Invasión de los drones

Fueron el furor de los regalos el fin de año, se consiguen desde US$50 hasta US$4.200.

Visitantes y compradores en una feria de drones domésticos en Los Ángeles el pasado mes de diciembre. / AFP

Los drones o vehículos aéreos no tripulados (UAV, por sus siglas en inglés: Unmanned Aerial Vehicle), antes de uso exclusivamente militar, comienzan a llegar a manos civiles. Luego de que los gobiernos de Estados Unidos, Israel, Francia y cerca de 76 países, incluidos latinoamericanos como Venezuela, Chile, México y Colombia, incrementaran su uso para la seguridad y la lucha contra terrorismo y narcotráfico, estos aparatos invadieron los hogares de miles de personas en todo el mundo. Se calcula que este año el uso doméstico de drones se duplicará. De hecho, ha sido el regalo más pedido por niños y adultos para las fiestas de Navidad y Reyes.

Están al alcance de cualquier bolsillo: se pueden conseguir desde US$50 hasta US$4.200. Los más sencillos pueden volar hasta durante un cuarto de hora y se consiguen hasta 50 modelos diferentes.

Según proyecciones de la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos, a finales de esta década habrá 30.000 drones surcando el cielo estadounidense, mientras que en el campo aeronáutico europeo representarán el 10% del mercado. Son operados actualmente por padres que quieren vigilar a sus hijos, niños, agricultores, agentes inmobiliarios, científicos, periodistas, policías, ejército, y llegarán a manos de cualquier persona que quiera, pues no hay grandes restricciones para su uso y manejo.

Una revolución que puede tener grandes consecuencias, porque si bien son una herramienta útil en diversos campos (agricultura, comunicaciones, arquitectura, etc.), pueden convertirse en un gran riesgo para la navegación aérea y en un arma peligrosa si llegan a manos terroristas. Analistas consultados por la prensa de EE.UU. advierten que si un vehículo de estos es usado por terroristas, puede cargar explosivos, grabar información delicada e incluso se podrían cometer atentados con estos aparatos.

El año pasado saltaron las alarmas. A mediados de julio, un Airbus A320 se vio en “serio riesgo de colisionar” cuando un dron civil atravesó el aeropuerto de Heathrow. The Sunday Times informó que el objeto no tripulado no fue detectado por los radares, pero que los 180 pasajeros estuvieron en un alto riesgo de sufrir un accidente. Meses antes, en la misma terminal aérea (la de mayor tráfico mundial) se vivió otro incidente con un dron que voló a 30 metros del fuselaje del avión ATR72, con 80 viajeros a bordo. Los pilotos comunicaron el incidente, que se suma a muchas denuncias de pilotos, según reveló la prensa británica.

Sin control

En Estados Unidos, por ejemplo, país que lidera el desarrollo de esta tecnología, las autoridades aún no abren el espacio aéreo a estos aparatos de uso civil para su explotación comercial, aunque cualquiera puede volarlos bajo sencillas restricciones: no llevarlo a una altura superior a los 120 metros, volarlos en zonas alejadas de aeropuertos y si el usuario es menor de edad, estar bajo la supervisión de un adulto.

Normas que no se cumplen, como señalan los reportes de las autoridades, que también revelan que el año pasado se presentaron varias alertas de seguridad por culpa de drones operados por civiles en cercanías de terminales aéreas estadounidenses, accidentes, caídas, invasión de espacios privados, etc. Se espera que en 2015 se cree una regulación para abrir paso a un mercado que se predice muy rentable, de acuerdo con la Asociación Internacional de Sistemas y Vehículos No Tripulados, que lo valora en US$82.000 millones. “El sector podría crecer exponencialmente a nivel mundial este año”, explica a AFP Emmanuel de Maistre, gerente de Redbird, una empresa francesa que utiliza drones para la industria. Francia, con su legislación de 2012, proporciona un marco favorable que permite el desarrollo de drones, un sector que emplea a 3.000 personas. El mercado en la actualidad mueve entre 50 y 100 millones de euros.

En el tema de seguridad, los drones se han transformado en una de las nuevas herramientas de vigilancia favoritas para los uniformados (policías, vigilantes de carreteras y fronteras, etc). Son más baratos que los aviones y permiten el monitoreo a distancia sin que sean percibidos.

Ligeros, flexibles y fáciles de manejar, los vehículos aéreos no tripulados suelen dar mejores resultados que los medios tradicionales (helicópteros, aviones ligeros, satélites) en varios sectores, particularmente en el de las comunicaciones, y “pueden ayudar a producir más, mejor y más barato”, estima la Academia del Aire y del Espacio (AAE).

El año pasado, el público descubrió la efectividad de su uso durante la cobertura de acontecimientos de actualidad, deportivos y culturales, que fueron vistos desde nuevos ángulos gracias a las imágenes aéreas sorprendentes que ofrecen. En particular, gracias a los drones, los grandes medios de comunicación internacionales cubrieron los acontecimientos de la plaza Maidan en Kiev (Ucrania) o el Tour de Francia. En Canadá, algunas facultades de periodismo ofrecen cursos especializados en el rodaje de reportajes con drones, aparatos óptimos para la captura de información. De ahí el interés de los grandes actores de la economía digital, como Amazon, Google o Facebook, que abrieron el debate con su proyecto de utilizarlos para las entregas a domicilio y captura de más información.

“Estos aparatos pueden volar hasta a 500 metros de altura y varios actores de la industria reconocen que las caídas no son poco comunes. Son muchos los drones civiles que se caen en lugares remotos y no son recuperados, un peligro si esos aviones, dotados con cámaras, llegan a manos inapropiadas”, advirtió un informe revelado por el Washington Post.

Un informe publicado el 9 de enero de 2013 por la Oficina de Supervisión del Gobierno (GAO, por sus siglas en inglés), señaló que los drones son un peligro, porque pueden caer en manos de organizaciones criminales.

Cuando todo comenzó...

En China, algunas empresas los usan para entregar sus productos. La empresa Incake en Shanghái, los usó para llevar pasteles a las afueras de la ciudad. Sin embargo, tuvo que retener su flota de tres artefactos en tierra por orden de las autoridades que vieron un peligro mayor en esta forma de entrega, pues se presentaron algunos accidentes menores y muchos los reportaron como una amenaza. Según los registros actuales, un avión no tripulado tiene 353 más posibilidades de sufrir un accidente que un avión comercial.

Pero, ¿por qué llegaron los drones a manos civiles? Hace dos años, en Vermont, Paul Wallich, un físico y periodista, estaba cansado de acompañar a su hijo al paradero de su ruta, que no estaba muy lejos de su casa, pero que cuando el clima era inclemente, era una tarea poco agradable. Entonces decidió controlarlo desde el aire fabricando un abejorro volador. En su taller creó un dron, con tarjeta de memoria, GPS y un teléfono móvil con cámara. Su invento pronto despertó el interés de empresas que copiaron su modelo y convirtieron a los drones como el regalo favorito de niños y adultos a finales de 2014.

El uso de los aviones no tripulados para aplicaciones militares ha tenido un gran crecimiento durante la presidencia de Barack Obama. Según datos del Pentágono, se pretende aumentar el número de pilotos a distancia de 500 que existen hoy en día a más de mil, casi un ejército, pues un solo operador puede controlar hasta cuatro aviones. El año pasado fueron claves en Irak, Afganistán, Pakistán y otros países en los que Washington libra guerras de baja intensidad, según la clasificación del Pentágono. Pero con un lunar: el 30% de las víctimas de los ataques con drones fueron civiles.

Como dice Lluís Bassets en El País, de España, “La civilización de los drones” tiene su cara sombría. “Contrabando, tráfico de drogas y de personas, gran delincuencia, terrorismo. Por mucho que se esfuercen los poderes legales, caerán en manos indeseables, Estados fallidos, gobiernos delincuentes o grupos mafiosos. Habrá locos de las armas que reclamarán el derecho individual a poseerlos y utilizarlos. Habrá que arbitrar reglas de juego internacionales. Y antes, quienes los tienen, deberán restringir su uso y someterse a las leyes”.

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Uso de drones en Colombia

Los aviones no tripulados  también llegaron a Colombia, y no sólo para uso militar. Hoy son una herramienta muy útil para empresas constructoras y petroleras, ya que en una geografía difícil, de montañas, ríos y selvas, las naves no tripuladas obtienen información precisa para levantar infraestructuras de envergadura. En materia de seguridad, el director de la Policía, el general José Roberto León Riaño, explicó que se avanza en estudios de compra de drones para usarlos en el espacio aéreo urbano con el fin de aumentar la efectividad en la lucha contra la criminalidad y complementar la labor de la Policía en tierra. En Ciudad Bolívar, el alcalde Gustavo Petro implementó un plan de vigilancia durante 90 días con drones. La idea es identificar riesgos desde el aire en perímetros de la ciudad a cualquier hora del día. El aparato envía un video en tiempo real y esto permite una reacción inmediata, explicaron las autoridades.

 

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