¿Hitler huyó a Suramérica por Colombia?

Entre las versiones sobre el paradero de Adolfo Hitler, tras la derrota de Alemania en la Segunda Guerra Mundial, está la de su huida a través de Colombia.

“El 12 de enero de 1945 me visitaron agentes alemanes. Uno de ellos me preguntó sobre lugares seguros en Suramérica, y mi opinión de un refugio temporal para Hitler, con un grupo de científicos alemanes y oficiales, en caso de que ellos quisieran desaparecer temporalmente de la escena mundial. Yo recomendé mi patria, Colombia, con inmensos territorios deshabitados y con tierras completamente abandonadas donde se podría mantener el secreto”.

Este testimonio, aportado por un informante del FBI de Estados Unidos, incluido en la revista The National Police Gazette en los años 50, hace parte de las versiones sobre el destino del dictador alemán Adolfo Hitler tras su derrota en la Segunda Guerra Mundial. El tema ha vuelto a la actualidad a raíz de la investigación del periodista e investigador peruano, Eric Frattini, “¿Murió Hitler en el bunker?”, en la que pone en duda el suicidio del Fuhrer.

Después de consultar más de 2000 documentos en archivos del FBI, la CIA, la KGB o CEANNA (Comisión de Esclarecimiento de Actividades Nazis en Argentina), el investigador Frattini no descarta la versión de que Hitler y su esposa Eva Braun se hayan suicidado en el búnker de la cancillería el 30 de abril de 1945. Pero su propósito es resaltar las dudas, aquellas que llevaron al presidente norteamericano Dwight Eisenhower, a afirmar: “No hemos sido capaces de descubrir una pequeña evidencia tangible de la muerte de Hitler”.

La investigación refiere que el último refugio de Hitler fue controlado el 2 de mayo de 1945, pero el mariscal ruso Georgi Zhukov, quien dirigió la ocupación soviética de Berlín, realmente nunca encontró los cadáveres de Adolfo Hitler y de su esposa. Por el contrario, en las comunicaciones que envió a Stalin, si bien ratificó el hallazgo de los cuerpos sin vida del jefe de propaganda, Joseph Goebbels, su esposa y sus hijos, no puso hacerlo respecto al Fuhrer.

Fue a partir de ese momento que empezaron las versiones sobre su destino. Primero fue la BBC de Londres que hacia septiembre de 1945 aseguró que el dictador alemán vivía oculto en Hamburgo (Alemania) con identidad falsa. Después fue el FBI de Estados Unidos el que difundió la versión de que había huido hacia Argentina. A finales de 1945, la United Press resumió la preocupación mundial. “Aliados realizan búsqueda global de Hitler”. En el fondo, ninguno pudo establecer su paradero.

El investigador Frattini revela en su obra que en 1948, a instancias de uno de los jueces de Núremberg, reunió a 20 sobrevivientes del búnker donde estaba Hitler, y la mayoría aseguró estar convencidos de que había sobrevivido al ataque soviético y se encontraba oculto en algún lugar de Suramérica. A raíz de ese testimonio colectivo, comenzaron a surgir diversas versiones sin que hoy, 70 años después de los hechos, ninguna pueda ratificar que Hitler y Eva Braun se suicidaron el último día de abril de 1945.

Que la aviadora Hanna Reitsch, piloto de confianza de Hitler, lo sacó de Berlín a bordo de un Fieseler Storch cuando los rusos se aproximaban al búnker. Que el también expiloto de la Luftwaffe, Peter Erich Baumgart, fue testigo de cómo fue evacuado a Dinamarca en la noche del 28 de abril de 1945. Que un sargento vio como huía a España con su esposa, a bordo de un helicóptero especial desarrollado por ingenieros nazis. Toda clase de conjeturas sobre la fuga de Hitler, pero ninguna evidencia.

En consecuencia, la investigación del periodista Eric Frattini aborda otro de los misterios que rodearon la excéntrica personalidad del dictador alemán. Como quiera que entre 1934 y 1944, el Fuhrer sobrevivió a descubrió 26 atentados en su contra, una de las políticas que le impusieron sus asesores en inteligencia fue utilizar dobles. De esa manera, la SS y la Gestapo utilizaron muchas personas de físico parecido al canciller, algunas de las cuales murieron reemplazando al verdadero gestor del nazismo.

Uno de los dobles más conocidos fue su conductor personal Julius Schreck. Otro fue su taquígrafo Heinrich Berger, quien supuestamente murió en al más letal atentado en julio de 1944. Un tercer personaje fue Gustav Weler o Ferdinand Beisel, quien supuestamente murió en la toma soviética de Berlín y su cuerpo sin vida fue utilizado para confundir a los aliados. Cierto o no, la versión de los distintos dobles alcanza para decir que al parecer uno de ellos fue el verdadero suicida del 30 de abril de 1945.

De ser así, cobran importancia las versiones más ajustadas a la huida de Hitler. La de más fuerza, aquella que sostiene que Hitler y Eva Braun, junto a otros alemanes, huyeron a bordo de un submarino y se refugiaron en Argentina. Incluso, al despacho de Edgar Hoover, el emblemático director del FBI, llegaron documentos que dejaron supuesta constancia de que junto a dos mujeres, un médico y varios hombres, vieron al dictador alemán salir de un submarino en costas argentinas y después internarse en la cordillera de Los Andes.

Otro capítulo tiene que ver con la Expedición Antártica Alemana, liderada entre 1932 y 1939 por el capitán Alfred Ritscher. Supuestamente, una fortaleza que los alemanes construyeron para sus submarinos al sur del continente americano, que sirvió después para facilitar la huida de Hitler en 1945. Mito o realidad, lo interesante es que son muchas más las versiones de que el canciller de la devastada Alemania tomó la ruta de Suramérica que aquellas que le dan validez a su suicidio en el búnker.

En esa ruta antártica es donde se cruza Colombia. A través de un informante que aseguró haber conocido a Hitler en los olímpicos de Berlín de 1936, la historia que en su momento narró The National Police Gazette, empieza en La Guajira y termina en el departamento de Nariño. Para el investigador Frattini, otra odisea que pudo ser o no ser. Tan real o fantástica como los intentos de los aliados por fortalecer en sus archivos la versión oficial, la de que Hitler y Eva Braun se suicidaron en abril de 1945.