Irán aguarda pacto nuclear agotado de esperar y agradecido a sus negociadores

Las negociaciones sobre el programa nuclear iraní que se celebran en Viena registraron "avances reales" pero persisten puntos de desacuerdo, estimó el lunes la Casa Blanca.

EFE

 Irán vivió este lunes las últimas horas previas al previsible anuncio de un acuerdo nuclear entre su país y las potencias del Grupo 5+1 agotado por la interminable espera y las continuas ampliaciones del plazo límite y agradecido por la labor de sus negociadores en Viena.

Mientras en los salones del Palacio Coburg de Viena los delegados de Irán y EEUU, China, Rusia, Reino Unido, Francia y Alemania debatían y daban los últimos retoques al acuerdo nuclear, alargando de paso por cuarta vez el plazo límite establecido para culminar las negociaciones, en las calles de Teherán la gente vivía con calma las evoluciones del acuerdo, hartos de aguantar por un pacto que casi todo el mundo da por hecho.

"Ojalá que no estén muy cansados", con ese tradicional dicho persa dirigido a los negociadores nucleares, los ciudadanos de la República Islámica reconocían por la calle la intensa labor y su duro trabajo de estas últimas semanas, así como su paciencia y tesón para defender las "líneas rojas" del país ante los EEUU.

Y es que la jornada de hoy fue agotadora en cuanto a noticias y rumores sobre la inminencia de un acuerdo en Viena, que sin embargo bien entrada la medianoche en Irán aún no se había producido para molestia de los ciudadanos, deseosos de que culminara el largo proceso negociador.

Matín, un joven desempleado, dijo a Efe que las posibilidades de un acuerdo son "50-50", fundamentalmente porque EEUU "siempre cambia su palabra en el último momento", si bien "todo el mundo en Irán quiere que se logre".

"Ahora la mayoría de la gente que ves aquí esta desempleada, no solo yo, la mayoría de esta plaza, ojalá que se llegue a un acuerdo y se organice un poco y que la gente vuelva a sus días buenos y alegres", afirmó el joven señalando a un grupo de gente que se preparaba para dormir en un parque del norte de Teherán.

Otros, como Iman, que celebraba a pocos metros el fin del ayuno de la jornada de ramadán en un restaurante de la misma plaza, reconoció tanto la alegría por un posible acuerdo como el "despiste" que la prolongación de las negociaciones ha causado a sus compatriotas.

"La misma gente está un poco perdida con el tema, pero seguro que mañana celebraremos una fiesta nuclear. Mañana al señor Zarif (Mohamad Yavad, principal negociador nuclear iraní) hay que darle un especial "no estés cansado", añadió.

Un ulema que no quiso identificarse también alabó a Efe la labor de los negociadores iraníes e indicó que pase lo que pase finalmente en Viena "el ganador definitivo" de las negociaciones será "la República Islámica" por haber hecho "todo su esfuerzo para mostrarle al mundo que su ciencia nuclear es totalmente pacifica".

Este joven religioso atribuyó el retraso en las negociaciones a un posible designio divino, ya que, según dijo "es posible que Dios quiera que coincida el anuncio de su final con el Eid Fetr", la fiesta del final del ramadán que este año caerá el 17 de julio.

Setare Layevardí, una estudiante que tomaba un café en la misma zona también mostró su esperanza por un acuerdo, del que dijo que no se anunció todavía "porque el problema está en las palabras y en su modo de redactarlo".

Pese a su entusiasmo por el acuerdo, también reconoció estar "cansada" de esperar al igual que muchos de sus compatriotas, que piensan "ya basta y pónganse de acuerdo de una vez" y que por eso no siguen el tema como hace unos meses.

La única nota discordante en esta espera la ofreció Rambod, un hombre que recolectaba ayuda para organizaciones benéficas a la puerta de una mezquita y que señaló que la negociación debía haber terminado hace tiempo con los iraníes dejando la mesa vacía.

"No se puede negociar con EEUU, varias veces han cambiado su palabra y los iraníes ya lo hemos experimentado antes. Los negociadores deberían haber vuelto hace mucho", indicó.

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