Los cables de Kissinger, 1.7 millones de documentos revelados por Wikileaks

Publicaciones como las relaciones entre el Vaticano y la dictadura de Augusto Pinochet en Chile, entre otras, llaman la atención.

El fundador de WikiLeaks, Julian Assange. / AFP
El fundador de WikiLeaks, Julian Assange. / AFP

WikiLeaks hace este lunes su más grande publicación de información del gobierno de Estados Unidos. Son más de 1,7 millones de documentos de la década de entre 1973 y 1976. Se llaman los Cables Kissinger, pues 205,901de ellos se relacionan al exsecretario de Estado Henry Kissinger. La plataforma creada por Julian Assange –refugiado desde junio en la embajada de Ecuador en Londres- ha dicho que este paquete contiene revelaciones significativas sobre vínculos con dictaduras fascistas, particularmente en Latinoamérica y Europa.

En 2010, Assange fue declarado enemigo de Estados Unidos después de filtrar cientos de miles de documentos secretos sobre las guerras de Irak y Afganistán, además de mensajes diplomáticos confidenciales que dejaron en situación embarazosa a varios gobiernos del mundo. Esta vez, la publicación que conforma la ‘Librería Pública de la Diplomacia Estadounidense‘ en el portal WikiLeaks, no revela filtraciones. Los colaboradores de Assage hicieron una búsqueda en archivos antes clasificados, pero que ahora se pueden consultar en los archivos nacionales estadounidenses.

Uno de los cables que ya empiezan a atraer la atención mundial se refiere a las relaciones entre el Vaticano y la dictadura de Augusto Pinochet en Chile. El documento tiene fecha del 18 de octubre 1973, fue enviado a la oficina de Kissinger en Washington por la embajada de Estados Unidos ante la Santa Sede, y reproduce una conversación con el entonces secretario de Estado adjunto del Vaticano, Giovanni Benelli, que tuvo lugar cinco semanas después de que Pinochet derrocara al régimen socialista de Salvador Allende.

En la conversación, Benelli expresó "su profunda preocupación, al igual que la del Papa, sobre una campaña internacional izquierdista que tergiversa completamente, y con éxito, la realidad de la situación chilena"."Benelli etiquetó la cobertura de los acontecimientos como del mayor éxito de la propaganda comunista", dice el cable, añadiendo que el monseñor italiano dijo que esta es una muestra "de cómo los comunistas podrán influir en los medios de comunicación del mundo libre en el futuro". "Como es natural, desafortunadamente, tras un golpe de Estado -comentó Benelli- ha habido sin duda derramamiento de sangre" en Chile. Pero agregó que los obispos chilenos le habían asegurado que "las noticias sobre represalias brutales en medios internacionales eran desafortunadas".

Otro cable, publicado por el diario publico.es, revela los nexos del príncipe (ahora rey) Juan Carlos de España con Washington durante la dictadura de Francisco Franco. Juan Carlos informaba a Kissinger los detalles de la crisis cardíaca que sufrió el dictador Francisco Franco el 16 de octubre de 1975 y que por poco acaba con su vida. Al mismo tiempo, el príncipe pidió ayuda a el embajador de EE.UU. en Madrid entre 1975 y 1978, Wells Stabler, para conseguir que el dictador firmara la renuncia antes de fallecer pese a que en 1969 lo había sido designado como sucesor. El 23 de octubre de ese año el príncipe envió a su confidente a ver a Stabler, para darle un parte pormenorizado de la evolución clínica de Franco y comunicarle el plan que había trazado con el marqués de Villaverde, yerno y médico de Franco, para conseguir que firmara su renuncia antes de que falleciera.

Kissinger prohibió Stabler que intercediera, para evitar que se le relacionara con el intento de derrocar al dictador, aunque sí preparó toda una lista de mensajes de condolencia y de felicitaciones al príncipe que, un mes más tarde, necesitaría tras la muerte de Franco. Además, Kissinger consideró que el relevo en el poder era una oportunidad para que la Otan aceptara la entrada de España, lo que propiciaría que EE.U. mantuviera sus bases militares en el país ibérico.