"Jóvenes sirios están destinados a la muerte"

Un miembro del movimiento católico, 'Focolares', en Siria calificó así la situación en este país.

 Testigo de la guerra desde la ciudad siria de Alepo y esperanzado en la fe como solución, Pascal Bèdros, miembro del movimiento católico de los Focolares en Siria, cree que los jóvenes de este país "saben que están destinados a la muerte".

Libanés y residente en Siria desde hace seis años, Bèdros ofrece apoyo a refugiados y residentes que sufren el conflicto y a los que ayuda a "mantener la esperanza y la moral alta" a través de la religión y el diálogo, dijo en Roma en una entrevista con Efe.

Entre las víctimas del conflicto, iniciado en 2011, hay muchos jóvenes que se alistan en el ejército dadas las pocas esperanzas que tienen de sobrevivir y otros arriesgan sus vidas e intentar llegar a las costas europeas en embarcaciones. "Sienten que hay un círculo infernal que no se detiene", describió.

A pesar del drama, el focolar ensalzó el carácter de los sirios de "no dejarse vencer" y, en general, entendió que existe solidaridad entre religiones, también entre cristianos y musulmanes.

"Los focolares intentamos ser positivos. Trabajamos para dar testimonio y crear un puente", explicó Bèdros sobre el movimiento católico y de carácter ecuménico al que pertenece, que aboga por el optimismo y la esperanza en momentos difíciles.

En cuanto a los cristianos que viven en Siria, dijo que están amenazados por "las ideas fundamentalistas de un cierto Islam" y que pueden ser denunciados y perseguidos por el mero hecho de ser cristianos.

Celebró el valor de los numerosos cristianos que acudieron recientemente a las iglesias en Alepo, a pesar del riesgo que conlleva, para celebrar la Semana Santa, un gesto de "seguir adelante, de vivir".

Guiado por su vocación, Bèdros volverá esta semana a Siria para continuar con un trabajo que le ofrece una "gratificación enorme" y que "será útil siempre que haya una persona a la que pueda ayudar", reveló.

Una experiencia que le ha hecho conocer más de cerca la humanidad y permitido "conocer la dimensión del dolor", porque "donde hay un hombre que sufre, hay humanidad".

Ayudar a los sirios permite también "ver el amor" y "crear unos lazos muy fuertes" entre quienes sufren el drama, una dimensión que "también es parte de la vida" y que en Occidente queda escondida "detrás del bienestar, que oculta las cosas esenciales".

"Dios es la solución", opinó Bèdros, quien fue también presidente de Cáritas en Siria, y que reclamó la colaboración de Occidente, al que culpó de "hacer saltar" la guerra en un país "estratégico a nivel geopolítico" y rico en petróleo y gas.

Defensor del diálogo entre comunidades, cree que Occidente debe detener la máquina de guerra que alimenta vendiendo armas al país.

"La política occidental ha fracasado en Siria", sostuvo, porque los occidentales, que podrían detener la "máquina de guerra" dejando de vender armas, "aunque hablen de paz, no la quieren".

"Quien quiere la paz no envía armas", incidió Bèdros, defensor del diálogo entre ciudadanos y entre estados sin "continuar demonizando al contrario".

En opinión de Bèdros, Occidente debería reconocer "con humildad" su equivocación y buscar soluciones, "entendiendo que el gobierno de Siria tampoco quiere la guerra, conflicto por el que paga un precio altísimo".

Siria afronta desde marzo de 2011 un levantamiento popular en contra del régimen del presidente Bachar Al Asad que ha derivado en una guerra civil y ha causado al menos 200.000 muertos, mientras que unos 2,5 millones de personas necesitan ayuda humanitaria y más de tres millones se han tenido que refugiar en los países vecinos, según cifras de Naciones Unidas.

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