Lecciones del Brexit para el referendo colombiano

Emma Newbery y Olly West, dos editores británicos de "The Bogotá Post", reflexionan sobre lo que puede aprender el país del referendo que llevó al Reino Unido a salir de la Unión Europea.

El 23 de junio el Reino Unido votó por salir de la Unión Europea.AFP

Referendos acerca de temas complejos y emotivos tienen la capacidad de dividir naciones. Ya que tanto Colombia como el Reino Unido, los lugares de nacimiento de la mayoría de nuestro equipo editorial, están viviendo etapas que definirán generaciones, The Bogotá Post reflexiona sobre las lecciones vitales que Colombia puede aprender del Brexit.

Han sucedido muchas cosas en el Reino Unido desde la votación por el Brexit, el 23 de junio. El número de delitos de odio saltó después de la decisión, con 331 incidentes reportados en la primera semana (comparado con un promedio de 63). El primer ministro, quien estuvo del lado derrotado, renunció inmediatamente.

Incluso, los políticos que más apoyaron el Brexit dejaron sus cargos o sus ambiciones de liderazgo tras las secuelas del voto.

La posibilidad de controles fronterizos entre Irlanda del Norte y la República de Irlanda podría deshacer años de progreso realizado desde que se firmó el Acuerdo de Viernes Santo.

Muchos de los británicos que vivimos en Colombia hemos observado el shock profundo que el Brexit produjo, , casi incapaces de reconocer nuestra patria (una patria que -desde lejos a veces idealizamos entre ciertas frustraciones de la vida cotidiana en Bogotá).

Pero los decepcionados por los resultados del Brexit también tuvimos el consuelo de saber que, el mismo día en el que el Reino Unido decidió salir de la UE, nuestro país adoptado tomó un gran paso hacia un mejor futuro cuando el gobierno y las FARC llegaron a un acuerdo bilateral de cese de fuego.

Esta yuxtaposición de sentimientos requiere momentos de reflexión ahora que Colombia se enfrenta a su propio referendo. El desastre del Brexit nos ofrece unas lecciones, pertinentes para Colombia que busca que el acuerdo de paz lleve a una verdadera paz.

Un debate digno

El referendo de la EU desenlató odios y divisiones de una manera que no habíamos visto jamás en el Reino Unido, sobre todo en la manera en la que los que apoyaban el Brexit promovían rencor contra los extranjeros. El partido político UK Independence Party (UKIP) decía que el Reino Unido estaba “lleno”, afirmando que nuestros servicios de salud y educación no podían acoplar más gente. Usaron una cartelera con el eslogan “Punto de Inflexión: La UE nos ha fallado a todos” que retrataba a cientos de refugiados.

Jo Cox, una diputada muy popular que apoyaba la UE y era una fuerte defensora de la causa de los refugiados en el parlamento británico, fue asesinada por un hombre que aparentemente gritó “Britain First” (Primero Gran Bretaña” al momento de dispararla y apuñalarla.

Sin embargo, por muy horribles que fueron ciertas acciones de los activistas a favor del Brexit, éstos no fueron los únicos que se enfocaron en menospreciar y demonizar a sus adversarios. Muchas facciones de la campaña a favor de permanecer en la UE respondieron a los argumentos con aires de superioridad y arrogancia que terminaron por ser auto-destructivos. En vez de tratar de entender el porqué millones de ciudadanos comunes votaron por que el Reino Unido saliera, y así encontrar maneras de conectarse con estas personas, la campaña proUE optó por juzgar a los votantes a favor del Brexit, descartando las preocupaciones reales que tenían, DISMISSING THEM AS anticuadas.

Brexit dividió profundamente a la nación, pero así el Reino Unido hubiera votado de manera diferente, la naturaleza de la campaña habría dejado un país igualmente fracturado y las tensiones seguirían igualmente altas.

De aquí viene la primera lección para el referendo de paz: las campañas se deben hacer con una dignidad que estuvo trágicamente ausente durante los debates anteriores al Brexit. Esta enseñanza es tan relevante para los que apoyan el acuerdo de paz como lo es para los que lo oponen. Colombia ya ha vivido demasiada violencia, y el referendo no logrará nada si se convierte en un vehículo para el odio.

Que la clase dirigente no confíe

La derrota de la campaña proEU tal vez contenga la advertencia más dura para todos los que estarán intentando ganar el apoyo del público para el acuerdo de paz. Así como los que querían quedarse en la UE, el acuerdo de paz cuenta con: el apoyo de la mayoría del establecimiento político; casi todas las empresas grandes (los proveedores de empleo más importantes); figuras muy respetadas nacionales e internacionales; y un gran número de opiniones expertas por parte de economistas y otros intelectuales.

Si todo este apoyo no tuvo el peso suficiente para combatir la opinión a favor del Brexit en el Reino Unido, no se puede asumir que garantizará el éxito del acuerdo de paz en Colombia. Brexit resaltó una falta de confianza hacia los políticos y las autoridades por parte de los británicos que ha ido creciendo durante décadas. En Colombia ésta desconfianza está aún más arraigada. Así mismo, aunque uno pueda argumentar que los descontentos en el Reino Unido estén errados en culpar a la UE, es difícil contradecir el fuerte sentimiento en contra de las FARC que existe en la población colombiana. La guerrilla sí que es uno de los más culpables por el incalculable sufrimiento y miseria que el conflicto ha causado, afectando a casi todos los colombianos, sea directa o indirectamente.

La campaña proUE subestimó por completo los sentimientos en contra de la UE y sobreestimó la disposición de la gente a apoyar los partidos tradicionales quienes habían estado a cargo del deterioro económico en muchos rincones del país. También sobreestimaron su propia habilidad de aplastar los sentimientos contra la UE con el peso de advertencias sensacionalistas acerca de la bolsa y puntos de datos económicos.

De la misma forma, los activistas por la campaña de paz no deben subestimar los cargados sentimientos contra las FARC, ni deben sobreestimar la voluntad de los colombianos de apoyar ciegamente a un establecimiento político que ha estado a cargo de un país en guerra por mas de medio siglo y que mantiene altos niveles de pobreza, violencia y corrupción.

Sanar, no suprimir preocupaciones

Sobre todo, los activistas por la paz no deben cometer el mismo error que cometieron los que oponían al Brexit: no pueden simplemente ignorar las inquietudes -genuinas y entendibles- de los que se atreven a enfrentar sus ideas. La campaña proUE escuchó poco y no parecía una entidad en armonía con las preocupaciones de la gente normal. Comentarios criticones, santurrones y condescendientes de parte de la campaña proUE acorralaron a los partidarios del Brexit, los volvieron aún más tercos y, crucialmente, abrieron la puerta para que los políticos alarmistas tal como Nigel Farage se volvieran los “amigos de la gente normal”.

Colombia ya tiene su propio Farage, y uno que ya tiene más seguidores fieles que el antiguo líder de la UKIP jamás tuvo. El expresidente Álvaro Uribe está jugando, como Farage, con los miedos de los ciudadanos normales, promoviendo divisiones, usando un lenguaje de odio, uniéndose a las causas que le convengan, y siguiendo su meta con una obsesión aterradora.

Para que la retórica de Uribe no abrume el debate, los que apoyan la paz no pueden echarle leña al fuego. Así como catalogar de “xenofóbica” cualquier inquietud acerca de la inmigración no ayudó a la campaña proUE, criticar a los “Uribestias” (ese apodo tan imaginativo) como belicistas no aportará nada a la causa de paz en Colombia.

El Brexit nos recordó que no se puede cambiar la forma de pensar de una persona haciéndola sentir alienada y criticada. Si señalas de ignorante a alguien por el solo hecho de propagar un punto de vista opuesto, esa persona no te va a escuchar. La manera de cambiar actitudes es escuchar a la gente con la que uno no está de acuerdo, entender sus miedos, y construir confianza y respeto. Solo desde este punto se puede iniciar una discusión constructiva. Este desenlace no es únicamente necesario para ganar el referendo del acuerdo de paz, también es necesario para convertir a Colombia en un país realmente pacífico.

Todo esto es aún más importante en Colombia que en el Reino Unido dadas las metas inherentemente opuestas de cada referendo. Brexit fue diseñado para dividir: la propia naturaleza del proyecto fue que el Reino Unido saliera de la Unión Europea, la cual fue presentada como un “otro” peligroso. Pensándolo así, no es sorprendente que el referendo haya dejado un país dividido. La paz es una manera de unir: de unir a los colombianos para que den un poco de sí mismos, ofreciendo la mano al “otro” para el bien colectivo.

The Bogotá Post apoya completamente el acuerdo de paz como una forma de reducir la violencia y muerte, unir la sociedad colombiana y tomar un gran paso adelante hacia un mejor futuro para el país que amamos. Pero si la campaña política que precede el referendo en Colombia sigue el mismo desagradable, mentiroso, condescendiente, vengativo y arrogante ejemplo de la campaña del Brexit, pondrá el futuro de la paz en peligro, sin importar el resultado de la votación. (http://thebogotapost.com/)

* Traducción de Diana Mejía

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