“Le cerramos el paso a la mafia”: Verónika Mendoza, líder izquierdista de Perú

La excandidata presidencial dice que la paz en Colombia es también la garantía de la paz para Perú y para los otros países de la región.

Verónika Mendoza, excandidata presidencial peruana, habla del futuro de su país. / AP
Verónika Mendoza, excandidata presidencial peruana, habla del futuro de su país. / AP

Verónika Mendoza, 35 años, es una figura destacada de la política peruana. Excandidata presidencial, lidera la coalición de izquierda Frente Amplio, que fue clave para que Pedro Pablo Kuczynski (PPK) ganara la Presidencia y evitara el regreso del fujimorismo al poder. Su partido logró 20 escaños en el Parlamento y, a pesar de haber dado su apoyo a PPK en la segunda vuelta presidencial, dice que se quedará en la oposición.

Usted fue clave para el triunfo de PPK. ¿Por qué le dio su apoyo?

El resultado electoral de la segunda vuelta fue gracias a que la ciudadanía se movilizó masivamente rechazando el retorno de la dictadura fujimorista y rechazando la posibilidad de que en nuestro país se instituyera un narcoestado. Lo que nosotros hicimos fue denunciar la violencia, el narcotráfico y el autoritarismo en salvaguarda de la democracia.

¿Tendrá algún papel en el próximo gobierno de PPK?

Nuestro posicionamiento en la segunda vuelta de las elecciones fue únicamente en defensa de la democracia y para cerrar el paso del fujimorismo. No hubo ningún acuerdo, ningún pacto de ninguna naturaleza con el señor Kuczynski, por las contradicciones programáticas que tenemos y por eso tampoco vamos a tener ningún nivel de participación en su gobierno. Vamos a ejercer una oposición democrática, propositiva, vigilante y fiscalizadora desde el Parlamento y desde las calles, junto al movimiento social y ciudadano, levantando una agenda propia y al mismo tiempo vamos a prepararnos para el proceso electoral de 2018, de elecciones locales, y fortalecernos como alternativa de gobierno para el 2021.

¿Si Keiko Fujimori no hubiera estado a punto de ganar, habría apoyado a un candidato de derecha?

Lo nuestro no fue un apoyo al señor Kuczynski, fue cerrarle el paso a la mafia, a la corrupción, y al autoritarismo.

¿Por qué el fujimorismo sigue teniendo tanta fuerza?

Porque no se hizo un trabajo de memoria ni desde el Estado ni desde las fuerzas políticas democráticas. Luego de la recuperación de la democracia en el año 2000, muchos ciudadanos no saben, no recuerdan, no conocen lo que significó la dictadura fujimorista para nuestra institucionalidad. No recuerdan la institucionalización y la generalización de la corrupción, de las violaciones a los derechos humanos, del asesinato de líderes sociales y sindicales o de esterilizaciones forzadas contra miles de mujeres campesinas. Nos toca ahora hacer ese trabajo de memoria para evitar que se vuelva a reproducir. También porque el modelo de desarrollo implementado durante nuestra transición democrática no ha permitido que el Estado llegue a tener presencia en todo el territorio nacional, no ha permitido que las demandas básicas de una importante parte de la ciudadanía - comida, salud, educación, agua - sean atendidas. En ese terreno vacío, en ese escenario de abandono, el fujimorismo ha tenido una presencia, con una lógica clientelar y caudillista, pero una presencia al fin y al cabo, y ahora es importante que las fuerzas políticas democráticas tengamos también una presencia clara y sostenida en los territorios, en los gobiernos locales, en los barrios y en las comunidades.

¿Hay riesgo de que vuelva el fujimorismo?

Claro, no podemos negar que, si bien el pueblo peruano y los sectores democráticos lograron impedir que la señora Fujimori fuera elegida presidenta, el fujimorismo ha logrado conseguir una importante participación en el Parlamento y tiene gran presencia en el territorio. El riesgo está presente.

Por eso es fundamental que el Estado tenga una presencia clara, oportuna, a lo largo y ancho del territorio nacional con salud, educación, servicios básicos, y que las fuerzas políticas democráticas también tengamos presencia política en ese territorio, porque la amenaza está ahí.

¿Por qué cree que la izquierda no gana en Perú?

Porque, lamentablemente, fuimos víctimas de la estigmatización por cuenta de Sendero Luminoso y del terrorismo. Además, el fujimorismo lanzó una persecución muy dura contra nuestros líderes. Estamos en un proceso de reconstrucción, pero también de renovación. Queremos que la nuestra sea una izquierda profundamente democrática, no sólo en el discurso, también en la práctica.

¿Cómo se ve en Perú la firma de la paz en Colombia?

Para nosotros el proceso de paz colombiano es fundamental, creemos que el pueblo colombiano se merece una paz duradera, verdadera y completa. Es tiempo de dejar atrás los largos periodos de violencia política que tanto daño le han hecho a la región. Somos conscientes de que, mientras persista el conflicto armado en Colombia o en otros países, estaremos en riesgo. La paz en Colombia es también la garantía de la paz para el Perú y para los países de la región.

Yo creo que se está cerrado un ciclo, pero empieza al mismo tiempo una oportunidad de abrir una nueva etapa donde las izquierdas se puedan renovar, donde el lograr resistir contra el embate del fujimorismo y la derecha en la región también pueda tener un proceso autocrítico, que pueda renovar sus agendas, pueda recuperar el vínculo y el arraigo en el movimiento social y ciudadano y pueda entonces mejorar su presencia en el gobierno de la región.

¿Qué sigue para Perú?

Vamos a afrontar un momento de desaceleración de la economía y nosotros desde el Frente Amplio esperaremos que el Gobierno no opte por la lógica de siempre: cargar los costos a los ciudadanos, recortando derechos laborales y ambientales.