Irán se acomoda en primer plano

La nueva ronda de negociaciones del plan nuclear iraní en Ginebra aumentó por igual las expectativas y las preguntas sobre el futuro de las conversaciones.

Barack Obama, presidente de Estados Unidos. / EFE

Ginebra fue una vez más el escenario de una ronda de conversaciones entre Irán y el llamado Grupo 5+1, que reúne a los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU (Estados Unidos, China, Reino Unido, Rusia y Francia) y a Alemania. Era el tercer encuentro en cinco semanas desde que el presidente iraní, Hassán Rohaní, y sus homólogos occidentales, especialmente el estadounidense Barack Obama, lograron poner los puntos comunes sobre la mesa para abordar el debate sobre el programa nuclear de Teherán.

La expectativa parecía haber aumentado en esta ocasión, para unas nuevas sesiones que se extenderían hasta mañana y que tendrían como protagonistas al ministro de Exteriores de Irán, Javad Zarif, y a la jefa de la diplomacia de la Unión Europea (UE), Catherine Ashton. No obstante, al final, el encuentro se redujo a 10 minutos y fuentes diplomáticas anónimas explicaron que “fue solamente una breve sesión introductoria” y “ahora comenzarán reuniones bilaterales”. La noticia reveladora se concretó momentos después de la reunión, cuando una fuente estadounidense adelantó que las partes tienen el objetivo de alcanzar un acuerdo preliminar de seis meses.

Si bien las expectativas están marcadas por las reservas frente a un pasado reciente de enfrentamientos retóricos fuertes y poca disponibilidad a la cesión de intereses, en esta oportunidad, en la víspera del encuentro, aparecieron detalles que por lo menos hacen ver algunos avances iniciales como posibles.

Quizá el más importante de ellos haya sido la intervención de Barack Obama con los líderes demócratas y republicanos del Senado para advertirles sobre lo inoportuno que resultaría aprobar un nuevo paquete de sanciones económicas contra Teherán. Desde esta perspectiva, dar el aval a un nuevo paquete de castigos podría ser un gesto que perjudique los diálogos en Ginebra. La posición de Irán continúa en la defensa de su derecho a acceder a la energía nuclear, mientras del otro lado está el temor a que dicho programa tenga un apartado destinado a la producción de armas nucleares. Este detalle sigue siendo una de las grandes preocupaciones para los congresistas estadounidenses, en especial para los conservadores, quienes ven una posición condescendiente en la posibilidad de llegar a un acuerdo con Teherán.

En cualquier caso, si al hecho de que el presidente de Estados Unidos pida una pausa tras 34 años de legislación sancionatoria se suma ahora un plazo de seis meses para explorar un acuerdo, estos días podrían estar marcando al menos la oportunidad de pensar en otro rumbo. Tres días antes, el presidente ruso, Vladimir Putin, le compartía a Rohaní que ve una “opción real” de resolver la disputa diplomática por la vía negociada. Rohaní estuvo de acuerdo y aclaró que todo depende de que su contraparte no se exceda en pedidos.

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