Hutíes rechazan sanciones de la ONU mientras los civiles siguen muriendo en el Yemen

Este miércoles al menos 17 personas murieron y otras 49 resultaron heridas en ataques aéreos de la coalición árabe contra zonas residenciales de la provincia de Saada.

 Los hutíes rechazaron hoy el embargo de armas y las sanciones impuestas por el Consejo de Seguridad de la ONU y convocaron protestas para mañana, mientras los civiles siguen sufriendo los efectos del conflicto en el Yemen.

El Comité Supremo Revolucionario, máxima instancia del poder hutí, calificó de "agresión" la resolución adoptada ayer por el órgano de Naciones Unidas, que ha sido respaldada por la Liga Árabe y el Consejo de Cooperación del Golfo (CCG).

En un comunicado, el comité hutí instó a "las masas del pueblo yemení a manifestarse el jueves para condenar la resolución del Consejo de Seguridad que respalda la agresión", en alusión a la ofensiva de la coalición liderada por Arabia Saudí que ataca las posiciones de los rebeldes en el país.


Centenares de personas se concentraron hoy frente a la sede de la ONU en Saná y levantaron carteles que pedían parar "la matanza de niños y mujeres" y el fin de "la opresión sobre el Yemen".

En el bando contrario a los hutíes se sigue posicionando la Liga Árabe, cuyo secretario general, Nabil al Arabi, saludó hoy la decisión de Naciones Unidas.

En un comunicado, el líder árabe instó a todas a las partes del conflicto, especialmente a los hutíes, a aplicar la resolución del Consejo de Seguridad de "forma completa y apoyar la legitimidad constitucional" del presidente, Abdo Rabu Mansur Hadi.

Además, se volvió a mostrar favorable a los esfuerzos del mandatario yemení para "preservar la unidad, la estabilidad y la soberanía del Yemen". Mientras, muchos civiles siguen pagando un gran precio por una guerra que no les elude.

Hoy, al menos 17 personas murieron y otras 49 resultaron heridas en ataques aéreos de la coalición árabe contra zonas residenciales de la provincia de Saada, bastión hutí en la frontera noroeste con Arabia Saudí.

La agencia de noticias yemení, Saba, controlada por el movimiento chií, informó de los bombardeos en el casco antiguo de la ciudad, un mercado de verduras y también seis gasolineras de Saada, Maya y Chada, regiones fronterizas con Arabia Saudí, que provocaron esas bajas.

Sin embargo, el portavoz de la coalición, Ahmed al Asiri, volvió a negar que sus ataques estén dirigidos contra civiles y acusó a las milicias (hutíes) de destruir el Yemen.

Los civiles no solo sufren por las heridas de los ataques, sino también por la situación en la que está quedando el país.

Hoy, la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO) alertó de que once millones de personas sufren inseguridad alimentaria en el Yemen y advirtió de que esta situación puede empeorar por la escalada de violencia que vive el conflicto.

En un comunicado, la agencia de Naciones Unidas señaló que el aumento de los enfrentamientos armados en las principales ciudades yemeníes hace subir los precios locales de los alimentos y los combustibles, y dificulta la producción en plena temporada agrícola.

En ese contexto, la FAO demandó más de ocho millones de dólares para apoyar a los campesinos, a la vez que detalló que las provincias más afectadas por la inseguridad alimentaria están situadas en el extremo noreste y el sur del país.

"Entramos en un periodo crucial para la producción agrícola en el Yemen y ahora, más que nunca, la agricultura no puede quedar en segundo plano si queremos evitar que más personas pasen a tener inseguridad alimentaria en medio de esta crisis", advirtió el representante de la FAO para el Yemen, Salah Hassan.

Unos 850.000 menores están malnutridos y cerca de 16 millones de los 26 que habitan el país necesitan algún tipo de asistencia humanitaria y carecen de acceso a agua potable.

Por otro lado, el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) denunció hoy en un comunicado que a uno de sus equipos desplegados en el país le fue denegado el acceso a la localidad de Maareb, en el centro del Yemen.

"Lamentamos mucho la falta de acceso a Maareb, donde los hospitales se enfrentan a una escasez de equipo médico. Los heridos, entre ellos civiles y combatientes, no pueden recibir el tratamiento de emergencia que necesitan", señaló el responsable de la delegación del CICR en Saná, Cedric Schweizer.

Insistió en pedir un alto el fuego humanitario de 24 horas y pidió "a todas las partes que permitan y faciliten el acceso temporal a las zonas afectadas para entregar asistencia médica" ya que "la situación humanitaria está empeorando".

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