Huelga de hambre en Guantánamo

Veinticuatro detenidos protestan en la prisión de la base estadounidense en Cuba.

Base militar de Guantánamo. /Archivo
Base militar de Guantánamo. /Archivo

La denuncia la hicieron 45 abogados de los detenidos en la cárcel de EE.UU. en la base militar de Guantánamo (Cuba). Le enviaron una carta al jefe del Pentágono, Chuck Hagel, en la que lo alertaban sobre una huelga de hambre "masiva" que amenaza la salud de los prisioneros. En 2005 cuando Hagel era senador republicano aseguró que "esta prisión era una de las razones por las cuales Estados Unidos había perdido la guerra de la imagen en el mundo".

En la comunicación, dicen los abogados, le cuentan a Hagel que "la mayoría de los hombres del campo 6, que alberga la mayor cantidad de detenidos (166 de 171) están en huelga de hambre desde el 6 de febrero". La razón de la protesta, según la denuncia, es la confiscación de objetos personales, incluidos ejemplares del Corán.

Advierten que la situación se está poniendo cada vez más grave y que ya 24 presos han perdido la conciencia, han perdido mucho peso y pueden enfermar gravemente en cualquier momento. Dicen que, incluso, muchos están siendo alimentados a través de tubos introducidos en el estómago. "Su estado se deteriora", reportan los abogados. "Los presos perdieron entre 9 y 13 kilos y al menos 24 detenidos perdieron la conciencia debido a las débiles tasas de glucosa en su sangre", asegura la carta.

Sin embargo, el capitán Robert Durand, director de comunicación de la base, negó las denuncias. "Los informes de la huelga de hambre indican un deterioro de la salud de los detenidos y una pérdida masiva de peso son simplemente falsas", dijo a la AFP. “Hasta hoy, 19 de marzo, tenemos 24 (detenidos) en huelga de hambre, ocho de los cuales son alimentados por sonda, contra 21 y ocho ayer, y 14 y ocho el viernes pasado”, dijo Durand por correo electrónico, agregando que había dos detenidos actualmente hospitalizados.

El símbolo del terror

La situación en Guantánamo ha sido denunciada anteriormente. Sin embargo, ninguna organización de derechos humanos ha logrado entrar al lugar. Después de los atentados del 11 de septiembre, se abrió el Campo Delta, en donde fueron recluidos los prisioneros acusados de terrorismo. Tras once años de guerra contra el terror, el destino de cerca de 500 prisioneros, la mayoría supuestos miembros de Al Qaeda y del régimen talibán, es incierto: están encerrados en jaulas, sin proceso judicial ni acceso a abogados. Hoy quedan 171 detenidos.

El 11 de enero de 2002 el gobierno de George W. Bush llevó 20 detenidos a su base militar en Guantánamo, Cuba, que se convirtió en un campo de concentración fuera del alcance de las leyes nacionales e internacionales para encarcelar, interrogar, y según organismos de derechos humanos, torturar a personas acusadas de ser combatientes enemigos.

Una de las promesas de campaña de Barack Obama en el 2008 fue cerrar Guantánamo. Sin embargo, ha sido una tarea imposible. Sin embargo, han surgido campañas como Cierren Guantánamo Ahora, respaldada por decenas de abogados, exoficiales, jueces y periodistas, entre ellos el coronel retirado Lawrence Wilkerson, quien fue jefe de equipo del exsecretario de Estado Colin Powell; el coronel retirado Morris Davis, ex jefe de fiscales de los tribunales militares en Guantánamo, y el prestigiado abogado de Washington Tom Wilner.

Afirman que Guantánamo daña a EE.UU. cada día que permanece abierto y continúa sirviendo como potente símbolo para el reclutamiento de terroristas. Agregan que su existencia mina el compromiso básico con el estado de derecho, haciendo menos seguro ese principio fundamental para todo estadunidense.
 

 

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