Los audios de la discordia

Del dolor de los familiares de las víctimas a la evidente negligencia de los servicios de inteligencia, lo que revelan las conversaciones de Mohamed Merah.

El lunes en la tarde, un grupo de agentes de la Inspección General de la Policía visitó la sede de Elephante & Companie, una productora audiovisual en el suburbio parisino de Boulogne–Billancourt. Aunque en principio se dijo que se trataba de un allanamiento, los agentes se limitaron a pedir los archivos originales en los que la productora se basó para su programa De 7 a 8 del pasado domingo.

En lugar de eso, obtuvieron una copia de la emisión tal como los televidentes franceses la habían visto el día anterior en la cadena privada TF1 en la que, sobre imágenes en 3D que mostraban la ubicación de Mohamed Merah (el hombre que mató a siete personas, entre ellas tres niños en Toulouse) en el interior de su apartamento, pudieron escuchar varios fragmentos de las conversaciones que el asesino sostuvo con los negociadores horas previas de la intervención que terminó con su muerte.

En ellas Merah confirmaba que si no lo hubieran identificado habría continuado sus acciones y afirma que los cuatro asesinatos que cometió en un colegio judío no estaban entre sus planes. “Ese día iba a matar a alguien más, quería pegarle un tiro a través del parabrisas de su carro, pero lo perdí de vista, seguí manejando y así llegué al colegio”, se le escucha decir. “No es que no estuviera entre mis planes, tal vez lo hubiera hecho otro día, pero esa mañana me levanté con otra idea”, agrega.

Los familiares de las víctimas expresaron su indignación por la publicación de este material. Mehana Mouhou, abogado de Imad Ibn Ziaten, el militar que se convirtió en la primera víctima de Merah, fue más lejos al afirmar que espera que tanto el director de TF1 como el productor del programa vayan a la cárcel. Ese, afirma, fue su objetivo al denunciarlos por violación a la reserva del sumario. Guillaume Larrivé, diputado del partido de derecha UMP pidió que el caso se aprovechara para duplicar las sanciones por dicho delito, que en este momento consisten en un año de prisión y 15.000 euros de multa.

La legislación francesa, sin embargo, contempla que los periodistas no pueden ser acusados de este delito, aunque, según expertos en derecho de la prensa, existe una diferencia entre acceder a elementos contemplados en la reserva como fuentes para un reportaje y publicarlos directamente, como fue el caso de estas conversaciones.

Las grabaciones refuerzan la idea de una cierta cercanía entre Merah y al menos un miembro de la DCRI , la Dirección Central de la Inteligencia Interior, una división creada por el expresidente Sarkozy que se define como un “FBI francés”. Dicho agente, a quien Merah se dirige como “Hassam”, lo habría contactado luego de que éste regresara de Pakistán para averiguar por el motivo de su viaje.

En las grabaciones se escucha a Merah burlándose del agente. “Me creíste que había ido a Pakistán a hacer turismo” y diciendo que si hubiera tenido algo más de tiempo, también le habría “metido una bala en la cabeza”. Estas revelaciones señalarían la incompetencia de la dirección de inteligencia, que no tomó ninguna acción pese a suponer el peligro que representaba la radicalización del joven, más aún cuando, según una factura telefónica revelada por el diario L'Express, la DCRI intentó contactarlo incluso en los días anteriores y posteriores a la masacre de la escuela judía. “Nos metiste en la grande”, se le escucha decir al agente, quien también intenta convencer a Merah de rendirse para que no muera “sin haber cumplido con el sagrado deber de visitar La Meca”.

La cadena televisiva ha insistido en que estas grabaciones prueban que la policía hizo todo lo posible para lograr que Merah saliera con vida. TF1 también ha afirmado que hizo un gran esfuerzo para proteger a su fuente, que con seguridad se encuentra en el interior de la Dirección de Inteligencia, única institución que podía acceder a las grabaciones.

Sin la inmunidad que protege a los periodistas, quien entregó a los productores cerca de 4 de las 7 horas de grabaciones, sería sin duda condenada en el proceso por violación de la reserva del sumario. El Consejo Superior Audiovisual hizo un llamado de atención a TF1 e invitó sin éxito a los demás medios a no continuar la difusión de las grabaciones.

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