Justicia, 30 años después

Más de treinta años esperando por una justicia que llegó, no sólo tarde, sino algo escasa.

Chum Mey, sobreviviente de la prisión de Tuol Sleng. / AFP

Luego de más de tres décadas del ascenso al poder del régimen de los jemeres rojos, un juez de Camboya dictó la primera sentencia contra el liderazgo de una organización que entre 1975 y 1979 fue responsable de la muerte de aproximadamente 1,7 millones de camboyanos.

La sentencia: cadena perpetua. Los condenados: Nuon Chea (88 años), ideólogo del Jemer Rojo y número dos del régimen, y Khieu Samphan (83 años), exjefe de Estado de la organización. Los crímenes principalmente tienen que ver con el desplazamiento forzado de millones de camboyanos que debieron salir de la ciudad de Phnom Penh hacia zonas rurales, así como el vaciamiento obligado de otros centros urbanos en un plan delirante y cargado de megalomanía que pretendía hacer de Camboya una especie de enorme cooperativa de trabajo campesino, lejos de los vicios de la industrialización inducida por el capitalismo.

El experimento falló y en el camino hacia el abismo se fueron 1,7 millones de personas y cientos de miles más fueron torturadas y sufrieron en prisiones infames bajo un régimen de hambre y trabajo forzado. El veredicto de esta semana, sin embargo, sólo cubre el desplazamiento forzado de lugares como Phnom Penh y en una segunda fase del juicio se esperan condenas por los demás crímenes contra la humanidad.

La decisión de dividir el juicio es un buen ejemplo de un proceso lleno de complejidades, por un lado, pero que también corre contra el tiempo por la avanzada edad y los quebrantos de salud de los ahora condenados.

El proceso de justicia en Camboya ha costado varios millones de dólares (puestos principalmente por donantes internacionales y por la ONU) y sus alcances son un asunto relativo gracias a la metodología acordada, pues una buena parte del país considera que los primeros crímenes en juzgarse debieron ser los cometidos en las prisiones y los campos de trabajo forzado en donde murió la mayoría de los camboyanos que cayeron con el delirio masivo de los jemeres rojos.