Integrante de Pussy Riot declara huelga de hambre en prisión

Esto después de que se le negara el permiso para asistir a la diligencia judicial para pedir su libertad condicional.

Las integrantes de la banda de punk Pussy Riot. Foto: AFP
Las integrantes de la banda de punk Pussy Riot. Foto: AFP

La encarcelada integrante del grupo punk ruso Pussy Riot, María Aliójina, se declaró este miércoles en huelga de hambre en protesta por no poder asistir a la diligencia judicial sobre la concesión de la libertad condicional.

Aliójina, que se encuentra internada desde octubre pasado en una penitenciaría para mujeres de la ciudad de Perm (Urales), anunció su decisión al tribunal Bereznikovski por videoconferencia, según las agencias rusas.

La presa había solicitado al tribunal permiso para participar en la diligencia, como ocurrió el mes pasado con la otra encarcelada integrante de Pussy Riot, Nadia Tolokónnikova, que se encuentra en una prisión de la república de Mordovia.

Ante la negativa de que presenciara el acto, anunció que se negaría a tomar parte en la diligencia a distancia e incluso prohibió a su abogado que participara en la vista, tras lo que el juez aplazó la sesión hasta el jueves.

Antes, el tribunal también había rechazado la solicitud de Aliójina de impugnar al juez, Mijaíl Shagálov, al que la joven acusó de tener una actitud preconcebida hacia ella.

La dirección de la penitenciaría de Perm se mostró este marte terminantemente en contra de la libertad condicional para Aliójina, aduciendo su mal comportamiento y su violación del reglamento carcelario.

Aliójina ha tenido problemas con los funcionarios de prisiones desde que ingresó al centro carcelario y, de hecho, fue internada en una celda de castigo por levantarse tarde.

Además, en una entrevista con el periódico "Nóvaya Gazeta", Aliójina confesó que temía por su vida tras recibir amenazas de muerte de varias presas que cumplen largas penas por asesinato y tráfico de drogas.

Hace un mes la Justicia negó la libertad condicional a Tolokónnikova, que al igual que Aliójina cumple su sentencia a dos años de cárcel por "gamberrismo motivado por odio religioso" tras escenificar en febrero de 2012 una plegaria punk en el principal templo ortodoxo ruso.

Ambas mantienen su posición de inocencia e insisten en que su acción en la catedral de Cristo Salvador de Moscú tenía fines políticos y no estaba dirigida contra los creyentes ortodoxos.

El presidente ruso, Vladímir Putin, ha respaldado en varias ocasiones la pena de cárcel, mientras el primer ministro, Dmitri Medvédev, considera que las jóvenes ya han pagado con creces su culpa. 

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