Inmigrantes huyendo de Libia, murieron en el Mediterráneo

En los últimos días aumentó el número de embarcaciones cargadas de inmigrantes que huyen de Libia, blanco de una ofensiva del Estado Islámico.

Inmigrantes desembarcan de un barco de la marina italiana en Porto empedocle en la provincia de Agrigento en Sicilia (Italia). La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) dijo hoy que 933 inmigrantes han llegado en las últimas 24 horas a la isla de Lampedusa (Italia), lo que eleva a 3.800 las personas rescatadas en aguas del Mediterráneo en los últimos cuatro días. /EFE

El mundo parece haberse olvidado ya de la tragedia que se vive en el Mediterráneo. El 3 de octubre de 2013, un bote cargado con inmigrantes se hundió frente a las costas de la isla italiana de Lampedusa llevándose 300 personas. El 11 de octubre, otro naufragio se llevó a otros 30 inmigrantes. En 2014 el drama creció, pues era más frecuente que barcos repletos de africanos que huían de la guerra y el hambre fueran devorados por el mar.

Según cifras de Amnistía Internacional, 23.000 inmigrantes han muerto en el Mediterráneo en su intento por alcanzar Europa desde el año 2000. Pero este año el número está creciendo con gran rapidez por las ofensivas del Estado Islámico (EI) en Siria, Irak, Afganistán y ahora, Libia.

Italia reveló que durante el año pasado socorrió a 105.000 personas que llegaron a la isla de Lampedusa y dio ayuda en altamar a cerca de 20.000 inmigrantes. Una cifra que rompió todos los récords, según el gobierno italiano.

Sin embargo, este año parece aún más difícil. En apenas un fin de semana, la armadas italiana rescató a 2.164 inmigrantes. La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) aseguró que 933 inmigrantes han llegado en las últimas 24 horas a la isla italiana, lo que eleva a 3.800 las personas rescatadas en aguas del Mediterráneo en los últimos cuatro días. En enero los inmigrantes llegados a las costas italianas fueron 3.528, según las cifras del Ministerio del Interior de Italia.

Estos datos indican que se ha adelantado la temporada utilizada por los traficantes para hacer atravesar el Mediterráneo a los inmigrantes, lo que los expone más a la muerte. El tráfico de inmigrantes disminuía considerablemente y, en ciertos años casi se paralizaba, durante los meses de invierno. En 2014 la OIM registró la muerte de 3.279 inmigrantes en su intento de llegar a las costas de Europa. El portavoz de la OIM, Joel Millman, señaló que "una flotilla de una docena o más de embarcaciones neumáticas partieron de Libia el pasado martes" y se desconoce la suerte de la mayoría de ellos.

La semana pasada, al menos 300 inmigrantes murieron en el Canal de Sicilia al naufragar las barcazas en las que viajaban a Italia desde Libia.

Aunque Europa instaló la operación Tritón, para evitar las tragedias en el mar,  investigadores de Amnistía Internacional han denunciado que esta iniciativa se queda corta. Investigadores de la organización han recogido en Roma y Lampedusa y han recogido los testimonios de los sobrevivientes de los naufragios de la semana pasada, que habían pagado a traficantes de personas el equivalente a 650 euros por cruzar el Mediterráneo desde Libia.

Los emigrantes partieron el 7 de febrero de Garabouli, a 40 kilómetros al oeste de Trípoli, pero se encontraron con un fuerte temporal a primera hora de la mañana del día siguiente.  Según explicó la Guardia Costera italiana a AI, "navegaban hacia una muerte prácticamente segura". "El parte meteorológico era malo para toda la semana. Los botes estaban impulsados por pequeños motores fueraborda y los traficantes no les habían provisto con suficiente combustible para el viaje", explicaron a la organización las autoridades italianas.

La operación de rescate logró salvar a 105 personas de uno de los botes, si bien 29 de ellas murieron por hipotermia y otras causas una vez habían sido rescatadas, tras haber estado expuestas a condiciones extremas durante cerca de dos días. Dos barcos mercantes que se encontraban en la zona pudieron rescatar a otros nueve supervivientes de otros dos botes.

Según Amnistía Internacional, la llegada de refugiados e inmigrantes continuará aumentando a medida que Libia "se sume cada vez más en la violencia".

Estado Islámico en Libia

Según analistas, la presencia de los yihadistas en Libia podría aumentar en los próximos días la desbandada. La caída de Muamar Gadafi, lejos de estabilizar el país, provoó un caos y una guerra acibil entre cerca de 1.700 milicias, de las cuales dos (las más grandes) se disputan el poder. Una fotocopia a orillas del Mediterráneo de estados fallidos como Siria o Irak, en los que la ausencia de un plan de transición más allá de la caída de un dictador promovida por Occidente ha dejado un terreno baldío en el que grupos islamistas, partidarios del régimen depuesto, señores tribales y traficantes de armas, drogas, petróleo y personas se alían para controlar los recursos naturales.

"Los libios nunca creyeron que cuatro años después de la revolución estarían luchando entre ellos o contra grupos terroristas que sacan provecho del caos y cometen crímenes abyectos", escribió Bernardino León, enviado especial de la ONU para Libia, en una carta difundida por medios locales.

“Existen características similares con Irak y Siria: división étnica o confesional, deudas históricas entre comunidades y recursos naturales codiciados”, le explicó a Efe Naser al Hani, experto tunecino en movimientos islamistas.

En el terreno político, un Ejecutivo de transición rebelde instalado en Trípoli se resiste a entregar el poder al Parlamento legítimamente elegido y reconocido por la comunidad internacional que ha tenido que exiliarse a Trobruk. Y en el militar, milicias islamistas moderadas afines al Parlamento cesante se enfrentan a las tropas del general sublevado Jalifa Hafter, héroe de la guerra con Chad en tiempos de Gadafi devenido después en uno de sus principales opositores en el exilio, y que ahora lucha en favor del gobierno en Tobruk con el apoyo del Ejército regular y países como Egipto.
Beneficiados por la anarquía y el vacío de poder, yihadistas procedentes de los estados vecinos han logrado hacerse con el control de Darna y establecer allí una franquicia del EI.
Integrados por radicales tunecinos, egipcios, libios y argelinos que han viajado a Siria e Irak y regresado con entrenamiento y experiencia en combate, avanzan desde hace semanas hacia ciudades como Sirte, donde días atrás asesinaron a una veintena de cristianos egipcios.
Muchos son exmiembros de grupos radicales del Sahel como Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI), con experiencia y contactos en sus países de origen, que como en Siria e Irak han cambiado de bando, lo que hace que Libia sea también "la principal amenaza para el norte de África", advierte Al Hani.

Una isla que no da más

Lampedusa, una isla italiana que mide poco más de 10 kilómetros, con poco más de cinco mil habitantes está desbordada. Su centro de acogida de migrantes está a punto de colapsar con las últimas llegadas. Una tragedia que se repite día a día desde hace varios años. El centro de acogida, que sólo permanece abierto en casos de urgencia, albergaba este jueves a 200 mujeres y un centenar de niños sobre el total de 1.200 personas que habían hallado refugio en el lugar.
El ministerio italiano del Interior registró un alza del 40% de llegadas en enero respecto al mismo mes del año pasado. Y las 3.800 llegadas de los últimos días superan ya ampliamente el total de febrero 2014.Joel Millman, portavoz de la OIM en Ginebra, expresó su preocupación al ver que la "temporada de tráficos" humanos empieza tan pronto y de forma tan intensa. Una de las razones es que "la situación escapa a cualquier control en Libia", adujo. Adrian Edwards, portavoz del ACNUR recordó por su lado que este tráfico es muy rentable, ya que los inmigrantes llegados en los últimos días aseguraron haber pagado entre 500 y 1.000 dólares por la travesía.

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