Lula califica juicio contra Rousseff en el Senado como "vergüenza nacional"

Lula insistió en que, sin un crimen concreto del que pueda ser acusada Rousseff, su destitución es un "golpe de Estado".

El expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva afirmó que, con el comienzo este jueves de la fase final del juicio político contra la mandataria Dilma Rousseff, el Senado dio inicio a la "semana de la vergüenza nacional".

"Hoy comenzó la semana de la vergüenza nacional, la semana en que los senadores comienzan a rasgar la Constitución del país y en que comienzan a debatir la sanción a una mujer inocente, cuyo único crimen fue justamente ser honesta", afirmó el exgobernante en el discurso que pronunció en un acto sindical en Río de Janeiro.

"Es una semana en que los senadores, que tendrían que estar preocupados con el futuro de la nación, van a sancionar de forma cobarde a una persona contra la que no existe ninguna prueba", agregó.

Lula aprovechó su pronunciamiento para defender a su sucesora y ahijada política y para criticar la decisión del Senado de suspenderla del cargo el 12 de mayo pasado mientras la somete a un juicio político con fines destituyentes por irregularidades en la gestión de las cuentas públicas.

La fase final del juicio político, que se extenderá probablemente hasta el miércoles de la próxima semana, comenzó hoy con interrogatorios a los testigos de la acusación y de la defensa.

"Los señores senadores que votarán para que Dilma sea destituida, que van a hablar mal de ella, no están suspendiendo los derechos de Dilma, están suspendiendo el voto que ustedes depositaron en octubre de 2014", afirmó al referirse a las elecciones en las que Rousseff fue reelegida.

Lula insistió en que, sin un crimen concreto del que pueda ser acusada Rousseff, su destitución es un "golpe de Estado" impulsado por el vicepresidente Michel Temer, quien asumió la jefatura de Estado de forma interina el 12 de mayo.

"Lo que están haciendo es buscando una forma de llegar al poder sin necesidad de disputar el voto popular, de ganar las elecciones mediante un golpe a través del Congreso Nacional. No tengo nada personal contra Temer, nada, pero me gustaría que él supiese que, en su condición de abogado constitucionalista, lo más digno sería rechazar la llegada al poder por un golpe", afirmó.

Igualmente criticó las políticas anunciadas por el presidente interino desde su llegada al poder, principalmente el impulso a las privatizaciones y la venta de subsidiarias de estatales como la petrolera Petrobras y el Banco do Brasil.

"Es un pedazo de Petrobras aquí, otro del Banco do Brasil, de la Caixa Económica Federal... Es un poco de esto y de aquello y, de repente, este país de 204 millones de habitantes y de 8,5 millones de kilómetros cuadrados va renunciando a su soberanía para comenzar a pedirle limosna a otros países ricos", afirmó.

Lula dejó en duda la posibilidad de disputar las elecciones presidenciales de 2018 pese a que en los últimos meses ha amenazado con postular su candidatura para demostrar que no está arrinconado por los procesos que la justicia ha abierto en su contra.

El expresidente es acusado de recibir beneficios indirectos de empresas que aprovecharon la red de corrupción en Petrobras para desviar recursos públicos e incluso fue llevado a la fuerza a una comisaría para rendir testimonio.

En la fase final del juicio, el Senado puede destituir definitivamente a Rousseff si así lo decide una mayoría calificada de 54 de sus 81 miembros, que representan dos tercios de los escaños.

En ese caso, Temer será confirmado en el poder hasta el 1 de enero de 2019, cuando le entregaría el cargo al ganador de las elecciones previstas para octubre de 2018.

Si Rousseff es absuelta, recuperará el poder y Temer volverá a ocupar la Vicepresidencia, aunque en su entorno se asegura que renunciaría de inmediato por su pública enemistad con la mandataria.