Hugo Chávez reorganiza sus fichas

Con las elecciones regionales de diciembre en la mira, el presidente pone a varios hombres de confianza para aspirar a gobernaciones.

Nicolás Maduro, canciller venezolano desde 2006, ahora ocupará el cargo de vicepresidente.    / AFP
Nicolás Maduro, canciller venezolano desde 2006, ahora ocupará el cargo de vicepresidente. / AFP

El presidente Hugo Chávez acaba de ganar la batalla para permanecer seis años más en el poder, pero no por eso tiene pensado bajar la guardia. Apenas días después de proclamarse victorioso, el mandatario comienza a trazar su estrategia para el futuro de su gestión, pero sobre todo para el desafío que está a la vuelta de la esquina: las elecciones regionales del próximo 16 de diciembre.

Los resultados de las presidenciales dejaron clara la superioridad política del chavismo en Venezuela, donde en sólo dos de los 23 estados ganó Henrique Capriles, el candidato opositor. La aplanadora socialista quiere continuar con su legado y Chávez ha nombrado para eso a hombres muy cercanos y de considerable visibilidad política en el país para garantizarse la victoria en las gobernaciones estatales.

El cambio más importante se produjo en la Vicepresidencia de la República. En lo que ha sido visto como un guiño de sucesión —todavía se especula que el presidente no ha superado el cáncer y que no cumplirá la totalidad del nuevo mandato— Chávez designó en el cargo a Nicolás Maduro, que desde 2006 ocupaba el de canciller. Maduro ha sido uno de los hombres más cercanos al comandante desde la campaña presidencial de 1998, primero como diputado y luego como ministro. Fue un hombre clave en el proceso de restablecimiento de relaciones con Colombia, de la mano de la canciller colombiana, María Ángela Holguín, y el encargado de estrechar lazos con quienes hoy se han convertido en los socios naturales de Venezuela: China, Rusia, Bielorrusia e Irán. Maduro pasó de ser conductor del metro de Caracas a convertirse en uno de los hombres de confianza del presidente y hoy está llamado a suceder a Elías Jaua.

La salida de Jaua luce estratégica, una apuesta para mitigar el ascenso de la oposición. También hombre fuerte del chavismo, ahora tendrá que medirse como candidato a la gobernación de Miranda, un puesto en el que Henrique Capriles espera se reelegido. Los 6,5 millones de votos obtenidos por el candidato de la oposición en las presidenciales son un capital importante y Chávez sabe que debe enfrentarlo con un hombre fuerte.

Del círculo cercano del presidente, otro nombre que llama la atención es el del ministro del Interior, Tareck El Aissami, quien fue lanzado por Chávez hacia la gobernación del estado de Aragua. De otra parte, Adán Chávez, hermano del presidente, buscará su reelección en Barinas, y un viejo conocido del gobierno y del chavismo regresa a la arena política cuatro años después de dejar el ministerio del Interior: Ramón Rodríguez Chacín, ahora aspirante a la gobernación de Guárico.

Hugo Chávez ha puesto a sus mejores soldados en el campo de batalla en un momento en el que la oposición parece ascender alrededor de Henrique Capriles. Así, el comandante se prepara para una nueva contienda en las urnas.

 

 

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