Incertidumbre política en Gambia, bajo la amenaza de una intervención exterior

El Parlamento aprobó la declaración del estado de emergencia hecha por el presidente, Yahya Jammeh, lo que autoriza al mandatario derrotado en las elecciones a permanecer tres meses más en el poder.

El presidente de Gambia, Yahya Jammeh (izquierda), mientras da la bienvenida al presidente de Nigeria, Muhammadu Buhari (derecha), en Banjul (Gambia). /Archivo EFE

Gambia sigue bajo la amenaza de una intervención de tropas oesteafricanas, debido a la negativa del presidente saliente Yahya Jammeh a dejar el poder pese a la investidura de su sucesor Adama Barrow prevista para este jueves en el vecino Senegal.

Barrow jurará el cargo por la tarde en la embajada de Gambia en Dakar, anunció su portavoz tras la expiración oficial del mandato de Jammeh que rehúsa cederle el puesto. La ceremonia está prevista para las 4:00 de la tarde, precisó el portavoz, Halifa Sallah, en Banjul.

A petición de la Comunidad Económica de Estados del Oeste de África (CEDEAO), el presidente electo es acogido desde el 15 de enero en Senegal a la espera de su investidura.

En la capital de Gambia, la noche fue tranquila pero pocos habitantes se aventuraban a salir a las calles donde, según testigos, patrullaban numerosos militares sin que se pudiese determinar a qué campo eran leales.

"No me queda claro si están de nuestra parte o no", aseguró Isatou Touray, una de los responsables de la coalición pro Barrow.

Yahya Jammed, al que abandonaron la vicepresidenta y varios de sus ministros, decretó el martes un Estado de emergencia de 90 días, con la aprobación de una asamblea nacional dominada por su partido.

El presidente saliente, que llegó al poder con 29 años en 1994, impugna la victoria de Barrow en la elección presidencial del 1 de diciembre y afirma que permanecerá en el cargo hasta que la justicia no se haya pronunciado sobre los recursos que presentó.

'Disputa política'

La ONU votará este jueves una propuesta de resolución presentada la víspera por Senegal al Consejo de Seguridad para que respalde los esfuerzos de la CEDEAO en Gambia, informaron fuentes diplomáticas en Nueva York.

Dakar pidió a Naciones Unidas que apoye "todas las medidas necesarias" para garantizar el traspaso de poder, según el texto consultado por la AFP.

Hasta ahora, Jammeh se ha hecho el sordo ante la presión de varios países e instituciones.

El miércoles, el presidente de Mauritania, Mohamed Abdel Aziz, presentó por sorpresa una "propuesta" de resolución de la crisis, cuyos detalles se ignoran, elaborada desde diciembre según un diplomático mauritano.

El mandatario viajó a Banjul, donde se reunió con Jammeh y con el líder histórico de la oposición Ousainou Darboe. Después fue a Dakar para entrevistarse con el presidente senegalés Macky Sall y con Adama Barrow, antes de regresar a su país.

El presidente Aziz "es menos pesimista tras sus contactos en Banjul y Dakar" y "continuará este jueves" con las conversaciones, informó a la AFP en Nouakchott una fuente oficial cercana al dosier. "De momento ha logrado obtener una relajación en el plano militar", afirmó sin más detalles.

Mauritania no es miembro de la CEDEAO, que desde diciembre envió dos misiones a Gambia para intentar, sin éxito, un traspaso de poder sin problemas. En varias ocasiones advirtió que podría recurrir a la fuerza como última opción.

Tropas de varios países miembros -entre ellos Senegal, único vecino terrestre de Gambia, y Nigeria, potencia regional- se mantenían listas para intervenir, informó el jueves a la AFP una fuente militar senegalesa.

El miércoles por la noche, el jefe del ejército gambiano, el general Ousman Badjie, declaró a extranjeros en un sector turístico cerca de Banjul que sus hombres no lucharían si las tropas oesteafricanas entran en el país.

"Esta es una disputa política", afirmó, "no voy a implicar a mis soldados en un combate estúpido".