“Los refugiados han sido abandonados a su suerte, sin importar el costo humano”: MSF

Médicos Sin Fronteras habla, desde la experiencia de la organización humanitaria, sobre la situación de los refugiados que huyen de Oriente Medio. Señala que esta situación no es completamente ajena a Latinoamérica.

Escapan de las balas, de las bombas, de la violencia que los obliga a correr, sin equipaje muchas veces. Esa es la realidad de más de 60 millones de desplazados, según las más recientes cifras de la Agencia de la ONU para los Refugiados, ACNUR, que recopila casos en Siria (donde la cifra sigue aumentando año tras año), Afganistán, África, Centroamérica, entre otras latitudes.

Allí, donde las bombas son el día a día, han estado entidades como Médicos Sin Fronteras (MSF), una organización humanitaria que ha tenido que soportar, entre otras cosas, el ataque sistemático a sus instalaciones, los bloqueos para asistir a los refugiados que de Oriente Medio intentan llegar a las costas europeas, entre otras vicisitudes. (Vea: De ISIS a las costas europeas, el drama de la mujeres refugiadas)

A propósito del día internacional de los refugiados, El Espectador habló con Jorge Martin, presidente de MSF para América Latina (hasta abril de 2016), quien habla de la situación en Siria, la atención a refugiados en distintas zonas y los bloqueos que representa el control migratorio de Europa que, según la organización, sienta un peligroso precedente para otros países que acogen a refugiados en todo el mundo y que llevó a que (MSF) renunciara la semana pasada a los fondos de la Unión Europea y sus Estados miembros en protesta. (Vea además: ¿Qué necesita un refugiado después de haber cruzado desiertos y mares?)

Ustedes señalan que nunca antes se había hecho tantos esfuerzos por desplazar gran magnitud de personal a algún lugar como se hizo en el mediterráneo, pero han denunciado que esto ha sido, además, una carrera de obstáculos en la que ustedes también han resultado bloqueados…

El bloqueo, claramente, se da para impedir que estas personas que viven en la guerra puedan avanzar hacia Europa. El continente no les ha facilitado de ninguna manera a estas personas el estatus de refugiados porque los sistemas o filtros para determinar si una persona puede ser asilado, o no, tienen muchos vicios y fallas.

A nosotros, concretamente, nos han bloqueado porque no ha habido un entendimiento con las autoridades para facilitar un sistema de rescate y asistencia.
Por su parte, la realidad de los refugiados es cruel, el mundo no puede taparse los ojos, son personas que han estado huyendo del conflicto con distintos tipos de enfermedades y que al entrar a las fronteras europeas han recibido un tratamiento enfocado en una política represiva, más que en una de asilo.

Nosotros hemos hecho una intervención sin precedentes en las costas de Europa, tanto en países como Grecia, el corredor de los Balcanes, Italia, entre otros. Sin embargo hemos notado que pasados tres meses del acuerdo entre la UE y Turquía, que los Gobiernos europeos consideran un éxito, miles de personas vulnerables han sido abandonadas a su suerte sin importar el costo humano. Como consecuencia directa de este acuerdo, más de 8.000 personas, entre ellas cientos de menores no acompañados, han quedado atrapadas en las islas griegas, donde han estado viviendo en condiciones extremas, en campos superpoblados, a veces durante meses.

Foto: EFE

Hablemos un poco de la situación que lleva a este desplazamiento del que usted alerta. Sin duda Siria es uno de los países con mayor cifra de personas que huyen de la guerra, ¿cree usted, como señalan muchos, que los crímenes en siria deben entenderse como crímenes de guerra o violaciones a DIH?

El DIH enmarca aquellas zonas que están en la mitad del conflicto pero que deben ser respetadas, como lo son las estructuras sanitarias. El problema es que, no solo en Siria, sino en otros países donde hay conflictos, hemos visto un ataque sistemático a estructuras de salud.

La magnitud de estos ataques en siria es tal que muchos ya normalizan algo que jamás se debería sentir como cotidiano, esto es el ataque a civiles y hospitales.
En el caso concreto de Siria,  de los seis centros médicos que gestiona MSF y otros 150 centros a los que presta apoyo, 63 fueron atacados el año pasado, eso representa más de un ataque por semana. Esta es una situación es intolerable.

Ahora, bien, si se llegara a comprobar que estos ataques son voluntarios y deliberados, sí se puede catalogar como un crimen de guerra. Sin embargo, esto lo dictaminan comisiones de investigación de que deben ser independientes.

Lo cierto es que los ataques a hospitales son una realidad y lo que pedimos es que este tipo de agresiones en contra de la población civil, y específicamente en contra de hospitales, pare de una vez por todas.

¿Planean llevar estos casos ante la justicia internacional?

No podemos llevar estos casos ante la justicia internacional pero sí podemos solicitar que haya una comisión independiente que investigue y que sea la encargada de mostrar este drama ante las distintas instancias internacionales.

Hay una convención que está creada desde los 70’s para esto, pero nunca se ha puesto en marcha. De ahí que hacemos el llamado a que estas entidades, que están creadas, inicien su trabajo y hagan finalmente un juicio a esta situación en siria.

Lo que estamos viendo es un incremento abrupto en el ataque a hospitales en todos los lugares donde hay conflictos. No solo en Siria, está Afganistán, Yemen, entre otros lugares como África central.

¿Quiénes son los responsables de los ataques a hospitales en Siria?

Son las fuerzas que son partícipes en el conflicto, tanto locales como internacionales. Es por eso que MSF hizo un llamado a cuatro de los cinco países miembro del concejo de seguridad, específicamente EE.UU, Rusia, Francia e Inglaterra a inicios de este año para que fijen su mirada en esta situación.

¿Entonces,  cree que el sistema de salud en siria está a punto de colapsar?

El sistema está ya colapsado y sobre todo en estas zonas que son sitiadas. La característica de este conflicto es que tiene zonas que no solo resultan afectadas, sino que quedan bloqueadas para el ingreso de ayuda humanitaria, no entran los medicamentos y no hay asistencia de ningún tipo. Es algo alarmante si se considera que en estos lugares viven más de 2 millones de personas.

Foto: EFE

En siria prácticamente hay un ataque a un centro médico cada dos o tres días, en medio de esto no solo muere la sociedad civil sino también miembros de MSF ¿por qué trabajar allí cuando se trata para muchos de una sentencia de muerte?

La mayor parte de las personas que trabajan allá son sirios porque no es fácil trasladar miembros internacionales. Como usted dice, es prácticamente una sentencia de muerte trabajar allí por el alto riesgo de que las estructuras sean bombardeadas. Sin embargo quienes van a esas zonas saben de la importancia de su presencia y de que se brinde soporte a niños y adultos que lo necesitan.

Usted dirige MSF en Latinoamérica, ¿cómo es la cooperación desde estas latitudes hasta Oriente Medio?

Un número importante de las personas que trabajan en Oriente Medio salen de países como Colombia, o de países suramericanos. Pero la colaboración no es solo presencial, el hecho de que se haga eco de problemáticas como las que he contado es aportar un grano de arena en pro del cambio. 

Pocas organizaciones han estado tan presentes en los cambios traumáticos del mundo, no obstante, la gente pareciera fijarse solo en Oriente Medio ¿cómo es la acción de ustedes en Latinoamérica?

En Latinoamérica tenemos proyectos en Bolivia, Venezuela, Colombia, Honduras, México y Haití. Desde este trabajo nos hemos dado cuenta que la crisis de refugiados que está sucediendo hoy en día en Europa es una realidad que como latinoamericanos no se nos escapa. Son flujos enormes de personas que cada año huyen hacia EE.UU., muchos de ellos escapando de situaciones de violencia y siendo víctimas del crimen organizado, de enfrentamientos entre pandillas, etc.

Lamentablemente la asistencia en estos lugares es activa y enfocada en gente que es víctima de distintos casos de violencia, una realidad casi que endémica en países de centro y Suramérica, siendo esta última zona uno de los principales corredores de migración.

No obstante no todo es violencia, el último capítulo que médicos sin Fronteras trabaja en la región es la asistencia victimas de enfermedades desatendidas u olvidadas, como la enfermedad de chagas, que es endémica en Latinoamérica y por la que se estima que hay entre 6 y 8 millones de personas afectadas en todo este territorio.

¿Y en Colombia…?

Se trabaja dando asistencia médica primaria en distintos corredores en el oeste y sur del país, pero también con proyectos de asistencia en salud mental a quienes han sido víctimas de violencia, algo común en Colombia.

Para MSF no es secreto que los refugiados también son tema en este país, muchos tienen que huir de la violencia causada por grupos armados, pasa en Medio Oriente pero también pasa con nuestros vecinos.