Hijo de Michelle Bachelet renuncia a obra social tras escándalo por crédito

La oposición chilena acusa a Sebastián Dávalos de tráfico de influencias.

Imagen tomada el 17 de septiembre de 2014 que muestra a la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, bailando con su hijo Sebastián Dávalos durante la inauguración de las Fiestas Patrias de Chile 2014, en Santiago de Chile. Efe

El hijo de la presidenta Michelle Bachelet, Sebastián Dávalos, renunció este viernes a la gestión de la obra sociocultural de la presidencia chilena tras el escándalo por un crédito otorgado a su esposa, por el que la oposición lo acusa de tráfico de influencias.

"Entiendo el malestar que ha generado esta situación y asumo que el perjuicio provocado ha dañado a la presidenta de la República y al gobierno de Chile", dijo Dávalos en una declaración pública de renuncia desde el palacio de La Moneda.

"No me queda más que pedir humildemente perdón por este amargo momento", agregó el hijo de la mandataria, quien negó categóricamente haber cometido "ilícito alguno ni delito funcionario, como algunos medios han sugerido".

Dávalos gestionaba siete fundaciones sociales, un cargo de confianza tradicionalmente ejercido por la Primera Dama, por el cual no recibía ninguna remuneración. La derecha opositora acusó a Dávalos de 'tráfico de influencias' por haber asistido a una reunión de su esposa con un alto cargo del Banco de Chile en noviembre de 2013 con el fin de obtener un crédito de unos 10 millones de dólares.

La Superintendencia de Bancos e Instituciones Financieras (SBIF), ente regulador bancario, descartó irregularidades en la entrega del polémico préstamo tras analizar la operación.

La empresa de la esposa de Dávalos quería adquirir unos terrenos en Machalí (centro), que tras una recalificación urbanística fueron destinados a la construcción inmobiliaria, y que vendió esta semana por un valor muy superior al original.

La empresa Caval, de la que la nuera de Bachelet participa en un 50%, había solicitado el mismo crédito sin éxito a otras instituciones bancarias.

En un primer momento, el gobierno negó irregularidades y defendió su transparencia. Pero las críticas continuaron, ya no solo del lado de la oposición, también desde el oficialismo, preocupado por el daño que el caso estaba produciendo a la imagen de la mandataria, embarcada en un proyecto de lucha contra la desigualdad.

 

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