Los retos del futuro presidente en las relaciones internacionales

El exasesor jurídico del Gobierno, Juan Daniel Jaramillo, habla de la necesidad de "encontrar un punto de equilibrio" respecto a la política exterior.

Juan Daniel Jaramillo renunció a la asesoría en enero de 2013. / Cristian Garavito

Juan Daniel Jaramillo Ortiz, exasesor jurídico del Gobierno frente al fallo de La Haya, quien como funcionario de la Corte Penal Internacional organizó la primera unidad de soporte a víctimas en la ONU para miles de afectados en los conflictos de la Antigua Yugoslavia y Ruanda, analiza los retos del próximo presidente en política exterior.

La política internacional ha estado ausente del debate presidencial. ¿Cuáles son los puntos más sensibles que debe tener en cuenta el presidente elegido?

Por un debate electoral tan enconado que pone al país por fuera de las tendencias globales dominantes, no parece haber conciencia del replanteamiento fundamental de la política internacional de Estados Unidos, nuestro principal aliado. Hace sólo dos semanas, en un discurso en la escuela militar de West Point, el presidente Obama dejó en claro que las tropas de su país se distancian de la lucha antiterrorista pero se da inicio a lo que ha denominado Counterterrorism Partnerships Fund, para financiar la lucha global antiterrorista. No debe haber duda: el terrorismo se consolida en eje de la política externa de Washington. En Europa, a su vez, los derechos humanos se convierten, 70 años después de la reacción al ataque del nazismo y en medio de la nueva amenaza que se cierne sobre Ucrania, en el pilar muy duro de la política externa de la Unión Europea. Colombia tendrá que encontrar su punto de equilibrio entre su pertenencia al grupo de países que se comprometen en la lucha antiterrorista y en la defensa de los derechos humanos.

¿Dónde se ubica la paz dentro de este planteamiento?

La reacción muy fuerte del mundo a los hechos terroristas de septiembre 11 y subsiguientes en Madrid y Londres hace una década llevó al terrorismo al centro de prioridades y preocupaciones. Esta realidad se mantiene hoy. La de los derechos humanos y respeto de civiles en medio de conflictos armados se ha afianzado también en forma paralela. Sin embargo, en forma simultánea, los esfuerzos institucionales para forjar la paz en Medio Oriente y algunos países africanos se expanden. Así, la paz, como imperativo social y político también se está vigorizando, pero sujeta a las limitaciones que imponen la defensa de derechos humanos y leyes de la guerra, de un lado, y de lucha antiterrorista de otro.

¿Cómo enmarcar esto en las negociaciones de La Habana?

Política del equilibrio: si las Farc se atienen a los mandatos del Artículo 3 Común de las Convenciones de Ginebra de 1949 que los obliga, por ejemplo, a no torturar ni reclutar menores ni ejecutar acciones de terrorismo despiadado, aun en medio del conflicto armado en ciertas regiones del país, la paz no sólo tiene posibilidad, sino que merece esta oportunidad final.

¿Qué puede pasar con Venezuela, un actor clave en la paz?

No actor clave, sino país al que estamos unidos en forma indisoluble. Es nuestro hermano. Lo que más impacta es el irrespeto continuo que se está dando a principios de la Carta Universal de Derechos Humanos. Opera lo que he mencionado: el gobierno de Caracas viene desconociendo derechos civiles y políticos que están cerrando el espacio de maniobra externo del actual gobierno.

Se dice que hay en curso una tercera demanda de Nicaragua en la cual se solicita a La Haya que se declare la existencia de plataforma continental extendida desde su costa Caribe hasta cercanías de nuestro mar continental. ¿Cómo va esto?

La respuesta la tienen la canciller y su agente en la CIJ, así como los abogados perdedores recontratados por ella para atender esta tercera demanda, Bundy y Valencia, quienes llevaron al fallo adverso a Colombia en noviembre de 2012 y lew mintieron a los presidentes Uribe y Santos en forma sistemática al prometerles una decisión favorable que jamás llegó. Al país también se le faltó a la verdad. Y los riesgos son muy grandes.

 

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