Hillary Clinton: por la presidencia de EE.UU.

La exsecretaria de Estado parece tener el camino libre dentro del partido Demócrata. Sin embargo, no le favorecen los escándalos que se le han destapado en los últimos días.

El apellido Clinton volverá a sonar para la presidencia de Estados Unidos. Será la exsecretaria de Estado, Hillary Clinton, quien anunciará su candidatura a ser la aspirante demócrata a la Casa Blanca para las presidenciales de 2016. Según adelantó CNN, lo hará el próximo domingo en un vídeo en las redes sociales.
 
La exprimera dama y exsenadora se lanzará a la campaña presidencial, tras meses de mantener la incertidumbre. Después de realizar el anuncio, Clinton se embarcará en una gira a dos estados claves para exponer su programa y atraer a los votantes: Iowa y Nuevo Hampshire, las dos primeras paradas de las primarias estadounidenses. Iowa es uno de los estados considerados como puntos débiles de Clinton, ya que en las primarias demócratas de 2008, en las que perdió finalmente frente a Barack Obama en su lucha por la candidatura demócrata, acabó en tercer lugar.
 
Los equipos de Hillary deberán adoptar también mecanismos diferentes a los usados en su campaña presidencial de 2008, prefiriendo reuniones públicas consideradas más íntimas. "Es importante, y Hillary también piensa así, que actúe como si jamás fue candidata a nada anteriormente, y que establezca una relación con los electores", dijo a la prensa su marido, el expresidente Bill Clinton, quien también prometió ser apenas un "consejero".
 
Mucho más que en 2008, la política exterior es una carta de triunfo para Clinton, quien dejó en 2013 el Departamento de Estado en manos de John Kerry. Sin embargo, como ella misma deja claro en sus mensajes en Twitter, el acento estará en la política económica y social, clase media, desigualdad, cobertura de salud, derechos de las mujeres, entre otros. Al mismo tiempo, Hillary tendrá por delante el desafío de distinguirse de Obama y obtener el apoyo de la izquierda de su partido, que critica ásperamente los contactos de los Clinton con Wall Street y el mercado financiero. 
 
Se espera que la exjefa de la diplomacia estadounidense instale su cuartel general de operaciones en Brooklyn, Nueva York. No obstante, los voceros de Hillary Clinton y de la organización Ready for Hillary se negaron a comentar cualquier información relativa a su candidatura. Al menos durante los últimos dos años, esta organización ha recaudado más de US$14 millones para apoyar su candidatura, de 135.000 donantes, y han identificado a 3,6 millones de seguidores, una base lista a ser movilizada apenas arranque la campaña oficial. 
 
No se ve un candidato demócrata que le haga contrapeso a Clinton en el camino hacia la presidencia. Hasta ahora, ningún otro demócrata es más conocido o apreciado, según las encuestas que le otorgan 60% de las intenciones de voto en las primarias, de acuerdo a un promedio calculado por RealClearPolitics. Los dos demócratas que la siguen en los sondeos son la senadora Elizabeth Warren y el vicepresidente Joe Biden, pero estos no se han presentado aún como candidatos.
 
Pese a que parece tener la vía libre, las últimas semanas no han sido fáciles para Clinton, tras revelarse que cuando dirigía la diplomacia estadounidense de 2009 a 2013 utilizaba exclusivamente un correo electrónico privado, en violación a las normas vigentes.
 
En el partido Republicano la cuestión es muy distinta. Por ahora, los senadores Ted Cruz, por Texas, y Rand Paul, por Kentucky, ya han confirmado oficialmente su intención de competir por la candidatura conservadora. A ellos se sumará la próxima semana el también senador por Florida Marco Rubio, y se espera que más adelante lo haga el exgobernador de Florida Jeb Bush.

 

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