Holmes, el asesino de la noche

El joven de 24 años perpetró la séptima peor matanza en la historia de EE.UU.

Habían pasado 15 minutos de la proyección de Batman. El Caballero de la Noche asciende, una de las películas más esperadas de este verano en Estados Unidos, cuando James Holmes apareció en la sala de cine como si hubiera salido de la pantalla grande y mató a 12 civiles que no alcanzaron a distinguir si el ataque era realidad o ficción.

El hecho ocurrió en la sala 9 del cine Century 16, en la localidad de Aurora, a las afueras de Denver, Colorado, a las 12:30 a.m. James Holmes, de apenas 24 años y procedente del estado de Tennessee, entró a la sala por una de las salidas de emergencia, vestido de negro, equipado con una máscara antigás, un chaleco antibalas, dos pistolas, una escopeta y un rifle de asalto AK-47.

Antes de empezar a disparar a mansalva, Holmes lanzó dos gases lacrimógenos y luego disparó dos ráfagas de fusil al techo, como a modo de advertencia; posteriormente empezó a subir las escaleras mientras descargaba sus armas sobre la audiencia. “Pensamos que cuando entró en la sala formaba parte del estreno”, declaró a CNN Quentin Caldwell, un testigo de los hechos. Otros cuentan que el asesino estaba vestido como el villano de la película que se estaba proyectando.

A Holmes lo detuvieron pocas horas después de los hechos. Se encontraba en su vehículo, en el parqueadero de las salas de cine. Mientras lo arrestaban dijo a los agentes que su apartamento estaba repleto de explosivos. El jefe de policía de Aurora, Dan Oates, confirmó que la vivienda estaba “llena de trampas”, con artefactos que parecían “muy sofisticados, inflamables o explosivos”. Cinco edificios a la redonda fueron desalojados.

El asesino pudo pasar desapercibido por las entradas a las salas de cine debido a que muchos otros aficionados se fueron disfrazados de superhéroes. Las armas las compró en meses pasados, según la Policía, en la tienda Bass Pro Shops & Gander Mountain Guns —no es problema para un mayor de edad comprar armamento en Colorado—.

Esta no es la primera vez que un psicópata arremete sin razón alguna contra civiles en Estados Unidos. En los últimos 20 años se cuentan al menos 23 masacres similares, que han dejado más de 60 muertos. La matanza de Aurora se convierte en la séptima peor en la historia del país.

El triste podio de las masacres más mortíferas está encabezado por la de la Universidad de Virginia Tech, ocurrida el 16 de abril de 2007. Esa vez fue Seung-Hui Cho, un estudiante de la institución, quien mató a 32 personas e hirió a otras 17 en dos tiroteos, antes de suicidarse. Después de los hechos, el estado de Virginia decidió prohibir la venta de armas en grandes almacenes.

Luego viene la matanza perpetrada el 20 de abril de 1999 por Eric Harris y Dylan Klebold, de 17 y 18 años, a sólo 29 km del lugar donde acaba de ocurrir la masacre de Aurora. Ambos jóvenes entraron a su colegio de Columbine, en Colorado, y abrieron fuego indiscriminado contra sus compañeros y un profesor, antes de quitarse la vida. La masacre quedó registrada en las cámaras de seguridad de la institución y se ha convertido en uno de los episodios más impactantes de la historia reciente de EE.UU.

Jeffrey Weise, de 16 años, mató a su abuelo y a la abuela de su novia en la reserva de Red Lake, en Minnesota, el 21 de marzo de 2005. Acto seguido, se fue en el carro de su abuelo al instituto educativo del lugar y, en menos de tres minutos, descargó 45 disparos que terminaron con la vida de cinco alumnos, un profesor y un guardia de seguridad, e hirieron a otros cinco compañeros. Weise también se suicidó.

Holmes, en cambio, no se suicidó. Se entregó tranquilamente a las autoridades, las cuales han afirmado que el sospechoso no tiene antecedentes relacionados con el terrorismo y que sus vecinos y amigos lo describen como un solitario.

Un año de la masacre de Oslo

Mañana se cumple un año desde que Anders Behring Breivik colocara un auto bomba que destruyó varios edificios gubernamentales en Oslo, causando la muerte de ocho personas, y posteriormente se dirigiera a la isla de Utøya, donde mató a 69 jóvenes que asistían a un campamento de verano del Partido Laborista noruego. A diferencia de otros países afectados por atentados terroristas, Noruega respondió a estos actos respetando el sistema legal vigente y Breivik comparece ahora ante la justicia como cualquier otro criminal. Para conmemorar el primer aniversario de la masacre, el Gobierno organizará una ofrenda floral en los lugares de los dos ataques, así como oficios religiosos en todo el país y un concierto cerca de la alcaldía de Oslo.