Los soldados de Cristina

Si la mandataria argentina logra ser reelegida el próximo domingo, tal como lo vaticinan las encuestas, gran parte del triunfo se lo deberá a los jóvenes kirchneristas.

A finales del 2007, en Río Gallegos, Máximo Kirchner, hijo de la pareja presidencial Néstor Kirchner y Cristina Fernández, terminó de delinear algo que le había pedido su padre cuatro años atrás: la formación de 500 grupos de jóvenes en todo el país. Inicialmente, la participación del hijo de los Kirchner en las juventudes kirchneristas se limitó a reunirlos bajo el nombre de ‘La Cámpora’ (para recordar el triunfo electoral, el 11 de marzo de 1973, de Héctor José Cámpora, que marcó el fin de la dictadura argentina), poner a su disposición los recursos del Estado y dejar que utilizaran su nombre para lograr la cohesión que necesitaban. Luego dio un paso al costado.

Pero Néstor Kirchner no estaba convencido de su fuerza, e incluso los llamó inmaduros y los recriminó por hacerle reclamos al Gobierno: “Ustedes apenas me traen un título secundario, demuestren que son más que eso”, les dijo entonces. El ‘regaño’ fue una inyección de fuerza. Tanto así que un par de meses antes de morir, Kirchner los buscó para discutir con ellos su futuro plan político. Ese día, los jóvenes le pidieron más puestos en el Gobierno. La prueba de fuego sería un acto oficial en Luna Park, en septiembre de 2010, cuando miles de ellos llegaron para apoyar a la presidenta, Cristina Fernández, que no pasaba por el mejor momento de su Presidencia. Gritaron, vitorearon y le demostraron a Kirchner que estaban consiguiendo la madurez política que les había pedido tiempo atrás.

Néstor Kirchner murió sin dimensionar la fuerza que tomaría La Cámpora. El 29 de octubre de 2010, en los actos fúnebres del expresidente, miles de jóvenes con banderas argentinas anudadas al cuello y lágrimas en los ojos, desfilaron frente a su féretro y se comprometieron a mantener su legado. Kirchner había muerto, pero La Cámpora estaba más viva que nunca.

De nuevo al frente

Impulsado por la reacción después de la muerte de su padre, Máximo Kirchner decidió reorganizar a los jóvenes. Con su guía, poco menos de un año después, esta agrupación se convirtió en el impulso que garantizaría la reelección de la presidenta, Cristina Fernández de Kirchner. Lo que había comenzado como una fuerza de choque y que se robusteció tras la pelea del Gobierno con el campo, en 2008, se abrió paso estratégicamente dentro del Gobierno y comenzó a ocupar posiciones claves.

Los soldados de Cristina, como los llaman en la Casa Rosada, desplazaron a aliados del peronismo e incluso a sindicalistas dentro del Gobierno. Asesorada por su hijo, la presidenta los eligió en reemplazo de históricos dirigentes del Partido Justicialista. Hoy, miembros de La Cámpora ocupan importantes posiciones en casi todos los ministerios y organismos del Estado.

El caso más notorio es quizás el de Aerolíneas Argentinas, donde tienen asiento en varios cargos directivos. También los tienen en la Secretaría General de la Presidencia, el Ministerio de Desarrollo Social, el Ministerio de Justicia, la Jefatura de Gabinete, el Ministerio de Planificación, la Cancillería, el Programa de Atención Médica Integral para jubilados y pensionados y la Administración Nacional de Seguridad Social, entre otras entidades.

“Ellos se están preparando para ser la nueva guardia del kirchnerismo. Meten gente en cargos, algunos importantes. La gran disputa la van a dar en 2013 y 2015, cuando quieran ser diputados, senadores y ministros”, señala un asesor del Gobierno. A una semana de las elecciones presidenciales del 23 de octubre, La Cámpora pisa fuerte y busca ganar curules en el Congreso Nacional y las Cámaras Provinciales, e, incluso, como intendentes de algunos municipios en territorio bonaerense.

El jefe de gabinete, Aníbal Fernández, defiende la participación del movimiento en el Gobierno: “Cada vez serán más jóvenes las personas con responsabilidades dentro del Gobierno. Yo he elegido chicos de La Cámpora y están haciendo un trabajo fundamental. Me imagino dentro de 15 años a presidentes de 40 años; hoy tienen 25 y tienen que estar con nosotros. Hay que regar las flores para que surja el responsable de llevar adelante esta estrategia”.

El poder de la militancia

Más allá de los nombramientos, lo cierto es que La Cámpora se afianzará como un nuevo polo de poder en el entramado político argentino tras las elecciones. En el Congreso, por ejemplo, de mantenerse los resultados de la pasada jornada electoral, el movimiento aseguraría entre 8 y 12 representantes en la Cámara de Diputados. Desde el oficialismo se da por descontado que los jóvenes kirchneristas intentarán quedarse con la presidencia de ciertas comisiones estratégicas. Algunos congresistas, sin embargo, dudan que realmente puedan desplazar a los kirchneristas más experimentados.

Las elecciones en la provincia de Buenos Aires serán claves también, pues permitirían el ingreso de por lo menos cuatro jóvenes militantes, número que podría ampliarse a siete. Camporistas de La Pampa, Santa Fe, Mendoza, Córdoba y Tucumán, entrarían también a tener una curul en los parlamentos provinciales. Así mismo, en la Legislatura bonaerense, La Cámpora se aseguraría por lo menos cinco lugares.

Toda la mesa central de directivos de la organización juvenil tendrá un rol importante en el panorama político del 2012. Andrés Larroque, secretario general y hoy funcionario de la Jefatura de Gabinete, y Eduardo De Pedro, actual vicepresidente de Aerolíneas Argentinas, ganarían una curul en el Parlamento Nacional; por su parte, José Ottavis, actual titular del Fondo de Capital Social, ocuparía un espacio en la legislatura bonaerense, en donde acompañaría a Juan Cabandié, quien renovaría como legislador.

Por su parte, Máximo Kirchner continuaría coordinando estratégicamente las decisiones y acciones de todos los camporistas dentro y fuera del Gobierno. “Máximo es un militante más”, dicen dentro de la organización, donde se habla en voz baja del verdadero poder que tiene. Su rol, concuerdan en afirmar varios analistas políticos, estaría tras bambalinas. “Manejando el poder heredado”, como señala el sociólogo Marcos Novaro.

La Cámpora también tendrá fuerte presencia dentro del gabinete ministerial en el segundo mandato de Cristina Fernández. Se prevé que el fuerte vínculo de la agrupación con el candidato a vicepresidente, Amado Boudou, y el secretario de Comunicación, Juan Manuel Abal Medina, incida en ello. Desde la Casa Rosada se ha trabajado para posicionar a Cristina como una presidenta cercana a los jóvenes, figura que ella insiste en usar en sus discursos. “Mi rol debe ser convertirme en un puente entre la nuevas y viejas generaciones”, repite en cada una de sus apariciones.

Así, mientras unos son nombrados en posiciones claves y otros esperan ser elegidos en las próximas votaciones, la mayoría sigue agitando banderas, gritan y alientan. Enarbolan con orgullo el nombre de Héctor Cámpora, conocido como “el presidente que no fue”, quien logró el retorno de Perón tras su exilio y le cedió el poder tras 49 días de mandato. Desde la oposición, los recelos se agitan frente a la masa juvenil. No saben cuál será el papel de La Cámpora en el futuro del país.

Algunos medios argentinos señalan que la presidenta está abonando el espacio para un tercer gobierno bajo un modelo kirchnerista. Temen que el llamado ‘modelo’ profundice las tensiones existentes con actores relevantes de la sociedad y aisle al país en el concierto internacional. Desde La Cámpora, especifican: “Estamos acá para profundizar el modelo; somos la primera línea de defensa del Gobierno”.

El ‘boom’ de la literatura ‘K’ en Argentina

La vida y obra de la presidenta de Argentina, Cristina Kirchner, y la herencia política de su difunto esposo, Néstor Kirchner, se han convertido en temas de moda entre los lectores de ese país, sobre todo en vísperas de que se realicen los comicios presidenciales del próximo 23 de octubre, en los que la mandataria aspira a la reelección. Las editoriales inundan las librerías con la llamada literatura ‘K’, que incluye biografías ‘K’, textos sobre el gobierno ‘K’, el proyecto ‘K’, el estilo ‘K’.... La presidenta, historia de una vida, de la periodista Sandra Russo, es uno de los libros más exitosos entre los que hablan a favor de la presidenta y ha vendido más de 80 mil ejemplares. La oposición también se abre lugar en las vitrinas con títulos como La izquierda frente a la Argentina kirchnerista, de Christian Castillo, candidato a vicepresidente del Frente de Izquierda, o La Argentina que viene, del radical Ricardo Alfonsín.