“Irán va a cumplir si le cumplen”

Qué sigue al acuerdo que limita el programa nuclear de Teherán a cambio del levantamiento de sanciones.

Alegría en las calles de Teherán: cientos de jóvenes celebraron el levantamiento de las sanciones al país. EFE

Dos décadas de enfrentamientos entre la República Islámica de Irán y Estados Unidos por el polémico programa nuclear iraní parecen haber entrado en la recta final con el histórico pacto gestado en Lausana (Suiza) entre Teherán y EE.UU., China, Francia, Reino Unido, Rusia y Alemania. Sin embargo, todavía quedan varios obstáculos por superar. Según analistas, las relaciones entre Washington y Teherán están lejos de normalizarse, pues hasta hace poco los dos países se acusaban de constituir “el eje del mal” y ser el “Gran Satanás”.

El histórico pacto, sin embargo, es el comienzo. Esta es la primera vez desde 1979 que han logrado ponerse de acuerdo en algo. El pacto logrado prevé el levantamiento de sanciones internacionales a la golpeada economía iraní a cambio de que ese país reduzca sus capacidades atómicas. Así, Irán no podrá obtener la bomba atómica y podrá reintegrarse a la comunidad internacional.

“Estoy convencido de que si este marco lleva a un amplio acuerdo final, hará que nuestro país, nuestros aliados y el mundo estén más seguros”, dijo el presidente de EE.UU., Barack Obama, en la Casa Blanca. “Es un buen acuerdo”, añadió. Obama sostiene que el pacto cierra cualquier vía hacia el arma nuclear.

Por su parte, el presidente iraní, Hasán Rohaní, sale fortalecido. Con el plan el mandatario cumple una de sus más importantes propuestas de campaña: acercarse a Occidente y resolver el conflicto nuclear. “Irán va a cumplir si le cumplen”, aseguró en un discurso televisivo. Y agregó: “Toda promesa que demos estará dentro del marco de nuestros intereses nacionales y cumpliremos con nuestras promesas toda vez que el lado opuesto cumpla con las suyas”.

El pacto final

“Lo que se ha conseguido es muy frágil”, resume el analista del International Crisis Group, Ali Vaez, quien destaca la “temible” fuerza de los enemigos del acuerdo. Se refiere al Partido Republicano, las monarquías del golfo Pérsico e Israel, que ya se pronunció en contra. “Este acuerdo podría suponer un grave peligro para la región y para el mundo, y amenazar la propia supervivencia del Estado de Israel, algo que no es negociable”, afirmó el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, que se juega su legado político con esta negociación, deberá, no obstante, enfrentar un gran obstáculo: el Congreso, en donde republicanos y algunos demócratas amenazan con adoptar dos leyes, una que autorizaría al Congreso a enmendar o vetar el acuerdo y otra que reforzaría las sanciones contra Irán justo cuando el presidente se prepara para eliminarlas.

Y es que lo firmado en Lausana es apenas el comienzo. A partir de ahora las partes deberán negociar intensamente durante los próximos tres meses los detalles técnicos y legales para poner en práctica los principios acordados. Diplomáticos conocedores de la negociación indicaron que los directores políticos de ambas partes comenzarán en dos semanas con los primeros contactos para ir aclarando punto por punto.

¿Qué se negoció? La clave del acuerdo de principios es la estricta limitación durante una década del programa de enriquecimiento de uranio y de la investigación y desarrollo (I+D) atómico en Irán. Asimismo, la República Islámica se comprometió a no construir durante 15 años nuevas instalaciones nucleares y deberá eliminar casi por completo sus reservas de uranio enriquecido. Sin embargo, Teherán no dejará de enriquecer uranio, pero reducirá el número de centrifugadoras de 19.000 a 6.000, 70% menos.

A su vez, dos de sus instalaciones más polémicas, la subterránea de Fordo y la planta de agua pesada de Arak, deberán ser cambiadas y reconvertidas. Finalmente se realizarán intensas inspecciones por un período de 25 años en toda la cadena de gestión del uranio, un material sensible con finalidad tanto civil como militar, para evitar desviaciones no declaradas.

A cambio de cumplir una larga lista de exigencias, limitaciones y suspensiones, vigiladas siempre por el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), las sanciones nucleares, comerciales y políticas contra Irán serán levantadas.

Los iraníes celebraron ayer como histórico el acuerdo. En sus plegarias en las mezquitas, muchos imanes saludaron el acuerdo marco ante miles de fieles. El pacto es “una victoria para nosotros”, afirmó el ayatolá Mohamad Emami Kashani. En Teherán se vieron escenas de alborozo y un concierto de bocinas en las calles. Los peatones cantaban y bailaban haciendo el gesto de victoria y agitaban pañuelos blancos. “Ahora vamos a poder vivir normalmente, como el resto del mundo”, afirmó Davud Ghafari, a la espera del levantamiento de las sanciones internacionales que asfixian la economía iraní.

 

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