Por ley, supermercados franceses no podrán desperdiciar comida

La Asamblea Nacional de ese país votó unánimemente una norma que prohíbe a los grandes comercios seguir aumentando los contenedores de basura con desperdicios que no necesariamente lo son.

La comida que una persona puede rescatar en cualquier contenedor de basura en Francia es muy diversa: yogures, platos de quesos, pizzas sin hornear, pero también frutas y vegetales podridos. Familias pobres, desempleados, pordioseros y hasta estudiantes han sido registrados por los medios franceses a las salidas de los supermercados vaciando los contenedores sin ser vistos por las autoridades pues, de ser encontrados realizando esta actividad, podrían ser procesados por robar.

De acuerdo con las autoridades francesas, 7,1 millones de toneladas de comida se desperdician cada año en todo el territorio galo, de las cuales el 67% provienen de los consumidores; 15% de restaurantes y 11% por el trabajo en tiendas de comercio. Para reducir estas cifras, reportó el diario británico The Guardian, la Asamblea Nacional de Francia aprobó una ley que castigará a los supermercados que desperdicien o destruyan comida que no haya sido vendida y además, tendrán la obligación de donar los productos a fundaciones y productores de comida para animales.

Según el parlamentario Yves Jégo, la urgencia de una solución es absoluta pues las fundaciones están desesperadas por conseguir recursos y, con la ley aprobada, se abre una puerta para los más necesitados. La corresponsal de The Guardian en París, Angelique Chrisafis, explica que las multas que tendrán que pagar los supermercados podrían alcanzar los 75.000 euros (en Colombia serían unos $200.000.000). “Además esta ley introducirá un programa de educación sobre el desperdicio de comida en colegios y empresas”, añade la periodista.

Con esta medida, el gobierno francés espera reducir a la mitad el tamaño de los desperdicios para el 2025. Sin embargo, la Federación de Comercio y Distribución de Francia, que representa a los grandes supermercados, criticó duramente la ley. Jacques Creyssel, director de la organización, aseguró que la media está errada pues las cadenas solo producen el 5% de los desperdicios de comida y antes de conocerse esta decisión, 4.500 tiendas ya tenían convenios firmados con fundaciones.

“La logística de la ley también estipula que no se puede imponer trabajos extras a las fundaciones”, agrega la periodista Chrisafis, pues los alimentos que se donen deben ser fáciles en cuanto a su acceso y consumo. “No puede ser que las fundaciones tengan que escarbar entre frutas o comida aplastadas. Los supermercados pidieron que los destinatarios deben estar propiamente equipados con refrigeradores y camiones para recibir las donaciones”, señala la periodista.

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