"Yo imito, no ridiculizo a los personajes": Hugo Patiño

hace 8 horas

La guerra sucia de Boko Haram

La guerrilla islamista convirtió las escuelas en su principal blanco del terror, por oponerse a toda enseñanza occidental.

El presidente Goodluck Jonathan (centro) visitó una zona atacada por Boko Haram. / AFP

Mientras la ciudad de Abuya trataba de recuperarse de la serie de atentados que dejaron más de 70 muertos, el grupo extremista Boko Haram (responsable de las bombas) secuestraba a más de cien niños en una escuela en el estado de Borno, al noroeste de Nigeria. No es el primer ataque contra niños, que son uno de sus principales blancos. En un anterior ataque, en febrero de este año, miembros de la secta islámica lanzaron explosivos al interior del dormitorio de un liceo en el estado de Yobe, antes de matar con arma blanca a 43 estudiantes. En septiembre de 2012, 40 alumnos murieron en un colegio de enseñanza agrícola en la ciudad de Gujba, en el mismo estado de Yobe. Militantes de Boko Haram les dispararon en los dormitorios durante la noche.

Antes habían atacado colegios de mujeres, pero las obligaban, bajo amenaza de muerte, a regresar a sus aldeas y no volver a la escuela. Esta es la primera vez que realizan un secuestro masivo.

El grupo islamista Boko Haram se opone a cualquier tipo de influencia occidental, por eso las escuelas donde se impartan enseñanzas que se alejen del islam son su blanco. “Votar, asistir a la escuela o el uso de alguna prenda occidental es considerado una falta grave objeto de castigo”, contaba Farouk Chotia, de la BBC, hace unos meses, cuando el mundo comenzaba a hablar de Boko Haram.

Según cálculos no oficiales, la violencia de la secta islámica ha dejado más de 5.000 muertos en diez años, desde que fue creada. En los últimos dos años han matado a 2.500 cristianos. Sus enseñanzas se centran en el aprendizaje del Corán recitado de memoria, y esa es la manera en la que reclutan menores de edad. Tienen gran apoyo de jóvenes pobres y desempleados del estado de Borno.

La violencia contra la población cristiana comenzó cuando el actual presidente, Goodluck Jonathan, llegó al poder e irrespetó un acuerdo de delimitación, un trato informal no escrito que determinaba que al término de dos mandatos la presidencia cambiaría de comunidad religiosa. Eso suponía que un presidente del norte musulmán debía gobernar hasta 2015, pero Jonathan, vicepresidente de Umaru Yar’Adua, decidió asumir el poder tras la muerte de éste en 2010. En 2011 se presentó a las elecciones y venció al rival del norte musulmán, Atiku Abubakar.

La lucha por la apropiación de los recursos naturales entre pastores musulmanes y granjeros cristianos es una de las principales causas de la violencia en Nigeria, donde esas comunidades compiten por el pasto y el agua. Ese vacío de poder en el norte del país es aprovechado por Boko Haram, que decidió hacer de la guerra sucia su principal arma. El estado de Borno, bastión histórico de la secta y donde fue fundada hace más de diez años, es una región poco desarrollada, pobre y a la que no llega la influencia del Estado central. Allí manda el terror.

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