Hoy, Felipe se proclama rey

Se oficializará la transición en la monarquía española.

Felipe VI, nuevo rey de España. / AFP

Recibido por última vez con honores de jefe de Estado, Juan Carlos, con los ojos empañados por la emoción mientras se leía el discurso con el que el 2 de junio anunció su decisión de dimitir al trono, firmaba la última ley de su reinado, la misma que autoriza su abdicación como rey de España, abriendo el camino para la proclamación hoy de su hijo Felipe como nuevo monarca.

Al acto asistieron, entre más de un centenar de personas, la Reina, los príncipes y sus hijas, la infanta Elena y las hermanas de don Juan Carlos, doña Pilar y doña Margarita. La que no apareció fue la infanta Cristina, quien ha sido imputada en el caso Nóos (de corrupción) y desde 2011 se apartó de la vida de la familia real.

Tras la firma, Juan Carlos abrazó efusivamente a su hijo Felipe, de 46 años, que será proclamado en un acto en el Congreso sin la presencia de su padre. Al acto tampoco asistirán jefes de Estado extranjeros ni representantes de otras monarquías, ni habrá, a diferencia de la proclamación de Juan Carlos I en 1975, una ceremonia religiosa.

Tras pronunciar su primer discurso como rey y presidir un desfile militar, Felipe y la reina Letizia recorrerán el centro de Madrid, cuyas calles estarán decoradas con miles de geranios y petunias y centenares de banderas españolas. Alrededor de 7.000 policías garantizarán la seguridad de la jornada. Pequeñas manifestaciones prorrepublicanas fueron convocadas en señal de protesta contra la monarquía, pero las autoridades las prohibieron. Luego se hará una recepción para celebrar el primer cambio en la jefatura de Estado desde la muerte del dictador Francisco Franco y la coronación dos días más tarde de Juan Carlos, quien había sido nombrado su sucesor en 1969.

Felipe VI hereda un país sumido en la crisis económica, con crecientes tensiones con los nacionalistas catalanes y vascos e indignado por los múltiples casos de corrupción que erosionaron la legitimidad de las instituciones. Tiene el reto de renovar esas instituciones con el impulso de una “nueva generación”. Dado que el nuevo monarca carece prácticamente de poderes, tendrá que buscar una solución a través de las buenas relaciones y la moderación para mantener la unidad social y territorial del país, y tendrá que lograr que los partidos políticos se pongan de acuerdo para acabar con la crisis. Las expectativas son demasiado altas.

Los nuevos reyes tienen previsto realizar durante el fin de semana varios actos en la capital española. Se supone que continuarán viviendo en su casa, dentro del complejo de La Zarzuela, afuera del palacio que por ahora sigue siendo residencia de Juan carlos. Entre los primeros países extranjeros que la pareja real quiere visitar están Marruecos, Francia y Portugal.

 

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