Israel suspende relaciones de manera temporal con países que votaron a favor de la resolución de la ONU

El primer ministro Benjamín Netanyahu pidió a sus ministros abstenerse de viajar a los 12 países que sentenciaron el viernes que las colonias israelíes en territorio palestino son ilegales. España, que votó a favor, dice que fue una decisión “equilibrada”.

El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, durante una rueda de prensa sobre la resolución este 25 de diciembre. AFP

Los ministros del primer ministro Benjamín Netanyahu deberán abstenerse de viajar o tener contactos diplomáticos con los 12 países que votaron a favor de la resolución 2334 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, que estableció que las colonias israelíes en territorio palestino son ilegales y deben ser detenidas.

De acuerdo con un alto diplomático israelí, los ministros no podrán contactarse con dichos países por un mes. La resolución, que fue apoyada por catorce votos a favor y con la abstención de Estados Unidos —que podía usar su poder de veto, como lo ha hecho cada vez que una resolución similar es formulada—, condena los asentamientos en el territorio ocupado de Cisjordania y en Jerusalén Este. Aunque no tiene efectos prácticos, la resolución podría servirle a la Autoridad Nacional Palestina —la representante diplomático de ese pueblo— para abrir un caso ante la Corte Penal Internacional, lo que podría acarrear sanciones contra Israel.

Para el gobierno de Netanyahu, la resolución es “antiisraelí” y es “vergonzosa”. La decisión afecta sus relaciones con Rusia, España, Francia, China, Reino Unido, Uruguay, Egipto, Japón, Angola, Nueva Zelanda, Senegal y Ucrania. Y también, y sobre todo, su cercanía histórica con Estados Unidos, que había utilizado su poder de veto durante los últimos 30 años para proteger a su aliado en Oriente Medio. Según el gobierno israelí, pese a que se abstuvo, Estados Unidos estuvo detrás de la aprobación de la resolución y, según una fuente diplomática, habría incidido en la decisión de Ucrania, que se iba a declarar en abstención.

El gobierno de Estados Unidos declaró la semana pasada que durante tres décadas había insistido en la eliminación de las colonias israelíes, que comenzaron a extenderse desde los años 70 y después de los Acuerdos de Oslo, en 1995. Sin embargo, el gobierno Obama ya se había opuesto a una resolución semejante hace tres años. Netanyahu acusó a Estados Unidos de “abandonar a su suerte” al pueblo israelí. El embajador de Estados Unidos en Israel, Dan Saphiro, fue convocado por el gobierno israelí, así como los doce representantes de los otros doce países.

Las primeras réplicas del gobierno israelí hacen pensar que habrá una batida en materia económica. El gobierno ya congeló, de hecho, las relaciones con Nueva Zelanda y Senegal, acusadas por Israel de impulsar la resolución. Venezuela y Malasia, que también alentaron la medida y la retomaron después de que Egipto, su redactor original, la descartara, no mantienen relaciones diplomáticas con Israel. Además de quitar su ayuda financiera a Senegal, el gobierno israelí suspendió la financiación de cuatro organismos de Naciones Unidas.

El ministro y líder de un partido procolonización Naftalí Bennet dijo tras conocer la resolución de Naciones Unidas: “Hay dos alternativas: rendirse o soberanía. Rendirse y ceder lo hemos intentado desde hace 25 años. Ha llegado el momento de pasar a la soberanía”. Según Bennet, Israel debería anexionar —es decir, tomar como propias— las tierras de las zonas C, llamadas así tras los acuerdos de Oslo y en las que Israel tiene control absoluto. Eso significaría tomar algo más de la mitad del territorio palestino.

En contravía de las declaraciones de Netanyahu, el gobierno español, que apoyó la resolución, aseguró este domingo que la decisión es “equilibrada” y “busca favorecer la paz”. Los asentamientos, declaró la diplomacia de España a la agencia EFE, “van en contra de la confianza necesaria para reanudar las conversaciones de paz” y “hacen inviable una solución de los dos estados”. Para el presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, la resolución dificultará las negociaciones entre ambos países, que llevan décadas luchando por el territorio. Trump, que se declaró como un aliado de Netanyahu, dijo que “a partir del 20 de enero (cuando tome posesión en el cargo) las cosas serán diferentes”.

 

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