“Hillary Clinton va a ganar”: Christopher Sabatini

El profesor de la Universidad de Columbia dice que Donald Trump puede llevar al Partido Republicano a una crisis, mientras que Clinton, si no convence a los votantes de Sanders, tendría líos en el futuro.

Christopher Sabatini fue durante nueve años director senior de política en la Americas Society y Council of the Americas. / Andrés Torres
Christopher Sabatini fue durante nueve años director senior de política en la Americas Society y Council of the Americas. / Andrés Torres

Christopher Sabatini conoce muy bien la política estadounidense y lo dice sin tapujos: estas elecciones son atípicas. Con dos candidatos con altos niveles de desfavorabilidad, con sus respectivos partidos divididos y en un ambiente enrarecido por la violencia racial, es complicado hacer un pronóstico sobre quién va a ganar las elecciones. Para Sabatini, Clinton salió con ventaja; sin embargo, dice, el país va a quedar muy dividido. En entrevista con este diario, el fundador del portal web Latin American Goes Global y profesor de la Universidad de Colombia expuso su visión al respecto.

¿Cómo ve las elecciones en Estados Unidos?

Estamos en un proceso electoral muy extraño, novedoso. Donde Trump, un candidato sin experiencia, ha roto la coalición que sostiene al Partido Republicano desde los años de Reagan. Por un lado: los banqueros y empresarios, siempre a favor del libre mercado, del Estado mínimo, muy liberales en ese sentido. Y también liberales en algunos temas sociales.

La otra pata de esta, digamos, mesa: los religiosos, los evangélicos. Y, después, con Reagan, quizá desde Nixon, el partido empezó a recoger una base de trabajadores blancos, conservadores, tal vez no tanto en temas sociales, pero muy conservadores en sus actitudes hacia el poder, hacia las Fuerzas Armadas. Ese modelo funcionó durante muchos años, con los empresarios liberales vendiéndoles sus propuestas a estos trabajadores, los angry white men, y a los evangélicos.

Trump ha roto esto totalmente: no es evangélico, es empresario, pero ha creado una plataforma en contra del libre comercio, en contra de una presencia más internacional; él les ha apostado a los angry white men, de los blancos enojados. Vamos a ver si el Partido Republicano puede sobrevivir; yo lo veo muy difícil porque lleva años criticando al Partido Demócrata y vendiendo una plataforma muy a favor de los empresarios. Al final, Trump ha abierto una caja de Pandora y no sabemos cómo va a hacer el Partido para cerrarla.

Hillary es una persona muy experimentada, muy debilitada, muy dañada: lleva la historia de su marido, su intento de postularse como candidata en 2008... Los Clinton para los republicanos siempre generan una antipatía, una rabia que no es común con otros candidatos. Llega una carga muy pesada.

¿Y los vicepresidentes?

La verdad es que hemos quedado con dos candidatos con los niveles más altos de desaprobación en la historia de Estados Unidos. Muchos sienten que van a elegir entre el menos malo. Con la selección de los respectivos candidatos presidenciales, ambos intentaron corregir todo esto. Mike Pence, el candidato de Trump, es evangélico, es muy conservador a nivel social; es un intento de crear puentes con esa otra parte del Partido Republicano, pero siguen quedando afuera los empresarios, el establecimiento del partido. Hillary, por su parte, ha tratado de girar hacia el centro con el senador Tim Kaine; además, con la intención de recoger los votantes, el apoyo de los empresarios republicanos, mientras recoge los votantes de Bernie Sanders. La intención es casi que acabar con el modelo republicano.

¿Qué papel va a cumplir Sanders?

Hemos visto durante la Convención una serie de ponentes que habían sido invitados para atraer a los votantes de Bernie Sanders. La mayoría de sus votantes reconocen que han perdido y están dispuestos a votar por Hillary, pero no van a volver totalmente al Partido Demócrata; están esperando algo. Si en los próximos cuatro años no lo encuentran, habrá otro candidato, digamos, rebelde, que amenazará a Clinton en las primarias demócratas. Por el momento, exceptuando a una facción muy ruidosa, la mayoría de los votantes de Sanders, aunque estén muy desilusionados, reconocen a Hillary como la menos mala.

Hillary, en su discurso, va a lanzarle flores a Sanders, diciendo que ha aceptado muchas de sus recomendaciones. Incluso están hablando de reformar el sistema de las primarias para reducir, sino eliminar, los superdelegados, que son delegados dirigidos por el partido, que van a prestar su apoyo, siempre, al candidato del establecimiento; eso es lo que más fastidia a los votantes de Sanders.

¿Cuánto daño va a hacer la filtración de los correos, según los cuales el PD torpedeó la campaña de Sanders?

Bernie no habló de eso. Eso fue muy importante porque manda el mensaje de que “vamos a dejar todo, vamos a seguir adelante, juntos”’. Segundo: todo el mundo lo sabía, no es una sorpresa, el establecimiento estaba en contra de Sanders. Eso divide al partido y suma a la imagen que se tiene de Hillary, de que es una candidata del establecimiento, una candidata que miente; entonces, para los seguidores de Trump eso va a servir como leña para el fuego.

¿Rusia estuvo detrás de las filtraciones, como dicen?

Según los que han estudiado este tema, estas filtraciones vinieron de dos agencias de inteligencia rusa. Vamos a ver cómo avanzan las investigaciones. Pero creo que para mucha gente, por lo que ha dicho Trump sobre la OTAN y su admiración por Putin, es posible que el presidente ruso le haya tirado una ayuda para, por lo menos, fastidiar a los demócratas y meterse un poco en la política. No creo que Trump lo haya solicitado, ni siquiera hay evidencias de nexos entre los dos. Valga decir que Wikileaks dice que no recibió los correos de los rusos.

¿Se atrevería a dar un pronóstico?

Ahora mismo en EE.UU. las encuestas dan un empate; hay que reconocerlo, eso es después del repunte de Trump tras la Convención Republicana; con Hillary va a ocurrir algo similar. No podemos hacer un pronóstico ahora. Sin embargo, si uno suma los colegios electorales, si ve los estados más fuertes: Nueva York, California, Vermont, toda la costa este, a Clinton no le alcanza, porque necesita 270 votos electorales, pero casi. Vamos a ver. Hace un año nadie pensaba que Trump iba a llegar tan lejos. Cualquier cosa puede pasar. Me atrevería a adivinar quién va a ganar y va a ser Hillary, pero va a quedar un país muy dividido y con un sistema partidario en crisis.

¿Cree en la posibilidad de terceras fuerzas?

Pienso que sí. Vamos a ver a los sectores que van a quedar por fuera del Partido Republicano, que tienen mucho peso y que no se sienten incluidos en la plataforma de Trump y que no lo van a apoyar. La Cámara de Comercio de Estados Unidos está completamente a favor del libre comercio y no va a apoyar a Trump. Y vamos a ver si el Partido Republicano va a ser capaz de hacer un cambio de 180 grados en un año y decir que todo esto “no era en serio”. Pero, al mismo tiempo, es impensable la idea de un Partido Demócrata que tenga en sus filas a los sindicatos y a la Cámara de Comercio. Ahora, por historia, por estructura, es muy difícil tener un tercer partido en Estados Unidos, pero una fuerza, un movimiento que pueda cambiar el balance de poder, yo creo que sí puede existir.

¿Qué va a pasar con Cuba tras las elecciones?

Según la plataforma republicana, ellos han vuelto a ese discurso de que Cuba es un enemigo de los EE.UU., habla sobre los Derechos Humanos, critica los pasos de Obama pero no dice que va a volver atrás, no llama a volver a los años de G. W. Bush, en los que no había viajes, ni conexión, ni nada; están criticando, pero no están dispuestos a volver. Y hay buenas razones para eso y ese fue el objetivo de Obama: crear una base de factores que, si lo político no avanza, por lo menos eso quede estable. Trump ha dicho que él no ve por qué no se puede negociar con los Castro; creo que él, como alguien que trabaja con hoteles, creo que él ve a Cuba como un hotel. Para él es un gran negocio. Entonces, ¿por qué no van a intentar invertir en Cuba?

Y Hillary siempre ha apoyado, bueno, desde los últimos tres años, estos cambios. Ahora, el embargo sigue siendo legal; hace falta un voto del Congreso para cambiar eso. Y, en esas condiciones, con las dos Cámaras del Congreso en poder del Partido Republicano, eso no va a cambiar; sí ha cambiado la opinión, a favor del cambio. Pero hay congresistas y senadores empeñados en que esto no es posible y van a hacer lo necesario para impedirlo.

Ahora, ¿qué va a pasar en Cuba? Creo que el cambio va a llegar a Cuba en varios sentidos. Primero: los Castro son mortales y, cuando mueran, hay muchos líderes detrás, más jóvenes. Una generación más cosmopolita, más abierta, va a llegar al poder y ellos sí van a intentar de controlar el proceso a su favor, no hay duda. Pero, a su vez, van a buscar un modelo menos frágil; si uno va a Cuba, he ido varias veces, uno habla con economista que están asesorando al gobierno y ellos tienen claro que tienen que cambiar.

Veo que en un momento de crisis el gobierno, bajo un nuevo liderazgo, va a impulsar una transición en un gobierno de coalición, incluyendo a algunos de los tecnócratas, que son mejor vistos por la comunidad internacional. Y se van a dar más espacios: lo estamos viendo: hay más disidentes ahora y hay mucho más espacio para criticar al gobierno. Pero el tiempo está en contra del gobierno porque Venezuela ha recortado sus ayudas a Cuba. Y no está recibiendo suficiente inversión para reemplazarlas. El mismo Raúl dijo recientemente que va a haber racionamientos y apagones. Están corriendo contra el tiempo.