Irregularidades en seguridad de misiles nucleares de EE.UU.

Este año han sido reveladas varias falencias en destacamentos que se encargan de vigilar y, eventualmente, lanzar el arsenal nuclear de este país.

La imagen muestra una de la dos puertas de seguridad que sirven como última línea de defensa de las instalaciones en donde reposa el arsenal nuclear de Estados Unidos. / AFP

A principios de este mes, los altos mandos militares de Estados Unidos despidieron al general de dos estrellas Michael Carey, encargado de vigilar y, eventualmente, lanzar más de 400 misiles nucleares (comúnmente conocidos como ICBM, por sus siglas en inglés).

La salida del general se dio en medio de una investigación acerca de presunta mala conducta que, parece, involucra el abuso de alcohol (aunque sobre este punto particular no hay demasiada certeza).

En agosto de este año, una de las instalaciones en las que descansan estas armas no pasó una inspección de seguridad y en abril 19 miembros de otra de estas bases fueron declarados como temporalmente no aptos para sus labores y enviados a una suerte de entrenamiento intensivo.

Esta semana, la agencia AP (que se ha encargado de cubrir estas noticias en buena parte) aseguró que en al menos dos ocasiones integrantes de estos escuadrones fueron sorprendidos durmiendo durante su guardia, cosa que en algunos casos resulta aceptable según los reglamentos. La verdadera falla es que, mientras tomaban una siesta durante su turno de 24 horas, dejaron, literalmente, la puerta abierta.

No se trata de una puerta ordinaria, sino de un artefacto de acero puro que pesa varias toneladas, tiene una serie de cierres hidráulicos y cuyas funciones incluyen resistir un impacto directo de un arma nuclear (para permitir a los oficiales lanzar un contraataque), además de evitar la entrada de intrusos a la sala que permite el lanzamiento de los misiles.

Aunque los casos confirmados en los que ha sucedido esta irregularidad suman dos, la AP asegura que algunas fuentes al interior de la Fuerza Aérea aseguran que esta conducta ha sucedido, con seguridad, en muchas otras ocasiones.

El reglamento que rige a las unidades encargadas de los ICBM permite que un oficial a cargo descanse siempre y cuando haya asegurado la puerta de impacto y no haya posibilidad alguna de que un intruso pueda acceder a la consola de mando, de acuerdo con un documento citado por la agencia de noticias.

Portavoces de las fuerzas armadas de este país aseguraron, sin embargo, que la seguridad de los misiles nunca ha estado comprometida debido a otra serie de medidas y salvaguardas que protegen un arsenal que, aunque letal y costoso, resulta cada vez más algo irrelevante.

Según una encuesta realizada entre oficiales de la Fuerza Aérea norteamericana que sirven en los destacamentos relacionados con los ICBM, la mayoría de los consultados asegura que ven este lugar como un punto muerto en sus carreras militares.

Las fallas en la unidad que supervisa el arsenal nuclear marca un duro contraste con la mentalidad de la Guerra Fría, momento en el que buena parte de estas instalaciones fueron diseñadas y construidas: una vez la punta de lanza de la fuerza ofensiva de un país, hoy el poder nuclear es, si bien una amenaza seria, una facultada que puede jamás ser usada.

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