Los enredos de Nicolás Sarkozy

En un hecho sin precedentes en la V República, la casa y oficinas del exmandatario fueron registradas por la Policía.

A diferencia de sus predecesores en el Palacio del Elíseo, para quienes el fin de la inmunidad no representaba más que una más de las fechas en el calendario del traspaso de poder, Nicolás Sarkozy tenía razones para preocuparse luego del viernes 14 de junio. Su participación en maniobras ocultas de tráfico de armas para financiar la campaña del candidato Edouard Balladur en 1995, una supuesta maleta con dinero que le habría hecho llegar el líder libio Muamar Gadafi y las contribuciones no declaradas de la heredera del imperio L’Oréal, Liliane Bettencourt, a su propia candidatura en 2007, eran suficientes razones para perder el sueño.

Menos de veinte días después de convertirse en un ciudadano común y corriente, el affaire Bettencourt acabó con las vacaciones, primero en Marruecos y luego en Quebec, con las que la pareja Sarkozy-Bruni trataba de dejar atrás los meses de campaña. Fue precisamente el apartamento de la exprimera dama el primer lugar allanado por los policías de la brigada financiera que, siguiendo una orden del juez Jean-Michel Gentil, intervinieron también la firma de abogados Arnaud, Claude & Asociados, de la cual es accionista Sarkozy, y la oficina a la que tiene derecho en su calidad de expresidente.

Los policías buscaban las pruebas de una o varias visitas que el exmandatario habría hecho a Bettencourt o a su difunto esposo en 2007 y en las cuales se habrían acordado contribuciones en efectivo para financiar las aspiraciones presidenciales del entonces ministro Sarkozy. Dichas contribuciones sumarían al menos 50.000 euros.

Para defenderse en los eventuales procesos en su contra, Sarkozy cuenta con los servicios de Thierry Herzog, quien logró ganar un proceso en el que Jean, el hijo mayor del expresidente, fue acusado de causar un accidente de tránsito. Condecorado por el mismo Sarkozy con la Legión de Honor en 2009, Herzog es también conocido por defender a empresarios acusados de delitos financieros.

El siguiente paso del juez Gentil sería la petición de una versión libre de Sarkozy. Una condena parece improbable, pues aunque llegara a comprobarse que la financiación ilegal existió, los abogados determinarán que la investigación demostrará que el expresidente “no tiene ninguna implicación en este asunto”.

Más graves pueden ser las consecuencias en los otros dos casos que involucran a Sarkozy y de los que luego de los allanamientos se comienzan a buscar pruebas. La financiación de Gadafi y la de la campaña de Balladur, cuyo dinero vendría de negocios de armas en Pakistán y podría terminar en un proceso penal ya que, como venganza por una deuda con un grupo intermediario, éste habría realizado un atentado que le costó la vida a once ingenieros y técnicos franceses en la ciudad de Karachi, el 8 de mayo de 2002.