¿Le llegó la hora al gobierno eterno de Mugabe?

Los veteranos de guerra le quitaron su apoyo al presidente de Zimbabue, mientras que miles protestan en las calles por la crisis económica y lo acusan de corrupto.

Manifestantes protestan contra Robert Mugabe en Harare. / EFE

El presidente Robert Mugabe se enfrenta por estos días a la rebelión general. Su pueblo, que antes lo apoyaba y que lo eligió como su líder durante por 36 años, está en las calles protestando porque no tienen trabajo y porque —dicen— el gobierno se corrompió. Los veteranos de guerra, que otrora alababan el orden de las cosas en el país de Mugabe, lo criticaron esta semana por su tono “dictatorial” y aseguran que tiene que responder por la economía nacional, que va en picada.

Sí, va en picada: las exportaciones se han detenido por conflictos fronterizos con Sudáfrica y por el desempleo: más del 90% de los nacionales carecen de un acceso a un trabajo seguro, definido, con las garantías mínimas. Los veteranos de guerra han llamado a Mugabe egocéntrico y manipulador porque aún no da una respuesta clara a la gente, salvo aquella que entrega la fuerza: en estas semanas de protestas, en las que ocurrió un día de huelga general en el que todos los comercios del país cerraron sus puertas, la respuesta de Mugabe fue enviar a la fuerza pública a dar tiros al aire y a detener a los manifestantes.

Dumisani Nkomo, vocero del grupo Coalición por Zimbabue, dijo por los días de la huelga general: “Es un signo del fracaso de la economía. La gente ya no tiene nada que perder”. Por años, Zimbabue no tuvo protestas y los electores eran más bien silenciosos, a pesar del evidente giro dictatorial que tomaban las tres décadas de Mugabe en el poder. “Nos estamos acercando a un punto peligroso en el país —dijo Nkomo—, donde los ciudadanos expresarán su dolor por cualquier medio”.

Evan Mawarire, pastor cristiano y líder de numerosas protestas contra Mugabe, salió esta semana a exhortar a los ciudadanos para que salieran a las calles: “No odiamos al gobierno por nada. Queremos que sepan la realidad de lo que sucede en el terreno”. Mugabe, al perder el apoyo de las viejas filas, ha acudido a las juventudes de su partido y acusa a diversos sectores de querer derrocarle. El mismo Mawarire tuvo que afrontar un proceso por un supuesto golpe en contra de Mugabe, que fue desvirtuado.

Los ciudadanos protestan, además, porque más del 80% del presupuesto nacional se va en el pago de los empleados públicos y porque las oportunidades de empleo son escasas —y por lo general momentáneas—. Acusan a la policía de bloquear carreteras, lo que impide la distribución de alimentos, y también de extorsionar a conductores, que se han enfrentado incluso contra los escuadrones. 1,5 millones de personas en Zimbabue, de una población de 13 millones, carecen de acceso a alimentos básicos. Después de 36 años, Mugabe enfrenta sus primeras protestas sin moverse del poder.

 

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