Los rostros del terror en Francia

Terminó la persecución contra Said y Chérif Kouachi, acusados de la matanza en la revista ‘Charlie Hebdo’. Amedy Coulibaly, quien mató a una policía y tomó rehenes en una tienda judía, también fue abatido. Era amigo de los hermanos. ¿Células terroristas en el corazón de París?

La pesadilla parecía no terminar en Francia. Luego de la matanza de 12 personas en la revista satírica Charlie Hebdo, el país se levantó el viernes con una doble toma de rehenes: la primera en una imprenta en Dammartin-en-Goële, 45 kilómetros al noroeste de París, en donde Said y Chérif Kouachi, sospechosos de la masacre, se atrincheraron con un rehén durante varias horas. El segundo, en el supermercado judío Hyper Cacher, en donde Amedy Coulibaly, de 32 años y probable responsable del asesinato de una policía el jueves en París, tomó la tienda armado con un fusil Kalashnikov. De manera simultánea, las fuerzas de seguridad francesas asaltaron los dos lugares y abatieron a los terroristas, que, según la policía, tuvieron el mismo adoctrinamiento en París.

De acuerdo con las primeras investigaciones, los tres radicales pertenecían a una red islamista radical en París. De hecho, la policía reveló que Coulibaly era amigo de Chérif, el menor de los hermanos Kouachi, condenado en 2008 a tres años de cárcel, tras ser detenido cuando iba a viajar a Irak. Said, el mayor, estuvo en 2011 en Yemen, donde recibió entrenamiento militar, según fuentes de EE.UU.

Los tres terroristas estuvieron vinculados a la llamada red de Buttes-Chaumont —nombre de un parque del norte de París donde los integrantes hacían ejercicios físicos—, que reclutaba combatientes para hacer la yihad (guerra santa) en Irak. Tras desbaratar la red, la policía describió a Chérif como un joven que odiaba a los “infieles” y que tenía intención de actuar en Francia. En cambio, sus vecinos de apartamento lo describían como un hombre “servicial” y “cortés”. Mohammed Benali, el responsable de la mezquita de la ciudad, donde Chérif oraba algunos viernes, afirma que no mostraba “ningún signo de radicalización”.

Coulibaly era un conocido islamista radical de 32 años, condenado en 2013 a cinco años de prisión por intentar ayudar a escapar al islamista Smaïn Aït-Belkacem, un antiguo miembro del Grupo Islámico Armado (GIA) argelino, que cometió un atentado en la estación de tren del Museo de Orsay en París en 1995, el cual dejó 30 heridos. Ese fue el caso que unió los nombres de Coulibaly y Chérif Kouachi, quienes se convirtieron en reclutadores activos para la red Buttes-Chaumont en pleno corazón de París.

Los hermanos Kouachi, franceses de origen argelino, siguieron los cursos religiosos del joven emir Farid Benyettou en domicilios privados o mezquitas de Stalingrad, un barrio popular del noreste de París. Según investigaciones, decenas de jóvenes franceses recibieron clases en ese lugar, donde les decían que el islam considera “legítimos” los atentados suicidas.

Said, el mayor de los Kouachi, frecuentó en Yemen una universidad fundamentalista antes de recibir entrenamiento de Al Qaeda en el manejo de armas y enfrentarse en combate a milicias chiitas, aseguraron varias fuentes. Un funcionario estadounidense dijo que Said se había entrenado en Yemen en el manejo de armas en 2011, con un miembro de Al Qaeda. Junto a varios europeos originarios del norte de África, asistió a la universidad Al Iman, un establecimiento religioso fundado por el clérigo fundamentalista Abdel Majid al Zindani, quien organizaba las estadías de los estudiantes extranjeros. Según la prensa, Francia había sido alertada hace tres meses por los servicios secretos argelinos sobre la posibilidad de un atentado terrorista en París.