Los cinco sonados miembros del Estado Islámico que han sido asesinados

La muerte de Abu Mohamed al-Adnani, el segundo al mando del ejército yihadista, recuerda una serie de bajas importantes, impulsadas sobre todo por la Coalición de EE.UU.

Miembros del Estado Islámico.AFP

La oficina de comunicaciones del Estado Islámico (o Daesh) aseguró que Abu Mohamed al-Adnani, portavoz del grupo, fue asesinado en Alepo (Siria). La ciudad es presa de un sitio en el que convergen militantes del Estado Islámico, los rebeldes de la oposición y fuerzas del Gobierno. Al Adnani era el segundo al mando del grupo yihadista y sonaba como reemplazo del líder mayor, Abu Bakr al-Baghdadi (lea aquí sobre su muerte). En los últimos dos años, desde que el grupo capturó parte de los territorios de Irak y Siria y fundó el llamado Califato, la Coalición de EE.UU., las fuerzas rusas, las fuerzas oficiales (en cabeza del presidente Bashar Al Assad) y los kurdos han minado el número de militantes y líderes que posee el ejército yihadista.

Una introducción necesaria: el Estado islámico es un grupo extremista que se formó tras la entrada de Estados Unidos en Irak y Afganistán. Muchos de sus miembros provienen de las filas de Al Qaeda (responsables de los ataques del 11 de septiembre de 2001) y de los talibán, que ejercen gran influencia en las zonas montañosas de Afganistán. Sin embargo, sus métodos y su trabajo internacional han sido mucho más intensos: en los últimos dos años han matado más de 500 personas en Europa, África y Medio Oriente. Su objetivo es crear un Califato, es decir, un territorio donde rija la ley musulmana según su interpretación más extrema (lea 10 artículos para entender qué es el Estado Islámico y qué busca).

Tras la muerte de Al Adnani, repasamos su perfil y el de otros cuatro miembros que han caído en acciones militares. Según cifras de la Coalición de Estados Unidos, 45.000 miembros del Estado Islámico han sido asesinados en los últimos dos años.

Abu Mohamed al-Adnani

Ha sido descrito como el jefe de la rama siria del Estado Islámico (que posee otras en Yemen y Nigeria, por ejemplo) y como el director de las operaciones exteriores. Es decir, Al Adnani, como lo describió la agencia de noticias Sputnik, era la persona que determinaba si se realizaba o no un ataque en el exterior. En ese sentido, tras los atentados en París, Bélgica, Yemen y Alemania, Al Adnani era una de los más buscados: EE.UU. ofrecía US$5 millones (en comparación, ofrece US$10 millones por Al Baghdadi, el gran líder) por información que llevara a su captura. Al Adnani profesaba el wahabismo, una de las ramas con interpretaciones más radicales del islam.

Según du biografía, comenzó su carrera como islamista en 2000 en las filas de Al Qaeda, con el cobijo de Abu Musab al Zarwaqi, uno de los emires de ese grupo en Irak. Fueron palabras suyas: “Si pueden matar a un apóstata estadounidense o europeo —especialmente los sucios y detestables franceses— o australiano o canadiense, o cualquier otro apóstata entre los apóstatas que se baten en guerra, incluso aquellos ciudadanos de los países que entraron en la coalición contra el Estado Islámico, entonces confíen en Alá y mátenlo de cualquier manera o modo, no importa cuál sea”.

Abou Omar al-Chichani

Conocido como Omar el Checheno, fue asesinado en una fecha próxima al 13 de julio de este año en Charqat, una provincia de Irak. Nació en 1986 en Georgia, en una familia de tradiciones tanto cristianas como musulmanas. Entre 2012 y 2013, fundó el grupo islamista Jaish al-Muhajireen wal-Ansar, que poco después se plegó a los estatutos del Estado Islámico. Desde entonces, Omar el Checheno regentaba una posición como jefe militar de esa organización y era un consejero cercano de al-Baghdadi. EE.UU. pagaba US$5 millones por su cabeza. Fue nombrado emir del ejército negro por esos años y considerado uno de los militantes más acérrimos. Omar el Checheno había sido encarcelado años atrás por tráfico de armas y participó en la guerra de Osetia en 2008.

Ali Awni al-Harzi

Proveniente de Túnez. Fue asesinado durante un bombardeo de la Coalición de EE.UU. en junio de 2015 en Mosul. Esta ciudad iraquí es el centro, la capital de facto, del Estado Islámico, donde rige la ley de la sharia. Al-Harzi fue integrante de Ansar al-Sharia, un grupo extremista que propugnaba la aplicación de la ley islámica en Túnez. En 2012, tras convertirse en uno de los sospechosos por el ataque a la embajada de Estados Unidos en Benghazi (Libia, cuando fue asesinado el embajador J. Christopher Stevens), Al-Harzi se trasladó a Siria y se unió al Estado Islámico. Ocupó una posición de líder intermedio en la organización hasta su muerte.

Abu Umar al-Tunisi

Nació en Túnez en 1982 y fue asesinado en un ataque de drones en junio de 2015. Según las autoridades de EE.UU., fue uno de los primeros militantes extranjeros que se unió al Estado Islámico tras la invasión de Irak. Era una de los reclutadores con más influencia: entre 2013 y 2014, fue él quien facilitó el paso de cientos de militantes extranjeros a través de la frontera sirio-turca. Era el emir de dicha frontera. Junto con Al-Adnani, la reciente baja del Estado Islámico, coordinaba los ataques en el exterior y recogía donaciones exteriores para el grupo (según informaciones, recogió cerca de US$2 millones para operaciones militares). Traficaba armas y se encargó de numerosos atentados suicidas en Irak, en los que trabajaba junto con su hermano Ali Awni al-Harzi, asesinado un día antes que él en un bombardeo.

Abu Ali al-Anbari

Fue el segundo al mando hasta el día de su asesinato, el 25 de marzo de este año. Era también el gobernador de los territorios capturados por el Estado Islámico en Siria. Era visto, del mismo modo que al-Adnani, como el posible sucesor de al-Baghdadi en el liderazgo del grupo yihadista. Nació en Mosul y tenía entre 56 y 59 años. Se involucró en el islamismo radical en los años ochenta, tras hacer una breve carrera como físico y pastor. Habría sido entrenado por Al Qaeda en 1998 y en 2004 se convirtió en miembro de la organización bajo el cobijo de Abu Musab al Zarwaqi (el mismo que hizo de mentor para al-Adnani y que fue asesinado en 2006). Durante su militancia sirvió como político y retórico esencial del grupo: se tiene conocimiento de más de 40 horas de grabación con sus discursos en mezquitas. Entró al Estado Islámico en 2012, tras las divisiones de Al Qaeda. Desde entonces, se encargaba de dar moral a las tropas, de convencerlas durante los ataques y de armar las estrategias de guerra, para las cuales, según varias fuentes, tenía un don.

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