¿Lincoln y Nixon eran homosexuales?

El más reciente libro del autor Larry Kramer apunta a rastrar la huella gay en la historia de Estados Unidos. El diario británico The Guardian recoge la controversia.

 El libro se titula The American People: Volume 1 (‘Gente Americana: Volumen 1) y es el más reciente lanzamiento del escritor norteamericano Larry Kramer. El anticipo de que después de esta entrega de 800 páginas, que apenas lanzada causa estupor en el público estadunidense, vendrá una más, invita por lo menos a pensar en qué revelación impactante se guardará el autor, pues quizá deba estar a la altura de la actual: Abraham Lincoln y Richard Nixon fueron homosexuales.

El diario británico The Guardian publicó recientemente un artículo sobre dicho libro. Kramer, el autor de 79 años, es descrito como un activista de los derechos de los homosexuales, cofundador además del Gay Men’s Health Crisis, un centro especializado en la atención de hombres portadores del sida. Entre los nombres que el escritor pone en la lista de homosexuales no reconocidos en la historia de Estados Unidos está también, Georoge Washington, Alexander Hamilton, dos de los padres de la unión; y el escritor, Mark Twain.

La investigación, según palabras del propio autor, se tardó más de 40 años y aunque el enfoque narrativo del relato apunta a ser una novela histórica, Kramer no se ha animado a delinear con precisión la frontera entre ficción y no ficción del libro, una manera –suguiere The Guardian- de mantenerse al margen de posibles querellas legales de la familia de los “implicados”. Por esa razón ha sido muy cuidadoso con sus declaraciones: "Puede parecer ficción, pero para mí, no lo es. La mayoría de la historia ha sido escrita por heterosexuales. Es ridículo pensar que no hemos estado aquí desde siempre”. La crítica del New York Times calificó el lanzamiento como "una exposición histórica de largo alcance".

El papel de Larry Kramer en el activismo gay de Estados Unidos es reconocido. Desde finales de los años 80, producto de una hepatitis que con los años lo llevaría a un trasplante de hígado, el escritor fue diagnosticado como portador de VIH. Desde entonces su lucha a favor de la igualdad más allá de las orientaciones sexuales se convirtió no solo en el eje de su obra, sino en la definición completa del que consideraba su rol político. Está convencido de que es injusto que tras 35 años después de ser descubierto, el sida no tenga cura y al mismo tiempo las manifestaciones homofóbicas en las sociedades modernas sigan existiendo. En una entrevista con The Advocate, sugirió irónicamente que los homosexuales como colectivo deberían tener su propio Ejército: “Es una maravilla que podamos casarnos, pero eso es muy poca cosa comparado con lo que no tenemos, que es la igualdad”.

Algunas de las sospechas que arroja el libro han sido confirmadas, al menos en parte, por investigaciones paralelas a su publicación. Tal es el caso de Ron Chernow, quien en 2004 publicó una biografía sobre Alexander Hamilton, de quien asegura que era al menos bisexual, si no completamente gay. El “cuidado” de su nombre, afirma, fue “el saqueo de la historia al servicio de una agenda política”. Kramer, por su parte, en uno de los casos más sonoros que traen las 800 páginas The American People, dice que la real causa por la que John Wilkes Booth asesinó a Abraham Lincoln en 1865 no fue porque el Sur estuviera perdiendo la Guerra Civil con el Norte, sino se trató de una motivación pasional: Lincoln lo había despreciado como hombre.

En este apartado, ya Kramer había fundado la controversia con antelación. En 2012, cuando el cineasta Steven Spielberg ultimaba su película sobre Lincoln, tuvo una discusión que llegó a la prensa con el guionista del largometraje, Tony Kushner, justamente sobre el reconocimiento de la orientación sexual del personaje principal. En otra polémica, Kramer aseguró que la biógrafa de Lincoln, Doris Kearns Goodwin, se puso “histérica” cuando leyó su libro y encontró el componente gay del prócer. Esto ocurrió, declaró el autor en una entrevista, “solo porque ella no lo escribió primero”.

Lea el artículo ‘Were Lincoln and Nixon gay? The ‘history’ book that is dividing America’ en The Guardian

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