Guerras, hambre y migraciones

Este año creció dramáticamente el número de personas que necesitan alimentos, según un informe de la ONU. 39 países, los más afectados.

Los sirios siguen huyendo de la lluvia de bombas que cae en Alepo desde hace tres semanas. / AFP
Los sirios siguen huyendo de la lluvia de bombas que cae en Alepo desde hace tres semanas. / AFP

Siria, Siria y de nuevo Siria. La guerra en este país, que ya entra en su sexto año, no sólo ha dejado más de 300.000 muertos, millones de desplazados y miles de niños sin hogar, sino que también tiene aún a gran parte de la población a punto de morir de hambre. Según un informe de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), 9,4 millones de sirios necesitan asistencia alimentaria a causa del conflicto.

Ya en enero la Cruz Roja denunciaba que en Madaya, una población siria muy golpeada por el conflicto, algunas personas se estaban alimentando con hierba y hojas de árboles.

Lo grave es que el problema no sólo lo vive Siria, aunque ellos llevan la peor parte. El informe de la FAO revela que son 39 países los que sufren por falta de alimentos, 21 de los cuales están en medio de conflictos civiles.

En Yemen, el conflicto existente “ha podido incrementar el número de personas que sufren inseguridad alimentaria desde los 14,2 millones de personas evaluadas en junio”, indica la FAO, sin aportar cifras exactas. Lo mismo ocurre en Irak y en Afganistán.

En África, Nigeria, con más de 8 millones de personas con inseguridad alimentaria, es uno de los países en una situación más crítica. Lejos de mejorar, el problema se agravará: se espera que en agosto de 2017 sean 11 millones las personas en esta situación.

Los conflictos del norte del país “han reducido la siembra, mientras que la fuerte depreciación del naira ha hecho subir los precios internos de los alimentos y afectado el comercio regional”, según el informe. (Lea: Las ruinas de Alepo)

En Alepo, en otros tiempos la ciudad más próspera de Siria, la situación es grave. Desde hace tres semanas el régimen de Bashar al-Asad inició una salvaje operación para retomar los barrios ubicados en el este, dominados por los rebeldes.

Desde entonces casi 400 personas han muerto y Naciones Unidas pide una tregua para hacer llegar alimento y ayuda humanitaria a quienes no han podido huir de los ataques. Ya más de 50.000 sirios han huido, pero todavía quedan muchos más, atrapados entre las balas de los rebeldes y la artillería pesada del régimen.

Luego de varios pedidos de organizaciones humanitarias, el gobierno ruso (que apoya al gobierno de Bashar Al-Asad) anunció que las operaciones de combate en Alepo para permitir la evacuación de civiles. Lo dijo el ministro ruso de Relaciones Exteriores, Serguei Lavrov.

“Puedo decirles que las operaciones de combate del ejército sirio fueron interrumpidas en el este de Alepo porque hay una gran operación en curso para la evacuación de civiles”, declaró.

Según explicó el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, él y su homólogo estadounidense, John Kerry, han acordado reanudar las consultas para permitir la salida de todos los combatientes del este de la ciudad de Alepo. Advirtió que los rebeldes que no abandonen la ciudad en esta oportunidad serán tratados como terroristas.

 

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