Los espías venezolanos en Estados Unidos

Son simpatizantes de la Revolución Bolivariana, les pagan entre US $1.500 y US $10.000 y su misión es recoger información sobre las actividades de la oposición en Norteamérica.

Según documentos y testimonios de exfuncionarios del Servicio Bolivariano de Inteligencia Militar (Sebin) de Venezuela, conocidos por el diario Nuevo Herald de Miami, el gobierno del presidente Nicolás Maduro mantiene una red de espías en Estados Unidos, conformada por simpatizantes de la llamada Revolución Bolivariana, “a quienes remunera generosamente, pero estos son controlados remotamente ese país”, luego de su retiro obligado del personal que operaba desde sus instalaciones diplomáticas.

“Las operaciones de inteligencia que realiza Venezuela en Estados Unidos han quedado reducidas a las contribuciones de su red de ‘Patriotas Cooperantes’ y a la recaudación de información de ‘fuentes abiertas’, como podrían ser reportajes de prensa o información publicada en páginas de internet”, reseña la investigación del periodista Antonio María Delgado.

En la misma revela que el régimen chavista sigue estando muy interesado en seguir los pasos de personajes y organizaciones claves de la oposición, al igual que personajes de la política estadounidense de importancia para la política interna venezolana, “siguiendo el rastro del senador Marco Rubio y la congresista Ileana Ros-Lehtinen, y las actividades de oenegés venezolanas como ‘Venezuela Awareness Foundation’ y la ‘Organización de Venezolanos Perseguidos Políticos en el Exilio (Veppex)’”.

La nota periodística asegura que la red de cooperantes cobró una mayor importancia a partir de 2012, luego de que el Sebin se vio obligado a desmantelar la red de espionaje que mantenía en Estados Unidos, a raíz de la expulsión de la cónsul en Miami, Livia Acosta, quien en la actualidad es la número dos en la división de operaciones internacionales del organismo de inteligencia venezolano.

En ese entonces, eran por lo menos 10 los agentes de inteligencia que operaban desde sedes diplomáticas en Estados Unidos, concentrándose el mayor número de ellos en Miami.

“En este momento no hay ningún personal de nómina (del Sebin) en Estados Unidos, aunque sí continúa en otros países”, le contó una fuente al Nuevo Herald.

Acosta fue declarada persona no grata a inicios del 2012, tras aparecer una grabación suya en un reportaje de la cadena Univision solicitándole a quien ella pensaba era un hacker que consiguiera las claves para poder tener acceso a plantas nucleares en Estados Unidos.

Precisamente, el retiro del personal de nómina del Sebin dejó las operaciones de espionaje en manos de la red de cooperantes, a los que se les paga entre US $1.500 y US $10.000 mensuales por sus servicios, dependiendo de cada caso. Sin embargo, según el informe, dichos pagos se han visto afectados por la difícil situación económica que atraviesa el vecino país.

“La tarea principal de los cooperantes es recoger información sobre las actividades de la oposición en el exterior, y en especial en Miami, donde reside el mayor número de expatriados venezolanos”, concluye la investigación periodística, que además da detalles concretos de dichos seguimientos.

 

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