¿Qué le pasa a la economía venezolana?

El país con las mayores reservas petroleras se enfrenta al desbocado aumento de precios, que afecta la canasta familiar básica.

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ha aumentado el salario mínimo tres veces este año 2014. / AFP

En Venezuela, los temas económicos eclipsaron a los políticos luego del segundo semestre de 2014. Los agrios enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad dieron paso a la lucha cotidiana del ciudadano en la búsqueda de alimentos, medicinas, dólares, repuestos para vehículos y otros bienes de primera necesidad.

La potencia energética, con reservas probadas de crudo de 270 mil millones de barriles, pasa por sus peores momentos de escasez e inflación. La principal fuente de ingresos del país proviene de las exportaciones del petróleo. Entre 2007 y 2013 hubo bonanza: cada barril de oro negro se cotizó sobre los 120 dólares. Esto representó el escenario ideal para los líderes de la revolución Bolivariana: se activaron políticas de subsidios a los precios de los alimentos y se profundizó el de la gasolina. Hubo reparto de dinero entre los sectores más necesitados de la población y se inició la fiesta de las importaciones. Con dólares a raudales y con un aparato productivo estatizado, la opción de traer desde el exterior todo lo que el país necesitaba era la más cómoda.

En 15 años de revolución Bolivariana, se han presentado al país tres planes económicos. El más reciente, basado en el de la Patria, consagra la opción socialista que profundiza el control del Estado en los medios de producción como alternativa al “oprobioso capitalismo”, según lo definió el difunto líder, Hugo Chávez.

El gasto público desmesurado y sin regulaciones institucionales, la creciente corrupción, el férreo control de precios y de cambio, y la falta de un programa económico con metas claras, entre otros factores, convirtieron a Venezuela en la nación con el peor desempeño en sus índices macro de la región, en los últimos años.

Según cifras del Banco Central de Venezuela (BCV), la inflación escaló entre 1999 (año del ascenso de Chávez al poder) y noviembre de 2013 en 2.264%. El país va a contracorriente de la tendencia de la región. Varias entidades internacionales han estimado que el alza de los precios de alimentos, bienes y servicios superará el 70% a fines de 2014. El BCV dejó de reportar públicamente cifras desde septiembre de este año. El último dato fue publicado a fines de agosto, de 63,4% anualizado.

La sequía cambiaria

Inflación, escasez, dólares. Son palabras habituales entre los habitantes de esta nación sudamericana. El último reporte del BCV admitió que el índice de escasez en el país rondaba el 30% en los rubros prioritarios. Analistas advierten que la cifra es mucho más alta en alimentos como la leche en polvo, carne, café, arroz y en productos de aseo personal como desodorante, shampoo y pañales para niños y adultos.

José Colina, de 67 años, es jubilado. Dice a este diario que con el nuevo ingreso mínimo de 4,800 bolívares, “medio hago mercado. El kilo de carne está en 350 (24 dólares), el de leche, cuando la consigo en 219 (18 dólares), la harina de hacer arepas en 12 (1,7 dólares), más el pollo en 43 (3,5 dólares) más las medicinas en donde gasto una buena parte de mis ingresos, me dejan sin nada. Lo peor que le ha pasado al país es la muerte de Chávez. Maduro no sabe cómo se manda”.

El presidente venezolano ha admitido que hay problemas en el manejo económico del país y ha aumentado el salario mínimo tres veces este año 2014. En 2013 hizo lo mismo. Alega que el país está inmerso en una “guerra económica” alentada por sectores de la ultraderecha venezolana y por los Estados Unidos.

“El problema más grave de la economía es, sin dudas, el cambiario. Existen múltiples tipos de paridad: 6.30, 12, 50 bolívares por dólar y el de 150 bolívares (hasta el viernes pasado) en el mercado paralelo, que el Gobierno declara ilegal, y es el que está marcando los precios. Maduro debe tomar decisiones importantes como la de unificar el tipo de cambio a la tasa de 35 bolívares por dólar. El control de cambios no se puede eliminar pero sí hay que hacer cambios urgentes”.

Así lo explicó el economista Víctor Álvarez, exministro de industria y de empresas básicas en el gobierno de Chávez. No dudó en afirmar que los casos de corrupción en el manejo discrecional que el gobierno hace de las divisas han hecho mella en las arcas de la nación. “Varios exministros como Jorge Giordani (ministro de Planificación que renunció en julio de este año), han denunciado que sólo en un año hubo desfalco de dólares por el orden de los US$ 20 millardos. Hay que cortar de raíz el problema, unificando el tipo de cambio. No tomar medias o desvirtuarlas es apostar a l crisis de gobernabilidad que obligará a quien sea a aplicar un ajuste severo y antipopular”, sostuvo el investigador del Centro Internacional Miranda.

Explicó que la actual sequía cambiaria, que es la base del desabastecimiento, obedece a la baja de los precios del petróleo en los mercados mundiales. “El gobierno está en la obligación de revisar los subsidios a los precios de la gasolina y de los acuerdos con Petrocaribe así como los convenios de cooperación con Cuba. Venezuela ha sido solidaria con naciones hermanas pero en estos momentos no hay espacio para un financiamiento tan generoso”.

Por su parte, otro economista, Pedro Palma, sostiene que “la brusca reducción de los ingresos petroleros y los fuertes pagos del servicio de la deuda externa de los últimos dos meses han limitado la circulación del dólar en Venezuela”. Y agrega: en un contexto inflacionario el consumidor se refugia en la compra de bienes o de dólares en el mercado paralelo, “porque hay la precepción que con los bolívares se puede hacer muy poco. Dada la crónica escasez de artículos de todo tipo que se vive en el país, las opciones de compra de automóviles, artefactos eléctricos y otros productos se ven severamente limitadas”.

“Las cosas están en niveles realmente críticos”, dijo el también profesor universitario. Consideró que lo único que salvaría al gobierno de ajustes fuertes sería el aumento del precio del petróleo a 150 o a 160 dólares por barril (actualmente la cesta venezolana está en 61 dólares) pero esto es improbable”.

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