Con los ojos en la migración

Los mandatarios centroamericanos reclaman más inversión en la región, no sólo aumento de seguridad en la frontera.

Migrantes centroamericanos esperan para subirse a un tren de carga hacia EE.UU. conocido como ‘La Bestia’. / AFP

El presidente estadounidense, Barack Obama, se reunió con sus homólogos de Honduras, El Salvador y Guatemala, Juan Orlando Hernández, Salvador Sánchez Cerén y Otto Pérez Molina, respectivamente, para discutir sobre la inesperada ola de migrantes centroamericanos que ha desatado una crisis en la frontera de Estados Unidos con México, particularmente en el estado de Texas.

Desde octubre del año pasado, las autoridades fronterizas de EE.UU. han detenido cerca de 57.000 menores que llegan solos a ese país después de un viaje costoso y lleno de peligros. Desde hace un par de años, cuando menos, la gran mayoría de estos niños migrantes (75%) proviene de Honduras, Guatemala y El Salvador. El resto comienza su viaje en México.

La actual ola de niños que migran hacia Estados Unidos duplica las cifras registradas en 2013 y en comparación con el período comprendido entre 2010 y 2012, puede ser hasta tres veces más grande.

La administración Obama, que ha enviado a Centroamérica a su vicepresidente, Joe Biden, así como a otros altos funcionarios del Gobierno, ha solicitado la colaboración de los países de origen de los migrantes para intentar frenar la ola que, en el fondo, no resulta tan inesperada. En 2013, las autoridades estadounidenses estimaron que el 85% de los migrantes que aseguraban tener miedo de volver a sus países natales tenían fundamentos para estar asustados. Las cifras de este año indican que casi el 65% de los menores que solicitaron asilo en EE.UU. lo obtuvieron.

Con estos números en la cabeza, uno de los puntos de discusión de los mandatarios centroamericanos es que se aumente la inversión en el desarrollo de sus países y no sólo se incremente la seguridad en la frontera. El presidente guatemalteco, Otto Pérez Molina, aseguró en encuentros con congresistas estadounidenses que la verdadera solución a la crisis migratoria es la lucha contra la criminalidad que obliga a huir a los migrantes.

En palabras del mandatario, los esfuerzos de EE.UU. en la zona, particularmente la Iniciativa Regional de Seguridad para América Central, no han alcanzado sus objetivos, por lo cual solicita que se piense en el diseño de una especie de Plan Colombia para la región, un proyecto que, con el 10% de la inversión en seguridad fronteriza (avaluada en US$200.000 millones), podría tener más impacto en la solución de la crisis.

En paralelo a esta propuesta de Pérez Molina, la administración Obama estaría considerando un proyecto piloto en Honduras para analizar la elegibilidad de los migrantes en territorio de este país y así evitarles a los menores el largo y peligroso viaje hacia la frontera con Estados Unidos.

La iniciativa tendría un costo máximo de US$47 millones durante dos años, teniendo en cuenta un número hipotético de 5.000 candidatos, de los cuales 1.750 podrían recibir estatus de refugiados, según publicó el diario The New York Times.

Esta podría ser una de las medidas que Obama aprobaría por decreto luego de que a principios de este mes asegurara, en un tono de visible molestia, que no podía esperar más a que la oposición republicana en la Cámara desbloqueara la reforma migratoria que está estancada en la corporación desde hace un año. El proyecto ya fue aprobado por el Senado y, entre otras cosas, reforzaría la seguridad en la frontera con una inversión de US$40.000 millones durante 10 años.

Tanto México como otros países de la zona parecen haber incrementado la seguridad en sus fronteras. Honduras, por su parte, ha impuesto ciertas restricciones en su territorio para disminuir el número de menores que emprende la ruta hacia el Norte.

Aunque estas medidas parecen estar desacelerando el flujo de migrantes, las proyecciones continúan siendo alarmantes: algunos cálculos aseguran que, para finales de este año, podrían haber llegado hasta 90.000 niños migrantes a EE.UU. El Congreso de este país debate la petición de Obama de US$3.700 millones para atender la crisis. Los primeros reportes indican que el monto de la ayuda no igualará la solicitud del presidente, quien se comprometió a solucionar por decreto un problema que no logró pasar el proceso legislativo.

 

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