Lula, en el banquillo

Fiscalía de Brasil dice que los indicios en contra de Luiz Inácio Lula da Silva son “significativos”.

El presidente Luiz Inácio Lula Da Silva en una fiesta en Río de Janeiro a finales de febrero, celebrando los 36 años del Partido de los Trabajadores. / EFE

Lo que la justicia de Brasil intenta comprobar es si el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2010) ocultó parte de su patrimonio y lavó dinero proveniente de una red de corrupción montada en la petrolera estatal Petrobras entre 2004 y 2012 y que desvió, según datos oficiales, US$8.000 millones. E mayor escándalo de corrupción del país.

La investigación conocida como Operación Lava Jato comenzó en 2014 con la detención de más de 20 personas, entre políticos, altos ejecutivos de empresas constructoras involucradas en un esquema de pago de sobornos por contratos, así como directivos de la petrolera.

El escándalo es tan grande que la fiscalía sospecha que transacciones de Petrobras en Paraguay, Uruguay, Argentina, Ecuador, Chile, Colombia, Bolivia, Japón, Estados Unidos y Namibia podrían haber sido sobrefacturadas con el objetivo de pagar propinas ilícitas a directores de la empresa y partidos políticos.

Sin embargo hasta ahora las investigaciones del juez Sergio Moro, encargado del caso, habían llegado hasta un círculo político, que si bien era cercano a Lula, no lo involubraban en los hechos. Hasta que habló Delcidio Amaral, ex jefe del bloque del Partido de los Trabajadores en el Senado y acusado en el escándalo. Amaral aceptó un acuerdo con la Fiscalía de Brasil para delatar a otros responsables a cambio de una reducción de pena. La revista Istoé publicó supuestos extractos de la declaración del legislador, quien les dijo al os fiscales que “Lula le pidió expresamente que intentara sobornar al ex director de Petrobras, Nestor Cerveró, uno de los principales implicados en el escándalo y también delator, para convencerlo de suspender su colaboración con la Justicia”.

Desde febrero el presidente ya sentía que la justicia se acercaba peligrosamente a su círculo. En febrero de este año, el expresidente se defendió de las conjeturas que sugerían su participación en la trama de corrupción de Petrobras y aseguró, a través de su fundación que “en Brasil no existe alma viva más honesta”.

“Son infundadas las sospechas del Ministerio Público y son frívolas las acusaciones sobre supuesto ocultamiento de patrimonio por parte del expresidente Lula y sus familiares”, sostuvo en una nota el instituto Lula da Silva. Pero la Fiscalía encontró otra cosa. Carlos Fernando dos Santos Lima, fiscal de Curitiba encargado del proceso abierto por los millonariso desvíos de la petrolera dijo, luego de someter a Lula a tres horas de interrogatorio, que “el conjunto de indicios es bastante significativo”.

La Policía Federal realizó ayer una amplia operación en varias ciudades, con allanamientos en diversas residencias de la familia del exmandatario, quien fue
trasladado a una comisaría para declarar por delitos de supuesta corrupción, como “ocultación de patrimonio y lavado de dinero”.

Las investigaciones se concentran en un apartamento en la playa en Guarujá y en una casa de campo que están a nombre de terceras personas pero que serían de propiedad de Lula. El Fiscal agregó que investigan obras en dichas propiedades realizadas por empresas como Odebrecht y OAS, ambas vinculadas al escándalo de Petrobras. “Los favores son muchos y difíciles de cuantificar”, afirmó el fiscal.

Agregó Dos Santos Lima, que el Instituto Lula, presidido por el exmandatario, recibió cerca de US$ 5 millones de dólares en donaciones de las cinco empresas más implicadas en los desvíos en Petrobras. El fiscal dijo que el ex jefe de Estado recibió de esas mismas cinco empresas US$2,5 millones como pago por conferencias que dictó tanto en Brasil como en el exterior. La investigación por supuesta corrupción, ocultación de patrimonio y lavado de dinero se extendió también a los hijos del mandatario.

Se trata de un duro golpe contra el exmandatario, hoy la cara más mediática del Partido de los Trabajadores, y quien se perfilaba como candidato probable para las elecciones de 2018. Por eso hay quienes sugieren que hay intenciones políticas detrás de su vinculación al escándalo más grave de corrupción en los años de la democracia en Brasil.

El Ministerio Público respondió así: “Dentro de una República, incluso las personas ilustres y poderosas deben estar sujetas al escrutinio judicial cuando hay fundadas sospechas de actividad criminal, que se apoya, en este caso, en decenas de testimonios y amplias pruebas documentales”.

Capturados por caso Petrobras

Joao Vaccari
El tesorero del Partido de los Trabajadores (PT) fue acusado de 44 delitos de lavado de dinero y detenido en abril de 2014. En septiembre de 2015, fue condenado a 15 años y 4 meses de prisión.

José Dirceu
Capturado el 3 de agosto de 2015. Dirceu ya había sido condenado por sobornar a legisladores. En este caso, es investigado por corrupción y lavado de dinero. Habría recibido sobornos del empresario Gerson Almada.

Marcelo Odebrecht
Presidente de la constructora Odebrecht, que habría ofrecido sobornos a Petrobras a cambio de millonarios contratos. Trece miembros de su empresa también están bajo la lupa del Ministerio Público.

Otávio Azevedo
Presidente de la firma Andrade Gutierrez. Capturado el 19 de junio del año pasado por corrupción y lavado de dinero. Desde el 11 de febrero cumple casa por cárcel.

Renato Duque
Exdirector de Servicios de Petrobras, fue condenado el 21 de septiembre a más de 20 años de cárcel esa misma fecha. Duque recibió sobornos millonarios a cambio de la entrega de contratos.

Nestor Cerveró
El exjefe del área internacional de Petrobras fue condenado a cinco años de prisión por lavado de dinero el pasado 26 de mayo. Su testimonio liga a Lula con préstamos corruptos de cerca de US$3 millones.

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