Irak, diez años después de la guerra

Muchos aún cuestionan qué tan necesaria fue y si hoy el país está mejor tras una guerra que cobró más de 105.000 vidas.

Cerca de 4.500 soldados estadounidenses fallecidos, más de 100.000 iraquíes muertos y grandes cicatrices de una guerra fue el saldo de la invasión de Estados Unidos a Irak. Serán los historiadores quienes juzgarán si Irak está mejor hoy que hace diez años, tal como indicó el portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney, quien sin embargo hizo la salvedad de que "librar al mundo de Sadam Hussein fue un hecho positivo".

Cerca de 4.500 soldados estadounidenses fallecidos, más de 100.000 iraquíes muertos y grandes cicatrices de una guerra fue el saldo de la invasión de Estados Unidos a Irak. Serán los historiadores quienes juzgarán si Irak está mejor hoy que hace diez años, tal como indicó el portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney, quien sin embargo hizo la salvedad de que "librar al mundo de Sadam Hussein fue un hecho positivo".

El 19 de marzo de 2003 George W. Bush apareció ante los medios para anunciar que “fuerzas estadounidenses y de la coalición están en la etapa inicial de operaciones militares para desarmar a Irak, liberar a su pueblo y defender al mundo de un grave peligro”. Así la Casa Blanca impulsaba una operación militar que se supone sería rápida, pero que lejos de esto se convirtió en una larga intervención.

Para esos días pocos dudaban, o al menos no lo hacían público, de la conveniencia de iniciar una guerra en Irak, un resarcimiento tras los atentados del 11S que tanto hirieron al pueblo norteamericano. Al menos muchos así lo sentían, aunque otros afirmaban que fue una guerra que se venía tramando desde años atrás, entre otras cosas, argumentando la existencia de armas de destrucción masiva y el apoyo a Al Qaeda.

En la madrugada del 20 marzo de 2003 una granja en el sur de Bagdad fue bombardeada, lugar donde presuntamente se encontraba Sadam Husein con responsables políticos y militares y fue así como arrancó la guerra, como se sació la necesidad de eliminar a un régimen dictatorial que Estados Unidos claramente veía como un peligro regional. Muchos aún recuerdan la imagen del 9 de abril de este mismo año cuando las tropas estadounidenses cruzaron el Tigris, llegaron al corazón de Bagdad y derribaron una estatua de Sadam Husein en la plaza Fardus, una escena retransmitida por los medios del mundo en directo.

Diez años después de la guerra, se recuerda que las últimas tropas estadounidenses “salieron de Irak con la cabeza bien alta”, dice Barack Obama. Sin embargo, muchos otros quedaron con la sensación de fue una intervención militar inútil, una guerra innecesaria para muchos. Diez años después aún siguen desaparecidos más de 16.000 iraquíes.

Muchos como Francisco Noguera, exconsul de Colombia en Nueva York, y actualmente profesor de Seminario Internacional en la universidad Sergio Arboleda, creen que la intervención fue “lenta y distinta a como fue anunciada. En su momento el mundo recibió la noticia de la invasión acompañada de promesas de entronizar la democracia y erradicar la dictadura, pero estos dos elementos no son propios de la cultura iraquí y no había partidos políticos para ello. Realmente las promesas no podían ser de rápida aplicación y aún hay que esperar un poco más para que sean realidad”.

En retrospectiva, una década después de un conflicto de miles de muertos, se recuerda cuando en julio de 2004 el comité de Inteligencia del Senado estadounidense concluyó que la CIA había sobrevalorado la amenaza que representaba Irak y cómo para 2005 eran muchos más los que respaldaban que los servicios de inteligencia de EE.UU. equivocaron sus estimaciones sobre la presencia de armas de destrucción masiva. Todo llevó a la impopularidad de Bush, tanto por la guerra como por la crisis económica declarada en 2008.

Todo llevó a costos elevados para Estados Unidos, de hecho, un reporte de la Universidad de Brown indica que la invasión a Irak causó 190 mil muertos y tendrá al final un saldo por más de 2.2 millones de millones de dólares si se incluyen los gastos que representará el cuidado a los veteranos.

En la víspera del aniversario de esta guerra la violencia sigue tocando a la puerta de los iraquíes. Tan solo en la mañana de este lunes un atentado suicida, proyectiles de mortero y varios carros bomba cobraron la vida de 50 personas y dejaron a 117 más heridas.

Pese a esto, muchos como Noguera aún recuerdan “la felicidad del pueblo iraquí cuando tumbaron a Husein, las expresiones de júbilo viéndose liberados de ese régimen de terror. Fue como un respiro de esperanza para el mundo, y aún pienso que lo es”.

Sin embargo, como Noguera muchos no dudan en afirmar que “el juicio de la historia demuestra que la forma en que se hicieron las cosas no fue la mejor (…) Bush calculo mal las cosas. Si él hubiera sabido las consecuencias de su invasión abrupta, hubiera hecho todo diferente, de una forma menos cruenta”.
 

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