Leopoldo López, un año tras las rejas

Leopoldo López fue detenido el 18 de febrero de 2014, acusado de instigación pública, asociación para delinquir, daños a la propiedad e incendio en medio de las protestas que se tomaban las calles de varias ciudades venezolanas.

Leopoldo López, hace un año en Caracas, cuando fue detenido por la fuerza pública venezolana. / AFP.

El presidente venezolano, Nicolás Maduro, aseguró entonces que la detención del exalcalde del municipio de Chacao y uno de los promotores de la iniciativa La Salida, convocada vía internet por un grupo opositor que buscaba provocar con marchas un cambio de gobierno, había sido motivada por delitos comunes y no por razones políticas.

Sin embargo, López es un preso político, estatus concedido por el propio presidente venezolano, cuando afirmó: “La única forma de que use las facultades presidenciales que tengo para liberar al monstruo de Ramo Verde (lugar de reclusión de López) es montarlo en un avión que lo deje en Estados Unidos y me entreguen a Rivera (Óscar López Rivera, líder independentista puertorriqueño preso en este país desde 1981), pelo a pelo, hombre a hombre”. Días después, en un desliz del lenguaje, el vicepresidente venezolano, Jorge Arreaza, definió al líder de Voluntad Popular como “preso político”.

López permanece en la cárcel militar de Ramo Verde, junto con cuatro estudiantes también detenidos en febrero pasado, y su liberación ha sido recomendada por el Grupo de Trabajo sobre Detenciones Arbitrarias de la ONU. Amnistía Internacional, Human Rights Watch y otras organizaciones de derechos humanos también han condenado el arresto de López al considerar que hay indicios de motivos políticos.

Sus familiares y abogados han denunciado que su proceso es irregular. López dejó de asistir a su juicio, iniciado en julio, cuando el tribunal desestimó la resolución del Grupo de Trabajo sobre Detenciones Arbitrarias de la ONU, que el 23 de septiembre pidió al gobierno venezolano su liberación. A pesar de su ausencia, el juicio ha seguido adelante. Desde que fue recluido en la cárcel, el dirigente del partido Voluntad Popular solamente se ha expresado al público por escrito y su rostro apenas ha sido visto en unas pocas fotografías.

López podría ser condenado a 10 años de cárcel por delitos de “incendio intencional, instigación pública, daños a la propiedad pública y asociación para delinquir”. Su abogado defensor, Juan Carlos Gutiérrez, declaró a la AFP que el año de reclusión del político se ha caracterizado por la “sistemática vulneración de los derechos fundamentales”, entre ellos la posibilidad de presentar pruebas de su inocencia. “El juicio no ha sido público. Por lo tanto, es nulo”, denunció Gutiérrez, al agregar que se ha impedido el ingreso de periodistas, políticos y, más recientemente, se restringió la entrada a observadores internacionales.

Su esposa, Lilian Tintori, llamó a vestirse de blanco hoy en señal de protesta cívica y convocó una marcha por la capital venezolana. Según aseguró, López nunca aceptaría una oferta del Gobierno para exiliarse a cambio de su libertad, como llegó a proponerle el presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello. Tintori ha viajado a Washington y Londres, entre otras ciudades, para denunciar la detención de su esposo, que considera arbitraria. También se reunió con José Miguel Insulza, secretario general de la OEA, quien consideró que la liberación de líderes opositores ayudaría a crear un ambiente para el diálogo que requiere Venezuela para salir de su crisis.