Libia y España acuerdan revisar contratos suscritos con Gadafi

El ministro de Exteriores de Libia, dio la "bienvenida" a las empresas españolas, y destacó la "excepcional" etapa económica de su país.

El primer ministro libio, Ali Zidan junto al ministro español de Exteriores, José Manuel García-Margallo/ EFE
El primer ministro libio, Ali Zidan junto al ministro español de Exteriores, José Manuel García-Margallo/ EFE

Libia y España acordaron este lunes crear un comité mixto para revisar los contratos suscritos con el anterior régimen de Muamar el Gadafi, cuya solución será aplicable a todas las firmas extranjeras, tal como informaron este lunes fuentes oficiales.

El acuerdo se alcanzó durante la visita a Trípoli de los ministros españoles de Exteriores, José Manuel García-Margallo, y de Fomento, Ana Pastor, quienes viajaron al país norteafricano con cerca de quince empresarios.

En rueda de prensa tras reunirse con el primer ministro libio, Ali Zidan, y con el presidente del Congreso Nacional, Mohamed al Magrif, que ejerce de jefe del Estado hasta la aprobación de la Constitución, Margallo dijo que la española es la primera delegación gubernamental occidental que se entrevista en Trípoli con el nuevo Ejecutivo, constituido el pasado 14 de noviembre.

Por su parte, el ministro de Exteriores en funciones de Libia, Mohamed Abdelaziz, dio la "bienvenida" a las empresas españolas, públicas y privadas, y destacó la "excepcional" etapa económica que atraviesa su país.

El país norteafricano ha recuperado el nivel de producción de petróleo anterior a la revolución (más de 1,5 millones de barriles diarios, 300.000 de ellos correspondientes a la española Repsol) y espera que su economía crezca un 17 por ciento en 2013.

El comité hispano-libio que se va a constituir analizará la situación de las compañías que tenían inversiones en Libia antes de la revolución, que habían suscrito contratos con el régimen de Gafadi, o que están pendientes de cobro.

Abdelaziz garantizó su voluntad de acuerdo, y afirmó que la solución para esas empresas deberá ser también aplicable al resto de las compañías extranjeras.

Margallo aseguró también que España está "absolutamente dispuesta" a colaborar con el Gobierno libio para recuperar los activos congelados que tenía en España el régimen de Gadafi.

Según fuentes diplomáticas, ya se han realizado las gestiones para devolver todos los bienes que incluyen fondos por valor de 350 millones de euros (455 millones de dólares) depositados en el Banco Árabe Español (Aresbank) y una finca en la provincia sureña de Málaga con un valor catastral de unos 45 millones (58 millones de dólares).

La prioridad del Gobierno libio, además de diseñar nuevos tribunales de justicia y unas fuerzas armadas, es restablecer la seguridad en sus fronteras terrestres, permeables al tráfico de personas, drogas y armas.

Abdelaziz pidió la ayuda internacional, y Margallo garantizó que España estudiará fórmulas de cooperación a través de agentes de sus fuerzas de seguridad que ya mantienen con Libia programas de intercambio de información sobre inmigración.

Con unas relaciones económicas bilaterales totalmente desequilibradas debido a la compra de petróleo (España ha exportado en los primeros nueves meses del año por valor de 229 millones de euros y las importaciones superan los 2.400 millones), Margallo ha subrayado que hay un "gran margen" de mejora.

Recalcó así el gran interés de las empresas españolas que quieren hacer negocios en Libia, un país con gran liquidez y que quiere reconstruir las infraestructuras dañadas durante el conflicto y expandir su red aeroportuaria, ferroviaria, portuaria y de carreteras.

El ministro español recordó el respaldo de su Gobierno a los rebeldes libios prácticamente desde que en febrero de 2011 comenzó la revolución contra Gadafi y la ayuda humanitaria y sanitaria prestada durante el conflicto, y Abdelaziz consideró a España como su "verdadero embajador" en la Unión Europea.

La ministra española de Fomento, por su parte, que apostó con las autoridades libias por restablecer las comunicaciones áreas directas entre Madrid y Trípoli, se refirió a los planes de las autoridades norteafricanas para construir decenas de miles de viviendas, un proyecto que interesa no sólo a las constructoras, sino también a industrias como la del mueble o la cerámica.

España ofreció también a Libia su Escuela Diplomática para formar a los jóvenes diplomáticos libios y se acordó, además, formar en territorio español a entrenadores, médicos y deportistas.

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