Los constantes ataques de Trump a la prensa

Las palabras de Donald Trump, siempre directas y básicas, son impropias de un mandatario. Ahora la prensa es blanco de sus ataques, porque no respaldan sus mentiras.

Sean Spicer, vocero de Donald Trump, no quiso responder preguntas de los periodistas. ÁFP
Eso parece haber molestado al Presidente que acusó a los medios de menospreciar la cantidad de asistentes a su investidura. Trump y su portavoz acusaron a los periodistas de mentir sobre la estimación de la cantidad de personas que asistieron a su ceremonia de juramento. 
 
Según los analistas, el hecho de que Trump y su jefe de prensa arremetieran contra los medios por sus reportes sobre la ceremonia de juramento fue una manera de intentar cambiar el foco de atención. ¿De qué? De las manifestaciones que se llevan a cabo en varias ciudades del país desde el mismo día de su posesión.
 
Las imágenes de las enormes manifestaciones contra Trump transmitidas por los canales de información continua fueron seguidas por el debate sobre su "guerra contra los medios", algo que suele agradar a sus seguidores. 
 
Durante su visita a la sede de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) en Virginia, el sábado, el republicano insistió, pese a la evidencia en su contra, que atrajo a 1,5 millones de personas en su ceremonia de juramento del viernes. 
 
"Hice un discurso. Miré, el campo estaba lleno, parecía que hubiera un millón o un millón y medio de personas", dijo delante de los miembros de la CIA.
"(Los medios) mostraron una imagen donde prácticamente no había nadie", agregó.
 
Sus comentarios fueron criticados por el saliente director de la CIA, John Brennan, que renunció el viernes, según el diario The New York Times.
El diario citó a Nick Shapiro, que sirvió como jefe de gabinete de Brennan, quien dijo que éste "está profundamente triste y enojado ante la exhibición despreciable de auto-engrandecimiento de Donald Trump delante del muro en memoria de los héroes caídos de la CIA.
 
"Brennan dice que Trump debería tener vergüenza de él mismo", agregó Shapiro.
 
El nuevo secretario de prensa de Trump, Sean Spicer, fue aún más lejos en el ataque contra los medios, usando su primera conferencia en la Casa Blanca para criticar a los periodistas sentados frente a él por difundir "deliberadamente informaciones falsas" sobre la cantidad de público que asistió el viernes. 
 
"Fue la mayor audiencia que alguna vez acompañó una investidura. ¡Punto!", dijo el nuevo portavoz presidencial. "Estos intentos de reducir el entusiasmo de la inauguración son vergonzosos y erróneos".
 
Spicer abandonó la sala sin aceptar preguntas.
 
Se estima que 1,8 millones de personas estuvieron en el 'National Mall' en 2009 cuando Barack Obama juró por primera vez como presidente, según las agencias locales y nacionales en ese entonces.
 
Las autoridades de Washington informaron que esperaban entre 800.000 y 900.000 asistentes a la ceremonia de Trump, la mitad que la multitud de 2009.
 
Spicer pareció ansioso por imponer nuevas normas a la prensa, repetidamente criticada por Trump durante la campaña, quien incluso acusó a los grandes medios de dar "noticias falsas".
 
La intensidad de la aparición de Spicer sugiere que tanto él como Trump estaban furiosos con la cobertura de la ceremonia del viernes.
 
Las autoridades de la capital tienen como regla no comunicar las estimaciones de la cantidad de gente, para evitar toda polémica. La comparación de las fotos aéreas tomadas el 20 de enero de 2009 y el viernes muestran que la investidura del republicano sólo reunió a unos cientos de miles de personas, indiscutiblemente menos que para Obama.
 
Y las imágenes de la televisión mostraron claramente que la gente no llegó a cubrir enteramente el espacio hasta el monumento a Washington, el obelisco del centro de la capital, como aseguró Trump. 
 

 

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