de Spiro Sovereign Strategy, una consultora con sede en Londres.

A pesar de sus diferencias ideológicas, Tsipras y Panos Kammenos, el líder de Griegos Independientes, establecieron contactos regulares cuando el gobierno anterior de centro-derecha, Nueva Democracia, estaba en el poder. Esto a causa de su posición común con respecto a que Grecia debería abandonar el camino de la austeridad y buscar una anulación de la deuda, aunque siguiera siendo parte de la Eurozona.

No obstante, la resonante victoria de Tsipras y su alianza con el partido de Kammenos no hizo mucho para afectar la posición de los acreedores internacionales de Grecia, que descartaron cualquier condonación de la deuda y señalaron que no relajarían las condiciones económicas atadas al rescate.

Jeroen Dijsselbloem, el danés que dirige el grupo de ministros de Finanzas de la Eurozona, sugirió que la mayoría de los socios de Grecia en el área de 19 naciones tendrían una opinión negativa si el nuevo gobierno exigiera una anulación de la deuda.

Aunque hubo nerviosismo en Bruselas con respecto al inminente enfrentamiento, los funcionarios están apostando a que eventualmente se llegará a un acuerdo, en el que se le daría más tiempo a Grecia para pagar los préstamos, en lugar de reducir su valor. Resulta más preocupante el peligro de que un conflicto político afecte la transición para que Grecia salga de su programa de rescate de cinco años, cuando éste termine el próximo mes. Esto dejaría a Atenas sin un apoyo de liquidez para sus bancos hasta que se acuerden nuevos términos de rescate.