Ilegales, las otras víctimas del terror

Pocos días antes de los atentados, EE.UU. estuvo a punto de resolver el problema de la inmigración ilegal. El miedo a otro ataque y la preocupación por la seguridad nacional dejaron a miles de indocumentados enterrados bajo los escombros de las Torres Gemelas.

Cinco días antes de que dos aviones de American Airlines se estrellaran contra las Torres Gemelas de Nueva York, el 11 de septiembre de 2001, el presidente de México, Vicente Fox, se dirigía a una sesión conjunta del Congreso de Estados Unidos. “Nuestros países viven una era única en la historia de nuestras relaciones, una era llena de retos que debemos enfrentar unidos, y oportunidades que podemos aprovechar juntos”.

Estados Unidos y México estaban más cerca que nunca de tomar pasos decididos para resolver el problema de la inmigración torrencial hacia el norte. Sólo en 2000, 1’700.000 personas habían sido atrapadas cruzando la frontera. El fenómeno migratorio más importante en la historia de Estados Unidos desde la Segunda Guerra Mundial estaba en su pico máximo.

El discurso de Fox marcaba el regreso de un presidente mexicano a ese recinto luego de 10 años y le mereció una ovación de aplausos que resumía el interés decidido de George W. Bush y buena parte de los políticos en Estados Unidos por llevar a cabo lo que ellos llaman una “reforma migratoria integral”, que incluía naturalización de millones de ilegales y un programa de permisos temporales de trabajo, a cambio de mayores controles fronterizos. “Fue un momento lleno de esperanza, y se fue porque los atacantes del 11 de septiembre tenían visas legales”, dice Doris Meissner, excomisionada del Servicio de Migración de EE.UU. y hoy directora de políticas en el Instituto de Políticas Migratorias en Washington (IPM).

Seguridad nacional

Después de los atentados, la inmigración continuó siendo un tema prioritario en la agenda nacional, pero la reforma integral quedó enterrada debajo de los escombros de las Torres Gemelas.

En el Congreso se aprobaba en tiempo récord un paquete de leyes para blindar las fronteras de nuevos ataques. El Servicio de Inmigración y Naturalización, la agencia responsable de lidiar con temas como la legalización de ilegales, pasó a llamarse la agencia de Cumplimiento de la Inmigración y Aduana (ICE), y fue reasignada en 2002 al ministerio creado para proteger a Estados Unidos del terrorismo: el Departamento de Seguridad Interna (DHS).

Este cambio de nombre y lugar en el mapa burocrático reflejaba lo que Doris Meissner llama “un enfoque desproporcionado en seguridad y vigilancia”. De 2004 a 2011 el presupuesto del DHS pasó de US$6 mil millones a US$12 mil millones y el número de empleados del ICE se incrementó en 40%, para llegar al número actual de 20 mil oficiales dedicados a la cacería de ilegales.

“Toda la voluntad política y los recursos del gobierno para hacer cumplir las leyes contra la inmigración ilegal estuvieron disponibles para las autoridades federales y locales después del 11 de septiembre”, dice Meissner, quien vio cómo la agencia para la que antes trabajaba intentando una solución integral se convirtió en una efectiva máquina de deportación. Entre 2002 y 2012 las deportaciones se incrementaron más de un 100%, pasando de 150.000 a cerca de 400.000 al año. Las bases de datos altamente integradas permiten ahora que un remoto departamento de policía de pueblo pueda acceder a la base de datos del FBI, la DEA y la CIA en pocos segundos.

También cambiaron las leyes para facilitar deshacerse de los “indeseados”. Después del 11 de septiembre de 2001 la práctica llamada “atrapar y soltar”, que obligaba a las autoridades a soltar a los inmigrantes ilegales para que se presentaran después en una Corte, fue abolida.

En ese limbo entre las leyes y los nuevos recursos para aplicarlas están atrapados cerca de 2,1 millones de jóvenes que son, aunque sea contradictorio decirlo, estadounidenses ilegales. Crecieron en Estados Unidos, se educaron en sus colegios, hablan su idioma y tienen su cultura. Pero si un día salen a la calle y cometen una infracción menor podrían terminar deportados a países desconocidos de los que sólo han oído por las historias de sus padres.

Futuro incierto

El Pew Research Center calcula que son más o menos 11,2 millones los inmigrantes ilegales, 59% de ellos mexicanos. Si se tiene en cuenta que la fuerza laboral en Estados Unidos es de 153 millones, los ilegales representan entre 5% y 7%, con un peso especialmente fuerte en los sectores de la agricultura, manufactura y construcción. Todas las encuestas muestran que la reforma migratoria no es un tema que decida elecciones. Por eso todos los intentos, entre 2006 y 2007 con Bush, o las promesas de Obama han fracasado en regresar la discusión a los niveles en que estaba antes de los atentados.

Estados Unidos se encuentra ahora inmerso en una discusión sobre la economía y el déficit fiscal que consume todo el oxígeno que necesitaría una reforma migratoria. La falta de impulso político para dar soluciones al problema ha llevado a varios estados como Arizona y Alabama, por ejemplo, a aprobar las leyes más duras contra la inmigración en la historia del país. Aunque su aplicación se encuentra frenada por demandas del gobierno federal, la solución definitiva no encuentra una salida. Un daño colateral del terrorismo.

Cronología

2002

Enero Los talibanes de Al Qaeda comenzaron a reagruparse en las montañas afganas. La coalición emprendió una ofensiva a la que llamó ‘Operación Anaconda’.

Febrero Las cerca de 28.000 tropas que conformaban la coalición militar en Afganistán recibieron un refuerzo de 10.000 hombres. Estados Unidos estableció su base general en el Aeródromo de Bagram, al norte de Kabul, la capital.

6 de marzo La ofensiva militar lanzada por la OTAN en las montañas causó un primer accidente: ocho soldados estadounidenses y siete afganos murieron en un incidente de ‘fuego amigo’.

Abril Durante este mes se pusieron en duda los pronósticos para la guerra en Afganistán, al tiempo que continuaba la recolección de escombros en Nueva York. Para entonces la cifra de bajas militares y de la coalición en el año estaba cerca de 50 (48).

30 de mayo Se completó la remoción de escombros que quedaron esparcidos en Nueva York después de la caída de las Torres Gemelas. Durante las semanas siguientes a los atentados hubo fuego bajo los escombros.

3 de junio La Asamblea General de la OEA adoptó la Convención Interamericana contra el Terrorismo. Los Estados miembros reafirmaron “la necesidad de adoptar medidas para prevenir, sancionar y eliminar el terrorismo mediante la más amplia cooperación”.

19 de junioHamid Karzai fue designado presidente interino de la administración afgana de transición al tiempo que las tropas de la coalición continuaban buscando a Bin Laden en el país.

19 de septiembreOsama Bin Laden reivindicó ayer abiertamente los atentados del 11 de septiembre contra Estados Unidos en un mensaje sonoro. Citó a Mohamed Atta como el dirigente del grupo que destruyó la primera torre.

27 de noviembreDespués de cuatro años de suspensión, los inspectores de armas de la ONU reinician la búsqueda de armas nucleares, químicas y biológicas en Irak. Bagdad promete brindar total cooperación. Bush planeaba reacciones militares paralelas.

Diciembre Se formó la Comisión Nacional sobre los Atentados Terroristas contra los Estados Unidos, para preparar un informe de los atentados y las circunstancias relacionadas y la respuesta inmediata estadounidense.

 

últimas noticias