Israelíes evacuados de Gaza conmemoran su "expulsión" una década después

Una década después y pese a haber recibido diferentes compensaciones gubernamentales por su desalojo, muchos son los que no han podido rehacer su vida como esperaban.

EFE

 Miles de israelíes que residían en los asentamientos de Gaza conmemoraron esta semana el décimo aniversario de su evacuación por el Gobierno entonces dirigido por Ariel Sharón, un episodio que consideran una herida abierta.

"A día de hoy no sabemos aún que hubo detrás de una decisión de esa naturaleza. Cuándo recordamos la expulsión seguimos reviviendo esa sensación de traición", explica a Efe Laurence Beziz, directora del Centro Nitzanei Katif, dedicado a los evacuados de Gush Katif, como se conocía a las colonias judías en Gaza.

Este memorial, que alberga un pequeño museo, deja patente las imágenes que una década atrás impactaron a una sociedad que parecía estar al borde de una ruptura sin precedentes: las de soldados sacando de sus hogares a compatriotas con las vestiduras rasgadas por tener que abandonar sus casas, levantadas como parte de una empresa promovida por gobiernos de diferentes signo.

Aquellos soldados cumplían con una decisión que, a pesar de todo, apoyaba la mayor parte de la población israelí, la de poner fin de forma unilateral a 38 años de ocupación en la Franja palestina.

Fueron en torno a 8.500 los israelíes distribuidos en 21 asentamientos en Gaza, a los que se sumaron centenares en otros cuatro del norte de Cisjordania, los que fueron desalojados de sus casas en el verano de 2005 por las autoridades.

En apenas seis días y en una operación sin precedentes por la cantidad de fuerzas que intervinieron en ella y su especial naturaleza, todos los colonos fueron evacuados, en la mayoría de los casos de manera forzosa, y desmanteladas las infraestructuras, salvo algunos edificios públicos e invernaderos.

La operación se inició el 15 de agosto, pero los evacuados han conmemorado la efeméride esta semana en una ceremonia con carácter de Estado que tuvo lugar el miércoles en la residencia del Presidente de Israel, la primera que se realiza bajo su patrocinio.

Reuven Rivlin no participó debido al fallecimiento de su hermana, pero su esposa leyó un discurso en su nombre en el acto al que asistió el presidente del Parlamento, Yuli Edelstein.

"Cuando conmemoramos diez años estamos obligados a garantizar que tenemos la habilidad de recomponer las piezas y construir un nuevo hogar antiguo. El camino de la cicatrización no es fácil, pero debemos hacerlo juntos", leyó Nejama Rivlin.

Una década después y pese a haber recibido diferentes compensaciones gubernamentales por su desalojo, muchos son los que no han podido rehacer su vida como esperaban, y no pocos añoran un pasado que nunca volverá por las particulares condiciones en las que vivían hasta 2005.

Es el caso de Yosi Avitán, de 61 años, que regenta un almacén de ultramarinos en la comunidad de Beer Ganim que, junto a Nitzán, a unos 20 kilómetros al norte de la frontera con Gaza, conforman el núcleo duro donde se asentaron centenares de familias que vivían en Gaza.

"La expulsión es una herida abierta. Diez años después, no hemos recibido una parcela de tierra que compense la que perdimos", se lamenta, pese a que su situación es razonablemente aceptable, con un trabajo que le permite vivir, una casa permanente y clientela que no para de acudir a su establecimiento.

En la actualidad aún un 35 por ciento de los evacuados no vive en una casa permanente propia, es decir, que han convertido en sus hogares aquellas "caravillas", que ni son caravanas, ni villas, que les fueron entregadas como medida provisional.

"¿De qué me quejo?", espeta a un proveedor árabe que le advierte de que si se hubiera quedado en Gaza lo asesinarían.

"Antes vivíamos en comunidad, tenía ventanales enormes y podíamos dejar la puerta abierta que no había ladrones como aquí", contesta Avitán al recordar el asentamiento donde residió durante 22 años, en el que tenía un establecimiento similar, además de invernaderos donde cultivaba tomates cereza y hortalizas orgánicas.

Conscientes de que ya no hay marcha atrás, los evacuados han seguido adelante en muchos casos juntos -el 85 por ciento vive en comunidad-, y no ocultan el ideario político predominante.

"El que diga que la decisión benefició al Estado de Israel es que está ciego", sentencia Oshrit Cohen, de 30 años y que tuvo que dejar su casa en Gaza poco después de casarse.

"Nosotros sabíamos lo que sucedería, el último ejemplo lo tenemos en la guerra del año pasado cuando (los cohetes disparados desde la Franja) llegaron a diferentes ciudades", apostilló.

En una inusual declaración, el jefe de la oposición israelí, el laborista Isaac Herzog, dijo que "la idea de asentarse dentro de Gaza fue un error desde el comienzo; pese a que el movimiento laborista fue el principal promotor, expresamos nuestro arrepentimiento".

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