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Madres jóvenes y minorías definen la nueva mujer del Congreso de EE.UU.

Pese a que en cada elección las mujeres alcanzan más plazas, estas solo ocupan el 18,5% de representación femenina en el congreso estadounidense.

 Más jóvenes, más diversas y con experiencia militar e hijos pequeños. Así son las nuevas mujeres del Congreso de EE.UU., que en cada elección alcanza un nuevo récord pero cuya representación femenina es de sólo el 18,5%, cifra que lo sitúa en el puesto 85 a nivel mundial.

En las elecciones legislativas del 4 de noviembre, las de medio mandato, en el Capitolio habrá como máximo seis nuevos nombres de mujer, la mayoría latinas y afroamericanas, según estimaciones del Centro para las Mujeres Estadounidenses y la Política (CAWP, por su sigla en inglés) de la Universidad Rutgers.

No será por tanto este "un nuevo año de la mujer", como se bautizó al 2012, cuando un récord de mujeres candidatas condujo al Congreso más paritario de la historia de Estados Unidos con 79 en la Cámara de Representantes y un quinto del Senado (20).

Entonces se cumplían dos décadas de uno de los grandes hitos en la historia política estadounidense: los comicios de 1992, "el año de la mujer", cuando se triplicó el número de senadoras hasta 6 y el de representantes en la Cámara pasó de 28 a 47.

Esas elecciones generaron unas expectativas que todavía están lejos de cumplirse: de mantenerse el ritmo de progreso seguido desde entonces, la mujer tendría que esperar hasta 2090 para tener representación igualitaria en el Congreso de Estados Unidos.

Pese al avance continuo -solo interrumpido por un 2010 poco favorable a la mujer-, el Congreso de uno de los países más desarrollados del mundo está a 30 senadoras y 138 representantes de ser paritario.

EE.UU. ocupa el puesto 85 del mundo, junto a San Marino, en representación femenina en el Congreso, por detrás de Ruanda (1), Cuba (3), Ecuador (9), España (12), o México (18), según la clasificación de la Unión Interparlamentaria (UIP), la organización internacional de los parlamentos.

"En Estados Unidos no queremos cuotas, no queremos que la gente nos diga cuántas mujeres tiene que haber. Lo que necesitamos es educar para que sean los propios ciudadanos los que exijan una representación igualitaria, los que vean que lo que hay ahora no es aceptable ni suficiente", dijo a Efe Gilda Morales, directora de proyectos del CAWP.

"Todavía hay gente que no está cómoda con que una mujer esté al mando. La siguiente generación tiene que cambiar esta situación, donde las mujeres son el 52% de la población y ostentan sólo el 25% de las oficinas políticas de este país", añadió.

Según las investigaciones del CAWP, centro de referencia para el estudio de la mujer política en EE.UU., persiste además una gran diferencia entre los dos principales partidos respecto al número de mujeres en candidaturas y cargos públicos.

De las 99 mujeres que hay ahora en el Congreso, 76 son demócratas y 23 republicanas. En el Senado la distancia es de 16(D) a 4(R), mientras que en la Cámara de Representantes es de 60 (D) a 19 (R).

El desequilibrio se repite en los congresos estatales, con 1.621 candidatas demócratas frente a 890 republicanas en estos comicios.

Si la primera generación de mujeres congresistas era blanca, mayoritariamente protestante y esperaba hasta pasados los 50 para entrar en política, un siglo después un nuevo perfil de mujer se abre paso en el Congreso: jóvenes, de distintas razas, muchas de ellas con experiencia militar e hijos pequeños.

Entre las 99 congresistas actuales hay 15 con carrera en las Fuerzas Armadas y 12 con hijos en edad escolar. De las candidatas para el 4 de noviembre, 9 demócratas y 3 republicanas son madres jóvenes, según datos de EMILY's List, organización que promueve la elección de mujeres demócratas a favor del aborto.

Si una mujer empieza joven en el Congreso tiene más posibilidades de llegar a ocupar puestos de liderazgo, que se rigen por la veteranía.

Históricamente los hombres han llegado antes a la política y acumulado trayectorias más largas, sobre todo teniendo en cuenta el paso fugaz de las congresistas viudas que heredaron el puesto de sus maridos.

Un quinto de las mujeres que han servido en el Congreso, 46, sucedieron directamente a su esposo. Entre 1917 y 1976 un tercio de las congresistas, 34, eran viudas o esposas de legisladores, según datos recogidos en el libro oficial "Women in Congress, 1917-2006".

El 4 de noviembre buena parte de las incorporaciones femeninas al Congreso pertenecerán a las minorías latina y afroamericana, pero hubo que esperar medio siglo desde la primera mujer congresista (Jeannette Rankin, republicana, en 1916) para ver a una mujer no caucásica ocupando un asiento en el Capitolio.

Sin embargo, en el próximo Congreso habrá con toda probabilidad tres incorporaciones latinas y dos afroamericanas; cuatro hispanas se presentan además para vicegobernadoras en Nevada, Illinois, Florida y Texas.

Cuando 23 nuevas congresistas se incorporaron al Capitolio en aquel histórico 1992, llevaron consigo una nueva agenda que se preocupaba de la conciliación laboral, la violencia doméstica, y la investigación médica en salud femenina.

Más de dos décadas después, los congresistas, hombres y mujeres, tienen sobre la mesa los temas más acuciantes para las votantes del siglo XXI: la igualdad salarial, los derechos reproductivos, el aborto y el salario mínimo.

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2014-10-31T11:52:09-05:00

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EFE

El Mundo

Madres jóvenes y minorías definen la nueva mujer del Congreso de EE.UU.

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