Guatemala, muy cerca de la urnas

Un exgeneral se perfila como el principal candidato. El próximo domingo los ciudadanos, además, elegirán a 158 diputados del Congreso.

A cinco días para las elecciones presidenciales de Guatemala, la baraja de candidatos está bastante clara. Aunque no está en los planes un triunfo en primera vuelta, sí existe una notable diferencia a favor del general retirado Otto Pérez Molina, del Partido Patriota. La salida de la contienda de Sandra Torres, a quien el Tribunal Supremo Electoral le negó la posibilidad de participar de los comicios, dio un aire a los candidatos Manuel Baldizón, del conservador partido Libertad Democrática Renovada, y a Eduardo Suger, académico y empresario.

Torres ocupaba la segunda plaza en las encuestas, pero fue descalificada por ser la exesposa del actual mandatario, Álvaro Colom, de quien se divorcio en abril pasado, apenas con el tiempo justo para inscribir su candidatura. Las leyes guatemaltecas no permiten a un familiar cercano al presidente participar de las elecciones y el tribunal consideró que el fin del matrimonio era un “fraude de ley” y “un proceso viciado”. Así que después de esta historia, la última encuesta publicada por el matutino Prensa Libre entrega a Otto Pérez Ortiz una intención de voto cercana al 36,9%, seguido por Baldizón con el 18,5% y de Suger con el 11,3%.

Los tres candidatos son puestos por parte de los analistas del lado de la derecha. De hecho, la única participante de las elecciones que forma parte de una corriente total de izquierda es la premio Nobel de Paz y líder indígena Rigoberta Menchú, a quien las encuestas le conceden solamente el 3% de la intención de voto.

Los aspirantes en carrera, que se perfilan como contendientes e incentivan la posibilidad de una segunda vuelta —a realizarse el próximo 6 de noviembre—, tienen un temario de propuestas similar, basado en dos puntos fundamentales: la promesa de reducir el índice de pobreza del 52% de la población que hoy afecta al país (Guatemala es una nación de alrededor de 14 millones de habitantes) y combatir la violencia proveniente del crimen organizado y el narcotráfico, medida actualmente en 41,5 homicidios por cada 100.000 habitantes, cuando el promedio latinoamericano es de 15.

En este aspecto es que se basa la campaña de Pérez Ortiz, que haciendo gala de su pasado en el Ejército, promete “mano dura” contra la delincuencia, vinculando no sólo a la Policía, sino a todas las Fuerzas Armadas en las tareas de combate. Aprovechando su aventajada popularidad y aunque sus rivales anticipen autoritarismo y represión durante su gobierno, el candidato ha pedido a los ciudadanos decidirse por él en la primera vuelta. Así le evitarían a Guatemala el “gasto innecesario” de poner en marcha una segunda ronda electoral.

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